Lawfare educativo recargado

Lunes 19 de abril del 2021

Escriben: Cinthia Wanschelbaum, Antonella Bianco, Paula Shabel y Zaira Abrahaan Hom

La pandemia está siendo escenario de una abierta batalla político-educativa. Cuando comenzó allá por marzo del 2020, había consenso sobre la decisión de cerrar las escuelas como medida preventiva frente a los contagios. El diagnóstico que se hizo -a nivel local y global- fue que las escuelas son lugares de gran circulación del virus. No solo por el tiempo y el espacio que comparten les niñes, sino por la movilización que genera socialmente acudir a las instituciones educativas.

En este novedoso contexto histórico que significó la suspensión presencial de las clases, la derecha vio la oportunidad para profundizar los negocios de las corporaciones a través de la educación virtual. Grandes medios de comunicación hicieron campaña explícita para impulsar la educación a distancia como modalidad principal.

Sin embargo, hacia fin del año 2020, la estrategia de la ofensiva de la derecha en el campo de la educación dio un giro de 180 grados. La educación presencial se convirtió en su nuevo caballito de batalla.

Quien asumió el papel protagonista en esta disputa fue el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que empezó a implementar una serie de planes, programas y proyectos para habilitar escalonadamente la presencialidad escolar.

Finalmente, el 17/2 comenzaron nuevamente las clases en su formato presencial, porque vale aclarar que clases siempre hubo. Exactamente 15 días después empezó a elevarse la curva de contagios. Sin embargo, y haciendo uso de la mentira como herramienta de construcción del sentido común, el Jefe de Gobierno plantea que la apertura de las escuelas no tiene vínculo con el aumento de dicha curva.

Hoy, frente a la esperada y acertada decisión del gobierno nacional de cerrar las escuelas por 15 días, entre otras medidas necesarias para evitar que el sistema sanitario colapse, Rodríguez Larreta presentó un amparo a dicha decisión. Nuevamente utiliza la vía judicial, el lawfare, para enfrentarse a una política sanitaria basada en la necesidad de cuidar la vida como primer derecho humano inalienable. También, y al igual que Macri, hace uso del lawfare como herramienta de disputa política, en este caso, frente al gobierno de Alberto Fernández.

Larreta y Fernández.

Si bien Larreta afirma reiteradamente que no hace uso político de la pandemia, sus acciones muestran lo contrario. Sus intervenciones públicas son un montaje ficcional al que recurre una y otra vez para cuestionar al presidente.

De un modo profundamente perverso y construyendo con sus discursos un mundo al revés, Larreta y su ministra de Educación, Soledad Acuña, se presentan como defensores de la educación pública y de las niñeces que, fuera del mundo de fantasía que intentan construir, son víctimas de sus políticas de ajuste y represión. Recordemos que en este contexto, el Ministerio de Educación de la CABA disminuyó el presupuesto destinado a infraestructura escolar y a la distribución de computadoras.

Como ya hemos aprendido en la escuela de la lucha, al lawfare educativo recargado de Larreta lo enfrentaremos con unidad y organización de la comunidad educativa en su conjunto, pero sobre todo con el cuidado del derecho a la vida como fundamento educativo universal.

Cinthia Wanschelbaum es investigadora del CONICET-IICE/UBA, profesora de la Universidad Nacional de Luján y presidenta de AGCE. Antonella Bianco y Zaira Abrahaan Hom son docentes e integrantes de la Agrupación docente-estudiantil “La Rayuela”. Paula Shabel es becaria del CONICET-UBA y educadora popular de Aula Vereda.