Martes 1 de junio del 2021

Escribe: Juan Pablo Godoy Jiménez

La pandemia del Covid-19 ha causado estragos a diestra y siniestra alrededor del mundo, ha destruido economías, colapsado hospitales y generado una gran cantidad de muertes. Pero hay un ámbito del que no se suele hablar, quizás porque aun así es un tabú en la cultura argentina, y es un ámbito que sufrió un ataque que no deja nada que envidiar a los demás: el de la salud mental.

Se han paralizado los servicios de salud mental esenciales del 93% de los ‎países del mundo, en tanto que aumenta la demanda de atención, según un nuevo estudio de ‎la OMS. El estudio, que abarca 130 países, aporta los primeros datos mundiales acerca de los efectos ‎devastadores del Covid-19 sobre el acceso a los servicios de salud mental y pone de relieve la necesidad ‎urgente de incrementar la financiación.‎

‎«Una buena salud mental es absolutamente fundamental para la salud y el bienestar en general», dijo el Dr. ‎Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud. «La COVID-19 ha ‎venido a interrumpir la atención prestada por los servicios de salud mental esenciales de todo el mundo justo ‎cuando más se los necesitaba. Los dirigentes mundiales deben actuar con rapidez y determinación para invertir ‎más en programas de salud mental que salven vidas, mientras dure la pandemia y con posterioridad a ella».‎

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud.

El duelo, el ‎aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo, están generando o agravando trastornos de salud mental. ‎Muchas personas han aumentado su consumo de alcohol o drogas y sufren crecientes problemas de insomnio ‎y ansiedad. Pero aun mas profundo, se arraiga un miedo, una inseguridad que se encuentra establecido en la gente, un miedo, una paranoia quizás, el miedo al otro. Tal vez esa es la mayor de las consecuencias de esta pandemia, ver al otro como un enemigo constante, un “peligro”, un “hostil” que me acecha y me puede contagiar el Covid-19. Ya el gran filósofo existencialista Jean Paul Sartre dijo: “El infierno son los otros”. Esa frase describe a la perfección el trato que hoy en día tiene la gente debido a esta pandemia, un trato de miedo, distancia, odio y de ver al otro como un “demonio” peligroso, y así quitarle su identidad humana.

Jean Paul Sartre, filósofo y escritor francés, exponente del existencialismo.

La salud mental en los profesionales sanitarios

A su vez el estrés que han recibido los trabajadores de la salud, debido a su trabajo constante y toma de decisiones difíciles, les ha afectado gravemente.  “Uno de cada cinco trabajadores de salud está sufriendo síntomas de depresión. En Chile, casi uno de cada diez tiene pensamientos suicidas. Más del 75% de los trabajadores de salud están preocupados por contraer la COVID-19 y prácticamente todos están preocupados por transmitírsela a sus seres queridos”, indicó el subdirector de la OPS (Organización Panamericana de la Salud), el doctor Jarbas Barbosa, citando el estudio HÉROES, dirigido a examinar los problemas de salud mental, conductual y social que experimentan los trabajadores de la salud en Argentina, Chile, Guatemala, Perú, México y Venezuela.

Un artículo publicado en The Lancet Psychiatry aborda la necesidad de cuidar la salud mental de los profesionales de la salud tras la crisis ocasionada por la pandemia. Como recogen sus autores, los equipos se han enfrentado a diferentes desafíos desde la llegada del coronavirus, a los que se han sumado el riesgo de infección por la exposición al virus y el consecuente miedo a contagiar a sus familiares: “En tales circunstancias, si bien algunos han desarrollado su capacidad de resiliencia, el impacto emocional del trabajo realizado a lo largo de estos meses es innegable”

El personal de salud se ha enfrentado a diversos desafíos desde que comenzó el covid-19

La salud mental en los jóvenes

Un estudio publicado en abril en la revista JAMA Pediatrics analiza esta situación en niños y adolescentes. “La atención a la salud mental es muy importante para este colectivo. La mayoría de los trastornos comienzan en la infancia, por lo que es esencial que las necesidades se identifiquen de forma temprana y se traten durante esta delicada etapa del desarrollo infantil. Si no, pueden dar lugar a muchas consecuencias sanitarias y sociales negativas”, apuntan los autores.

El porcentaje de niños y niñas que experimentan un problema de salud mental ha aumentado en los últimos tres años, pasando de uno de cada nueve en 2017 a uno de cada seis en 2020. Así lo advierte el nuevo reporte sobre Salud Mental de Niños y Jóvenes en Inglaterra 2020, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística de Reino Unido.

Además un reciente sondeo realizado por UNICEF muestra que la crisis del COVID-19 ha tenido un importante impacto en la salud mental de las y los adolescentes y jóvenes de Latinoamérica. El sondeo rápido amplificó las voces de 8.444 adolescentes y jóvenes de 13 a 29 años en nueve países y territorios de la región. El reporte da cuenta de los sentimientos que enfrentaron en los primeros meses de respuesta a la pandemia y la situación en el mes de septiembre.

Los datos que se recolectaron fueron los siguientes:

  1. Entre las y los participantes, 27% reportó sentir ansiedad y 15% depresión en los últimos siete días. Para el 30%, la principal razón que influye en sus emociones actuales es la situación económica.
  2. La situación general en los países y sus localidades ha afectado el día a día de las personas jóvenes pues 46% reporta tener menos motivación para realizar actividades que normalmente disfrutaba. 36% se siente menos motivada para realizar actividades habituales.
  3. Su percepción sobre el futuro también se ha visto negativamente afectada, particularmente en el caso de las mujeres jóvenes quienes han y están enfrentando dificultades particulares. 43% de las mujeres se siente pesimista frente al futuro frente a 31% de los hombres participantes.
  4. Una situación que genera elevada preocupación y es un llamado a las autoridades de salud nacionales, es que el 73% ha sentido la necesidad de pedir ayuda en relación con su bienestar físico y mental. Pese a lo anterior, el 40% no pidió ayuda.

Como se ha podido apreciar, esta pandemia ha causado y sigue causando varios estragos en el ámbito de la psiquis humana. Desde una mirada filosófica donde los vínculos y el trato humano han sufrido un gran cambio y daño, hasta la salud mental como tal la refleja una gran incomodidad y angustia. Ya es hora de abandonad este tabú es nuestra sociedad, la terapia ayuda y puede llegar a salvar vidas en los casos más extremos y menos esperados. El dolor de la mente es ágil y silencioso, pasa por los radares de peligro y casi nadie lo nota, y muy pocos medios se atreven a dar voz a estos padecimientos cotidianos.