«¿Está la sociedad preparada para una radicalización de la democracia?»

Lunes 5 de abril del 2021

Hernán Brienza, escritor, periodista, politólogo y titular del Instituto Nacional de Capacitación Política, en diálogo con el equipo de NoNosQuedaOtra por #La990. Las coaliciones y el bipartidismo en nuestro país; una oposición «bolsonarista», y la estructura mediático-judicial que le responde.

Escuchá la entrevista completa:

Hernán Brienza.

Análisis sobre el sistema político Argentino: posibilidades

“Lo que ocurre con el sistema político argentino es que, por primera vez en muchos años, desde la crisis de Alfonsín en el ’89, se produce un sistema bipartidario en Argentina. Tenés una coalición de derecha o centro derecha, y una de izquierda o de centro. Lo que ocurre hoy es que hay una oposición, diría culpable de la situación política economía, política y social -después de los cuatro años de gobierno- y creo que esa oposición está de alguna manera representada por dos formas de pensarse como oposición: una es una oposición de diálogo y una mayor convivencia democrática con el oficialismo, y una oposición muy irresponsable ligada a los sectores más duros del macrismo, de Mauricio Macri, de Patricia Bullrich… Ese sector más de derecha y también más “bolsonarista” respecto de los diálogos políticos«.

«hay una oposición con toda una estructura ligada a los medios de comunicación y a los amigos del Poder Judicial»

«A diferencia de lo que había ocurrido hasta el 2015, había un partido hegemónico, que era el Peronismo, ya sea en su versión menemista o kirchnerista, pero con el PJ como eje central, ese sistema político no tenía una oposición fuerte tampoco en el Legislativo, ni en el Poder Judicial ni en los medios de comunicación; hoy encontramos que hay un poder real con mucha fuerza y poder de fuegoque tiene posibilidades de horadar el modelo de gobierno de la actual administración de Alberto Fernández«.

Hernán Brienza.

«En Argentina es muy difícil generar políticas de Estado porque los sectores dominantes reales, no las dirigencias políticas, sino los poderes fácticos, los que mandan, los dueños de la Argentina, no tienen una visión de compromiso político, a diferencia de otros países. Por ejemplo, en Europa el “Estado de bienestar” lo llevaron adelante los partidos conservadores al salir de la Segunda Guerra Mundial. Después los partidos de izquierda lo profundizaron, pero quienes convocaron al compromiso fueron los partidos de derecha. El partido conservador en Inglaterra, el social cristianismo en Alemania, la democracia cristiana en Italia… En cambio aquí el “Estado de bienestar” el peronismo se lo tuvo que arrancar a los sectores dominantes de la Argentina agroexportadora. Con una elite dominante tan preocupada por los intereses sectoriales es muy difícil llevar adelante políticas de Estado que no sean muy específicas. Yo podría decir, una política de Estado que se ha sostenido es la de no quebrar el juego democrático, pero es un pacto mínimo».

«Con una elite dominante tan preocupada por los intereses sectoriales es difícil llevar adelante políticas de Estado»

«¿Está la sociedad preparada para una radicalización de la democracia? ¿Con que fuerzas radicalizás una democracia con un pueblo que no quiere radicalizar esa democracia? Creo que hay un sector muy importante del Frente de todos y de todas que sí intenta radicalizar, pero hay que hacer una lectura sobre qué es lo que desea la sociedad hoy. Sobre todo, los niveles de concientización con las políticas públicas de transformación por parte de gran parte de la sociedad. En una sociedad que tampoco puede medirse en las mismas formas que antes, en sectores, en clases, de una forma binaria, sino que es muchísimo más compleja de pensar, de reflexionar. Es cierto que hay una necesidad de avanzar en algún tipo de reformas, pero también hay que ver esas reformas que plafón tienen en parte de la sociedad a diferencia de otras etapas históricas, porque, por ejemplo, en 2003 la sociedad estaba harta de los políticos, y los poderes reales, y el grito era “que se vayan todos”. En este momento el grito no es “que se vayan todos”. La sociedad hoy no grita, y eso creo que hay que tenerlo en cuenta«.