La deuda eterna

Lunes 10 de mayo del 2021

Columna “No está bien, está mal” de Nicolás Dulcich para #NoNosQuedaOtra por #la990.

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La deuda eterna

En términos nominales, Macri fue el presidente que más endeudó al país en toda la historia. A su vez, durante su gestión se fugaron más de 88.000 millones de dólares.

1976 a 1983: de 7.800 millones a 45.100 millones de dólares. Creció del 14,87% al 54% respecto del PBI.

2003 a 2015: de 178.000 a 250.000 millones de dólares. Cayó un 73% en relación al PBI.

 2015 a 2019: de 157.792 millones a 277.648 millones de dólares. Creció del 52,6% al 90,2% respecto del PBI.

Con la pesada herencia, y con el ruido de fondo de la mayor pandemia global, Alberto Fernández comenzó una gira por Europa con el objetivo principal de conseguir el apoyo de algunos países (Portugal, Francia, Vaticano e Italia) para la negociación que encabeza con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con el Club de París.

Esto recuerda mucho al 2005, año en el que Néstor Kirchner puso fin al default de bonos por 81.800 millones de dólares, logrando la adhesión del 76,15% de los acreedores con una disminución de entre el 50% y el 75% del capital. Lamentablemente, se trata de una historia repetida. Algunos días atrás, Fernández celebró las gestiones de Guzmán al anunciar el canje del 99% de la deuda externa. Ahora bien, ¿esto es un triunfo para la Argentina?

«La nueva reestructuración logró posponer vencimientos por varios años y reducir tasas de interés a menos de la mitad»

Si bien está claro que la deuda representa un desmadre que, tarde o temprano, el país debe resolver, lo cierto es que debiéramos revisar esta trampa en la que cíclicamente se atrapa al país. La iniciativa del oficialismo con la sanción de una ley para que cualquier tipo de financiación internacional futura necesite primero el aval del Parlamento va en esta dirección: busca evitar que el país vuelva a ingresar sistemáticamente en estos procesos de sobreendeudamiento feroz en moneda extranjera.

Pero, ¿alcanza? Lo cierto es que el dólar viene perdiendo terreno a nivel global y EE.UU. busca “atornillarlo” ¿Cómo? Anclándolo a activos estratégicos (el petróleo cotiza en U$D) y a economías enteras. Macri, al endeudarnos en moneda norteamericana, además de hacer negocios, favorecer a los suyos y comprometer a varias generaciones de argentinos, también hizo un gran favor a la potencia del norte en este sentido: ¿Por qué? Porque ató nuestros recursos actuales y futuros, nuestra producción local y nuestra mano de obra, a un papel emitido por una banco extranjero que, además, no tiene ningún tipo de respaldo (de hecho, emiten de forma descontrolada). Lo mismo sucede en otras partes, como los claros intentos del norte por forzar una dolarización formal en Venezuela (la economía con mayores recursos del Planeta).

Este proceder le permite a la potencia del norte, entre otras cosas, sostener un déficit exterior permanente sin tener que ajustar sus cuentas internas, como nuestro país, o como cualquier otro. Es decir, EE. UU. imprime papelitos y consigue todo lo que necesita, de cualquier parte del mundo, al 0 % de interés.

Problemas como la inflación y la devaluación, verdaderos karmas de nuestra realidad nacional serán imposibles de abordar hasta tanto no se trate esta cuestión de forma consciente e integral, dado que impacta de lleno en los desequilibrios de balanza de pagos y en el uso de nuestra moneda como reserva segura de valor.