Viernes 9 de abril del 2021

Escribe: Gabriel De Milo

Un día como hoy hace 200 años, nacía en Francia Charles Baudelaire (Paris, 1821-1867). Fue, es y será el poeta que más ha influenciado a las generaciones que lo sucedieron. El propio Rimbaud, quien maneja con insolencia el testigo de la libertad creativa, lo reconoce como su guía “Baudelaire es el primer vidente, rey de los poetas, un verdadero dios”. Décadas más tarde, André Breton lo llamaría “el primer Surrealista”.

Baudelaire fue un adolescente rebelde, que choca inmediatamente y en reiteradas oportunidad con la disciplina de los liceos. Las expulsiones de los mismos no logran moderar su indocilidad. Al acabar el bachillerato, comienza una vida bohemia.

Charles Baudelaire

París le ofrece al joven Baudelaire noches de absenta, hachís, opio y fiestas con que dilapidar velozmente el dinero heredado de su padre biológico, el cual había fallecido cuando Charles era solo un niño de cinco años. Impulsado por la familia, que le limita judicialmente el despilfarro económico, se embarca en un buque. Su afán era llegar a la India, pero encuentra suficiente exotismo en la isla Mauricio y considera que es aquel el paisaje necesario para nutrir su inventiva.

Precursor del decadentismo y fundador del simbolismo, Baudelaire intenta financiar sus desenfrenos publicando críticas de arte en los periódicos. Demuestra que la ebriedad es compatible con el dandismo. De repente, su gran hallazgo: un hilo rojo une Manhattan con Paris. Traduce los textos de Edgar Allan Poe y el trabajo le descubre una fraternidad distante. Ambos autores, ahondan en parecidas tinieblas mentales. Son miembros de una familia estética que bebe en la angustia existencial. A partir de 1847, los cuentos del escritor estadounidense dejan huella en el camino poético de Baudelaire.

Baudelaire, Las flores del mal

En 1857, a sus 36 años, se edita la primera versión de su libro fundamental: Las Flores del Mal. La contundencia de su obra produce tres efectos inmediatos en la sociedad francesa de la época: la denuncia, el escándalo y la prohibición. Todo esto al punto tal, que se lo multa por atentar contra “las buenas costumbres”. Frente a las condenas de los tribunales, Víctor Hugo, el prestigioso literato, opina que Baudelaire ha creado “un estremecimiento nuevo”. La absolución de los jueces no se confirma hasta 1949; sí, ochenta y dos años después de la muerte del escritor.

Con su poesía, Baudelaire pretende demoler la moral de su tiempo con una moralidad perseguida en la oscuridad. Su producción literaria provenie de los callejones de la conciencia y en el desarreglo de los sentidos. Su prosa no escatima erotismo, dueño de una fama de seductor que lo vincula con la compañía de sucesivas amantes (Jeanne Duval, Marie Daubrun, Apollonie de Sabatier).

Charles Baudelaire

Es su elegancia expresiva también quien cumple 200 años. Buena parte de su poética se ve reflejada en la líneas iniciales de una composición en prosa (“Embriagaos”) del libro el Esplín de París: “Es preciso estar siempre ebrio. Esto es todo: la única cuestión. Para no sentir la horrible carga del tiempo que desgarra vuestros hombros y os inclina sobre la tierra, es preciso embriagarse sin tregua. pero ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como os parezca. Pero embriagaos”.

Celebrado por los artistas, desdeñado por los profesores, crece su éxito póstumo. En la etapa final de su vida, los trabajos de periodista y crítico le dan a Baudelaire un fama discreta. Los jóvenes simbolistas lo reivindican con entusiasmo. Ya en el siglo XX, su obra se difunde en el mundo entero. Charles Baudelaire cumpliría hoy 200 años, su obra es inconmensurable, su poesía inigualable y su legado está inmiscuido en la obra de una cantidad incalculable de escritores a través de los años, y así la hará por siempre.