Domingo 2 de mayo del 2021

Escribe: Sabrina de Luca

Fotos: Nora Lezano / Prensa Gastón Massenzio

• Para vos, ¿qué es un artista?

Para mí un artista es alguien que necesita observar y decir algo de la realidad, de sus sentimientos más profundos y que desde su lugar construye un universo propio en el que los demás se puedan ver reflejados

• ¿Cómo trabajas el lugar de la palabra en tu última obra?

Mi palabra surge de la urgencia, de la necesidad, de la sinceridad y de la idea de proyectar lo que siento hacia afuera. En este último trabajo está más lejos de lo simbólico y mucho más cerca de la observación de la realidad, de lo tangible, lo cotidiano, el amor, el desamor, la vida y la muerte. Sentimientos que cobraron una relevancia para mí en este contexto

• ¿Una anécdota durante la grabación del disco?

Una de las primeras jornadas me encontraba grabando los pianos con un hermoso Yahama CP-80 que hay en el estudio Kimono y terminando la versión final de “Para Cuando Salga el sol”, todavía no sabía si iba a grabar baterías programadas por mí para las canciones. Cuando termino de grabar y me acerco a la zona del control al otro extremo del estudio me encuentro con Fernando Samalea que pasaba de visita a verlo a Claudio Lafalce, el productor de mi disco. Habían estado escuchando las primeras maquetas de las canciones y le habían gustado mucho, así que cuando me lo presentaron me propuso grabar gran parte de las baterías del disco. Unos pocos días después apareció con muchas propuestas para cada una de las canciones y un montón de anotaciones con distintas rítmicas para cada una de ellas. Hacía una toma mejor que la otra pero nos pedía que hiciéramos otra más porque tenía una mejor que ofrecernos. Nos quedamos hasta muy tarde en la madrugada agregando sobregrabaciones y detalles. Fue un lujo. Luego Lucy Patané y Sebastián Briganti completaron majestuosamente el triunvirato de bateristas de lujo que grabaron en mi disco

• Decime una palabra que exprese el momento en el que decidiste encarar el disco

Epifanía

• Que le pedís, o qué esperas de la música

Pido siempre estar en sintonía con lo que me sucede, con lo que sucede alrededor, y que mi entrega, sinceridad y búsqueda de la belleza y verdad sean siempre absolutas.

Gastón Massenzio sobre Gastón Massenzio

El aislamiento producto del confinamiento a la que nos impuso la pandemia por el Covid-19, me encontró con mi luz y con mi oscuridad. Con mis ángeles y demonios. Con mis sentimientos guardados en mi fibra más íntima: El amor, la soledad, la vida, el paso del tiempo y la muerte condensados en emociones que se materializaron en esta obra, que siento como un nuevo punto de partida.
Tenía en gestación un disco en guitarra que quizás continuaba con alguna línea similar a la de los álbumes anteriores, y, entre la meditación y una sensación de desolación guardé la guitarra y me encontré tocando el piano solo, hasta altas horas de la madrugada.
Melodías viejas y nuevas que aparecieron sin ninguna pretensión más que la de hacer música sincera propia, donde la belleza lírica y musical fueran la premisa.
Sentí la necesidad natural de dejar de detenerme en la contemplación de la naturaleza, el espacio y lo global para conectar con todo lo más primario y necesario para mi vida. El amor, el desamor, la familia, el miedo, la existencia, la amistad, el tiempo, los que ya no están y la pérdida, los recuerdos, dios, el deseo, la frustración y la materialización de los sueños. Todo lo que siento que me atraviesa e ineludiblemente nos atraviesa a todxs, seamos conscientes de ello o no.
Todo lo que brotaba de mis manos me recordaba a la música que en el fondo siempre amé, la que siempre me movilizó y por primera vez sentí que todo ello se condensaba entre sí.
A su vez, sentí que rompía conmigo mismo, con un yo del pasado y se generaba un quiebre en mi persona, en qué quería decir y tocar de ahora en adelante. Que se desnudaba “mi nuevo yo”.

Canción por canción (por Massenzio)

1 – Para cuando salga el sol: Es la canción que abre el disco, siento que tiene algo de nostalgia por un presente lejano y de esperanza en el porvenir. En que el futuro, cuando llegue, nos encuentre juntos, llenos de luz y felicidad.

2- Absolutamente: Habla del transcurrir del tiempo, de cómo llegamos hasta hoy con nuestros pasados a cuestas, a veces atormentandonos y en pugna por tomar posesión de nuestra realidad. Verdaderos fantasmas. La determinación de arrojarse de lleno a lo que somos, a pesar de todo lo que podamos haber llevado a cuestas.

3 – Ella: Es una historia sobre una mujer caminando en esta ciudad tan vacía que fue Buenos Aires durante un momento del invierno del 2020. Pensaba en lo que era caminar la ciudad vacía y pensar en dónde estoy, en donde estamos todos, qué lugar tienen los sueños en esta realidad. ¿Y si esto es el fin de una era, a qué me aferro? Quizás era una proyección femenina de mí mismo contando esta historia en tercera persona para desligarme de mí por completo. ¿de qué me aferro si soy tan agnóstico? ¿pido una señal? Quizás sería hipócrita de mi parte. De todas maneras el camino lo voy a recorrer igual. Ella lo va a recorrer igual, con un mundo en ruinas o una ciudad del futuro resplandeciente, o a pesar de todo lo que vendrá.

4 – Canción del fin del mundo: Esta canción habla de una pérdida, o de como una pérdida necesita de un segundo duelo para poder sanar del primero. Siempre, quizás por el año que atravesamos, el frío de las noches de invierno y la desolación, este ánimo tomaba posesión de mis pensamientos y recordaba una pérdida reciente y cómo quedan grabados los ojos abiertos sin vida, y cómo tapan por un buen tiempo todos los demás recuerdos. Pienso en lo que escribí ese tiempo y en un cuaderno que encontré y que tenía las hojas amarillas, con letras viejas, pero no tanto. Es como si el libro hubiera envejecido antes de tiempo. Los procesos personales son muy particulares y quizás nuestros objetos los acompañen. Como resultado de eso siento que cuando uno deja de buscarse con quien ya no está (ya sea porque se fue de este plano o se fue de nuestras vidas) la liberación en ambos casos es mutua.

5- Señal de ajuste: La saturación de las redes sociales me llevó a pensar que en el fondo no estábamos viendo nada, esta sobreinformación era más cercana a un ruido blanco o una señal de ajuste que a algún tipo de socialización virtual. Siento que todo lo que se veía era irreal y que la verdad estaba en todo lo intangible. En las sensaciones cotidianas no definidas con palabras, en el desvelo, en los sonidos extraños que no podemos definir. El resto es una gran señal de ajuste

6- Variaciones sobre un viejo cassette: Cuando tenia 10 años empecé a tomar clases de piano con un maestro de barrio y me encantaba. A los pocos meses el enfermó y luego falleció. Yo escuchaba por ese entonces unos valses para piano de un autor que olvidé y para el tiempo que él falleció dejé de tocar y a su vez extravié el cassette y me puse a estudiar guitarra con un profesor de barrio, luego tuve mis primeras bandas punk y similares. Unos años después, cinco creo, desempolvé el teclado que tenía en casa y comencé a soñar con esos valses y a tratar de sacar buscando en mi mente esas melodías que me hipnotizaban. Construí un vals con retazos de lo que recordaba (o creía haber recordado de una suma de esas canciones) y al tiempo encontré el cassette. Los valses eran similares pero las melodías eran otras. En ese momento volví a tocar el piano, a aprender a tocar de oído (cosa que se mantuvo hasta el día de la fecha) El cassette no tenía el nombre del autor y nunca supe quién lo compuso. Tiempo después el cassette se volvió a extraviar, esta vez definitivamente. En este vals, un tanto onírico y un poco improvisado, rescato la emoción de la búsqueda, de mi niñez y adolescencia, de mis sueños de ser un concertista de piano y del amor que siempre tuve por mi primer instrumento y mi profesor.

7- Un año en casa: Llegaba navidad y no podía creer lo que habíamos vivido. Una felicidad extraña por la que me sentía ligeramente culpable dado el sufrimiento de tanta gente , y en lo personal como resultado de haber podido compartir tanto tiempo en mi casa con mi familia. A su vez, una sensación de despersonalización o de no saber ya quién era me atravesaba constantemente, mientras comenzaba a ver las promociones navideñas y ofertas en el supermercado. Me sentía protegido a pesar de todo el escenario irreal. La sobreexposición global a redes sociales volvía como un cuestionamiento de la libertad y prisión en la que sentía que nos encontrábamos.

8. Pasos perdidos: Fue uno de los primeros temas que compuse para este disco. Es una canción de amor, sincera y despojada de analogías que puedan encriptar o camuflar lo que quiero decir. Sentir que gracias a lo recorrido, a lo madurado, a lo aprendido, estoy disponible para el amor, para cuidar y para dar lo mejor de mí a quien amo.

9. Cielo: Último tema del disco compuesto unos días antes de comenzar la grabación. Si bien siento que todo el disco es muy terrenal este es el único tema que remite a otra voz musical y poética. Mi sentir, mi corazón, está puesto en el espacio, el universo. Definitivamente, en otra vida sería astrónomo. Pero también, el límite entre lo espacial y lo divino es difuso o convergente en mi, por momentos. Pensaba en algo parecido a un dios, en algún hilo que teje la trama, en nuestra búsqueda de entendimiento y verdad. En nuestra trascendencia a través de la materia y nuestras almas en algún cúmulo energético dirigiéndose hacia algún lugar y nosotros buscando comprenderlo durante el transcurso.

Gastón Massenzio, por Nora Lezano.

Ficha Técnica

Letra y música: Gastón Massenzio

Producido por Claudio Lafalce

Gastón Massenzio: voces, piano, teclados, guitarras y ovni drum.

Claudio Lafalce: bajo, teclados adicionales.

Fernando Samalea: batería y percusión en 1, 3, 5 y 8

Lucy Patané: batería en 2 y 7

Sebastián Briganti: batería en 4 y 9. Percusión en 2 y 9

Karen Kuhn: voz en 3

Sami Abadi: violín en 9

Federico Linari: armónica en 7

Benjamín, Camilo y Mailén: voces en 7

Grabado y mezclado en Kimono Estudio, Buenos Aires. Noviembre 2020 – Enero 2021

Ing. Grabación: Claudio Lafalce

Ing. Mezcla: Martín Misenta

Ing. Mastering: Mariano López

Dirección de arte y fotografía: Nora Lezano

Diseño Integral: Luciana Roldán

Dirección de vestuario: Tamara Blanco

Maquillaje y pelo: Corla Nation

Buenos Aires, 2021

Distribuye: Los Años Luz Discos

EPSA Publishing & SONY MUSIC Publishing Argentina: EPSA

Redes sociales y realización audiovisual: Gabriela Franchini

Encargada de prensa y comunicación: Alicia Gubitsch