Martes 20 de abril de 2021

Escribe: Magy Meyerhoff

Ya sabemos que las palabras abren caminos. Y por eso, desde Hamartia nos propusimos (en vistas a la entrega de los Oscars este 25 de abril), pensar qué reflexiones no pasaron desapercibidas, sentando precedentes.

¿Cómo olvidar ese puntapié que tanto dio que hablar? 1972, El Padrino había revolucionado ese año los Oscars, con once nominaciones y Marlon Brando como apuesta fija a convertirse en mejor actor. Pero en vez de recibir su premio, mandó a Sacheen Littlefeather a rechazarlo. Sacheen, apache, actriz y activista por la inclusión de la comunidad nativa estadounidense en la industria audiovisual, se paró en frente de toda la créme hollywoodense con su vestimenta típica con el mensaje que Marlon quería que supiesen: Que la industria estaba sólo siendo para las mujeres y los hombre blancos. Casi cincuenta años después podríamos decirle a Sacheen que todo sigue (casi) igual. 

Otro episodio de alguien que ocupa el lugar de alguien más se dio cuando Jorge Drexler estuvo nominado como compositor (de la primera canción en castellano en haber estado nominada jamás) por Al otro lado del río de la película Diarios de motocicleta, del brasilero Walter Salles. Drexler, que el 2004, parecía desencajar en lo que se esperaba de la ceremonia fue suplantado por Antonio Banderas y por Carlos Santana, quienes finalmente cantaron la canción que minutos después ganaría el premio. Sólo que el cantautror uruguayo, al final, tuvo su revancha: no solo recibió la estatuilla de manos de Prince, si no que arriba del escenario quiso cantar el estribillo de su tema a modo de discurso. “No ha sido un acto de venganza. Yo sólo quería cantar mi canción”. declaró después, en la alfombra roja. 

El 2018 fue un buen año para Chile, cuando ganó su primer Oscar a película extranjera, luego de haber sido nominado en el 2013 con No. Esta vez, Una mujer fantástica, habilitó a su protagonista, Daniela Vega, a repensar la necesidad (e importancia) de que sea la comunidad trans quienes interpreten personajes trans. En la ceremonia se dio el gusto de presentar el tema Mistery of love, convirtiéndose en la primera persona transgénero en la historia de los premios en hacerlo. Sebastian Lelio, su director expresó tiempo después a un medio chileno: “Creo que la película ha instalado esa conversación [sobre la identidad de género] donde quiera que se ha mostrado”. Y lo bien que vino. 

Pero no todo es color de rosas y este cantante inglés lo sabe: Sucedió en la aceptación de su premio a mejor canción por Writing’s on the wall de la película Spectre, de la saga de James Bond. En su discurso dijo que había leído un artículo donde Ian McKellen decía que ningún hombre abiertamente gay había ganado antes un Oscar.  Y al final dijo: “Aunque no sea el caso (que claramente no lo era) se lo dedico a la comunidad LGTBIQ”. Lo que Sam no dijo (o eligió no leer) fue que en la entrevista a McKellen, él aclaró que estaba hablando de la categoría a mejor actor solamente. Pero Sam se lo tomó personal y abrió el premio a toda la comunidad… un poco tarde. Porque hasta Elton John ya lo había ganado. 

Y más acá en el tiempo, en los premios del año pasado particularmente, otro de los debates que últimamente tiene el mundo, fue abordado por Joaquin Phoenix. En su discurso por haber sido el mejor actor en The joker, Phoenix, un ferviente activista por los derechos de los animales, dijo: “Creo que a veces sentimos o nos hacen sentir que defendemos diferentes causas. Pero para mí, veo cosas en común. Creo que, ya sea que estemos hablando de desigualdad de género o racismo o derechos queer o derechos indígenas o derechos de los animales, estamos hablando de la lucha contra la injusticia. Estamos hablando de la lucha contra la creencia de que una nación, un pueblo, una raza, un género, una especie, tienen el derecho de dominar, usar y controlar a otro con impunidad. Creo que nos hemos desconectado mucho del mundo natural. Muchos de nosotros somos culpables de una visión del mundo egocéntrica, y creemos que somos el centro del universo. Entramos en el mundo natural y lo saqueamos por sus recursos. Nos sentimos con derecho a inseminar artificialmente a una vaca y robar a su bebé, a pesar de que sus gritos de angustia son inconfundibles. Luego tomamos su leche que está destinada a su ternero y la ponemos en nuestro café y nuestro cereal. Tememos la idea del cambio personal, porque creemos que debemos sacrificar algo; renunciar a algo Pero los seres humanos en nuestro mejor momento somos tan creativos e inventivos, y podemos crear, desarrollar e implementar sistemas de cambio que sean beneficiosos para todos los seres vivos y el medio ambiente”. Hermoso y contundente. 

En los Oscars de este año sucedió algo por primera vez en la categoría de mejor actriz: que dos de las nominadas sean afrodescendientes. Y quizás algo (un tanto) esperable sucedió en estos noventa y tres años de la entrega: que sólo una mujer negra se haya llevado el premio. Y fue, nada más y nada menos, que Hally Berry por Monster’s Ball, en el 2002. En su discurso, expresó entre lágrimas: “Este momento es mucho más grande que yo. Este momento es para Dorothy Dandridge, Lena Horne, Diahann Carroll. Es para las mujeres que están a mi lado: Jada Pinkett, Angela Bassett, Vivica Fox. Y es para cada mujer de color sin nombre y sin rostro que ahora tiene una oportunidad porque esta puerta esta noche se ha abierto”. Habrá que ver qué pasa este 25 de abril.