Vidal contra los demonios

Lunes 31 de mayo del 2021

El sociólogo, docente, y ex Subsecretario de Medios de la Nación, Daniel Rosso, compartió en el aire de Ahijuna FM 94.7, varias posibles lecturas del libro de María Eugenia Vidal. El análisis se transmitió al aire en vivo, en el programa conducido por Pablo Martínez, El Tiempo No Para, este jueves 27 de mayo del 2021.

Escuchá la nota completa:

Daniel Rosso: «Se llama: «Mi camino», está ella en tapa, en pose, bien maquillada. Me llama la atención porque la primera parte del libro, las primeras 20 páginas, ese camino, «Mi camino» de Vidal, es un camino interior porque ella no va hacia fuera sino que va hacia dentro de ella misma. Y por eso no usa categorías económicas, sociales ni filosóficas si no que emplea términos espirituales. Por eso la política en las primeras páginas del libro no ocurre en la esfera pública sino en mundo íntimo. El objeto de análisis de María Eugenia Vidal es María Eugenia Vidal. Pero además ese viaje por su anatomía es selectivo, porque se detiene solo en aquellos órganos que tienen algún tipo de prestigio espiritual o que han sido colocados como recipiente de la bondad, por ejemplo el alma, el corazón ¿No? Son órganos efectivamente vinculados a la bondad. Y bueno, Vidal se desplaza por el interior de Vidal y escribe una crónica de viaje, qué es el viaje que realiza por esos órganos bondadosos. O sea que le pasó a su alma, a su corazón. Y da toda la impresión que es parte de una estrategia de construir esa Vidal bondadosa que siempre está mirando desde un lugar, efectivamente, de bondad. Es como un relato de los buenos sentimientos de las personas normales antes de ser absorbidas por el sistema político y las mafias que ella viene a combatir, ¿no?».

«Ahora, en algún punto, Vidal hace una especie de cambio abrupto de género. Porque hasta ese momento el género es un género de crónica de viaje, o sea está relatando lo que le pasó a ella en su interior y también lo que está relatando es la descripción de los escombros que dejó dentro de su alma en ese pasaje por el lugar siniestro qué es el sistema político de la provincia de Buenos Aires, según ella. Pero en algún momento hay un cambio abrupto de género y ahí se desplaza de la crónica de viaje hacia la novela romántica. Pasa ser la chica bondadosa del barrio te extraña ir a la panadería, la carnicería de la cuadra de su casa, que en atacada por ese sistema político bonaerense, las mafias, ¿no? Por eso la biografía es la de alguien que proviene de afuera de la política y que ingresa a ella, pero para cambiarla».

«Y bueno ahora lo que está haciendo en el libro, es decir: «Hice un recorrido de 4 años por el campo de batalla» y ahora es una evaluación de cuanto ella forma este sistema político siniestro y cuánto de ese sistema político siniestro la transformó a ella. Es como una especie de gesto de honestidad intelectual, una ex gobernadora haciendo una endoscopia que mira dentro suyo a ver qué desastre produjo su lucha contra este sistema político siniestro».

«Funciona como una especie de gran hipérbole en donde por un lado está lo siniestro de ese sistema político inquebrantable y por el otro lado ella, una mujer vulnerable, recién separada con dos hijos chicos que se tienen que ir a vivir a una base militar, porque está efectivamente asediada. Entonces es un juego de hipérboles en donde el sistema político aparece como muy siniestro y muy fuerte y ella parece como muy vulnerable. Pero aun siendo muy vulnerable da batalla, y muestra en su relato que tuvo muchos supuestos resultados. Hay un intento, en un momento de cooptar, intervenir, la palabra madre. Es el pasaje las Madres de Plaza de Mayo a las Madres del conurbano, llevando la palabra madre de un lugar al otro en el campo de la economía y la política. Pero Vidal ahí, representando a las Madres del conurbano que luchan las mafias, las mafias del narcotráfico, de los barrabravas, etcétera, expresa una especie de populismo invertido. Porque en sus recorridos por la provincia no es ella la que distribuye o la que da sino que al revés es ella la que recibe. «Mucha gente», dice, «sobre todo mujeres, le dan miles de rosarios y estampitas». El líder político recibe de parte de ese pueblo femenino una especie de protección sacra, la convierte en una superhéroe blindada por la plegaria popular en la lucha contra el demonio. Inclusive lo dice María Eugenia Vidal: «Un día se lo conté Jorge Fernández Díaz, el columnista de La Nación, y él me dio una explicación sobre esto que me entregaban tantos rosarios. Él me dijo: te dan rosarios porque saben que estás enfrentando al mal absoluto». Está enfrentando al demonio. ¿Y qué es el demonio? Bueno el sistema político integrado por peronistas, barrabravas, kirchneristas, narcotraficantes, todo lo mismo».

«Ella lo que intenta es una operación fuerte de cooptación de una tradición política progresista. Tal como se posiciona intenta ser como una especie de frepasismo de derecha ¿En qué sentido? En el sentido de que ella disculpa a la economía concentrada, que prácticamente no la nombra, y pone en el centro de la pelea a la economía marginal del narcotráfico, etcétera. Y ahí dice: «Ahí he dado la pelea, la he dado bien» Y de algún modo se propone volver y seguir dando esa pelea».