Sábado 15 de mayo de 2021

Escribe: Magy Meyerhoff

El pasado 9 de mayo se festejó en el país que desde hace nueve años la comunidad Trans fue protagonista de la sanción de la Ley Nº 26743, la Ley de Identidad de Género, que reconoce los avances que los hombres y mujeres trans obtuvieron en materia de derechos a los cual antes no tenían acceso. 

¿Qué garantiza la ley? Que toda persona tiene derecho al reconocimiento de su identidad de género y a ser tratada de acuerdo con dicha identidad, asegurando así el libre desarrollo de su persona y, a raíz de esto, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el o los nombres de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada.

Así la ley argentina sobre Identidad de Género, da a toda persona el derecho al reconocimiento de su género, al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género, y a ser tratada de acuerdo con su identidad de género. Y desde el 2012, se transformó en un instrumento del derecho que, entre otras cosas, dio acceso a las solicitudes de cambio de nombre en el DNI según la identidad autopercibida y permitió la desvinculación de las vías judicial y psiquiátrica para conseguir la reasignación genital. Una ley vanguardista: la primera en el mundo en habilitar la libre expresión de la identidad de género sin procesos tortuosos (la intervención quirúrgica total no constituye una obligación para acceder al documento con la nueva identidad).

Desde el la cuenta de Instagram del Archivo de memoria Trans retratan la felicidad de la promulgación: ‘Cómo no reconocer todo lo avanzado desde la aprobación de la Ley: lxs compańerxs con acceso a la identidad, a la educación, a un trabajo digno, a poder ejercer el derecho al voto, poder circular en la vía pública sin ser arrestadxs y torturadxs, a poder validar nuestras familias’.

Esta ley también permitió incluir en el Programa Médico Obligatorio otras intervenciones quirúrgicas menores, así como tratamientos hormonales. Así, como dijimos, constituyó una referencia jurídica en el ámbito internacional.

Sumado a esto, en junio de 2017 se inauguró la primera casa trans del país. Un espacio de contención, sociabilidad y protección de los derechos orientado a la población trans. Esta ubicada en la la Ciudad de Buenos Aires, en avenida Jujuy 1341 y ofrece diferentes servicios y programas a toda la comunidad, como testeos rápidos de HIV, entrega de material de prevención de enfermedades de transmisión sexual, vacunación, consultorio médico de diversidad, derivación a Centros de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC). Además cuenta con programas para terminar la primaria y secundaria, clases de inglés y diferentes talleres de capacitación, espacios de contención y asesoramiento.

Pero con estos nueve años de la ley implementada, todavía quedan motivos para seguir pensando que se necesita una nueva ley. Desde el archivo de memoria trans resaltan que todavía queda seguir luchando: ‘Pero nos falta algo urgente aún pendiente y es la ausencia de una política de previsión social que contemple especialmente la baja edad en la expectativa de vida del colectivo Trans que, según diversos estudios realizados en nuestro país se sitúa en apenas 35 años promedio. Hoy exigimos #LeyIntegraltrans #reparacionHistorica’.