8 de marzo de 1984: feminismos, democracia y derechos humanos 

8 de marzo

Martes 9 de marzo del 2021
Escribe: Mireya Dávila Brito

El 8 de marzo de 1984 se conmemoró públicamente en Argentina, por primera vez, el Día Internacional de la Mujer. El acto masivo en las afueras del Congreso de la Nación reunió cerca de 5000 mujeres, y se destacó por el encuentro entre el movimiento feminista y de mujeres junto con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Aquel encuentro, el primero inmediatamente después del retorno a la democracia en diciembre de 1983, fue el resultado de una intensa labor de agrupaciones feministas y de mujeres congregadas en la Multisectorial de la Mujer que reunía a activistas de organizaciones de izquierda, sindicalistas y de derechos humanos.

Juntas acordaron marchar a la sede del Congreso con un conjunto de demandas que sintetizaron en siete puntos: 1) Ratificación del Convenio de Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. 2) Igualdad de los hijos ante la ley. 3) Modificación del Régimen de Patria Potestad. 4) Cumplimiento de la ley “igual salario por igual trabajo”. 5) Reglamentación de la ley de guarderías infantiles. 6) Modificación de la ley de jubilación para la ama de casa. 7) Creación de la Secretaría de Estado de la Mujer.

8 de marzo
Foto: Mónica Hasenberg

Tales acuerdos expresaban el recorrido político y social de las agrupaciones feministas como Lugar de Mujer -fundada en agosto de 1983 por Elizabeth Jelin, Alicia D’Amico, María Luisa Bemberg, Haydeé Birgin, Ana Amado, Hilda Rais, Graciela Sikos y Marta Miguelez- ocupada en realizar actividades culturales, científicas y de difusión de las problemáticas de las mujeres “con orientación feminista”. Algunas de sus fundadoras traían consigo las experiencias de militancia durante los años 70 en la Unión Feminista Argentina (UFA), bajo el régimen dictatorial. A principios de la década de los 80, D’Amico, entre otras, había participado en la comisión por la reforma de la patria potestad y, finalmente en 1985, la presión del movimiento feminista logró que se restituyera el carácter compartido -que había sido abolido por la dictadura instalada en 1955- entre hombres y mujeres por igual en la toma de decisiones sobre hijos e hijas.

La UFA armó campañas feministas de “concienciación” y “autoconciencia” con un intenso trabajo de comunicación -volanteo, registros de testimonios, debates- aunque limitadas por el terrorismo de Estado, buscaban hablar de los derechos negados a las mujeres. Al mismo tiempo, el Movimiento de Liberación Femenina (MLF) fundado en 1972 -devenido luego en la Organización Feminista Argentina (OFA), con María Elena Oddone a la cabeza- marcaba una posición radical denunciando la opresión de género y el sistema de dominación patriarcal que organiza a las mujeres en una posición desigual con respecto a los varones.

Por su parte, la ATEM (Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer) 25 de noviembre, fundada en 1982 por un grupo de mujeres, entre ellas, Magui Bellotti y Marta Fontela, con la necesidad de visibilizar las violencias de género, promovió diálogos entre el feminismo y los activismos por los derechos humanos. En este sentido, ATEM incorporó en su agenda a las mujeres presas políticas que aun permanecían encarceladas, abrió espacios para debatir con una mirada feminista sobre los procesos políticos que impactaban a las mujeres y de cómo el género es una parte constitutiva de tales procesos. Mujeres como Lita Boitano, feminista y activista de Familiares de detenidos y desaparecidos por razones políticas, y Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) acompañaron el encuentro entre las agendas feministas y derechos humanos.

De modo que cuando las mujeres llegaron masivamente frente al parlamento argentino aquel 8 de marzo de 1984, las feministas y activistas del campo de derechos humanos ya habían comenzado a tejer lazos y formar alianzas para el reclamo de justicia, de más derechos, de la visibilización de las problemáticas de género como pilar de las relaciones sociales y de las desigualdades históricas construidas en el patriarcado.

Unidas en la diversidad

Antes del encuentro popular y masivo del 8M se formó la Multisectorial de la Mujer, un espacio de articulación y confluencia donde participaban mujeres y feministas provenientes de organizaciones independientes, de partidos políticos, de sindicatos y de derechos humanos. En la Multisectorial se acordaron trazar estrategias y objetivos políticos de cara al Día Internacional de la Mujer.

En las calles atiborradas de mujeres, se mezclaron las consignas de las diversas agrupaciones políticas: “violación es tortura”, “despenalizar el aborto”, “machismo es fascismo”, “mi cuerpo es mío, no más muertes por aborto”, “el placer es revolucionario”, “si los platos limpios son de ambos que los sucios también lo sean”, por mencionar algunas. Las acompañó la médica Alicia Moreau de Justo, feminista y socialista con años de trayectoria quien, décadas atrás, impulsó el sufragio femenino y el acceso a la salud y educación por igual para las mujeres.

8 de marzo
Foto: Archivo Hasenberg-Quaretti

La Multisectorial significó un gran esfuerzo y compromiso de las militantes de los partidos políticos -radicales, peronistas, justicialistas, intransigentes- junto con mujeres de los gremios y feministas, por acordar objetivos hacia la igualdad de las mujeres ante la ley. Sin mediaciones partidistas, la Multisectorial fue un espacio para la acción organizada y autónoma de y por las mujeres. De ahí que sus decisiones se tomaban en consenso y no respondían a los partidos; la Multisectorial contribuyó a “interpelar a las mujeres y al Estado”. Durante las reuniones hacia el 8 de marzo surgió un documento político e histórico, porque reúne las expectativas y demandas del momento. Aquellos siete puntos revelaban la disputa de las mujeres con el Estado argentino por su reconocimiento como sujetas de derechos.

A la manifestación del 8M adhirieron las Madres y Abuelas que, luego de ser realizar su propio acto masivo en la Plaza de Mayo, se desplazaron al Congreso junto con miles de personas para acompañar la concertación feminista. Karin Grammático destaca el testimonio de Hebe de Bonafini, una de las promotoras de acompañar el 8 de marzo: “[las mujeres] tienen que tomar conciencia, luchar codo a codo para tener los lugares que nos corresponden”.(1)

En suma, la multitud de mujeres feministas y no feministas alrededor del Congreso de la Nación constituye un hito en la historia del cruce entre feminismos y derechos humanos en Argentina. Ambas fuentes de organización confluyeron en la experiencia de unir reclamos que abrieron paso a una perspectiva feminista en los reclamos de memoria, verdad y justicia; además, extendieron la agenda política en las cuestiones relativas a los feminismos para plantear nociones de género en la justicia y en la ampliación de derechos a demás sectores sociales.

(1) Karin Grammático. «El ocho de marzo de 1984: notas para una historia reciente del feminismo argentino», en Historias de mujeres en la acción política. De la Revolución Rusa a nuestros días. Buenos Aires, Imago Mundi, 2020, p. 131.

Esta nota también se basó en el trabajo de:

Memoria Abierta. «Insumisas, encuentros del feminismo y el movimiento de derechos humanos». Disponible en:
https://youtu.be/04LiU35cFik?list=PLO2MPpHCy1nwggslsS9ciKskLfC4n4c7t