Martes 1 de junio del 2021

Gabriel Brener, licenciado en Ciencias de la Educación por la UBA, especialista en Gestión y Conducción de Sistema Educativo FLACSO, en diálogo con #NoNosQuedaOtra por #la990. La educación en pandemia, los actores involucrados, los criterios definidos por el Consejo Federal de Educación, y la especulación de la oposición con fines electorales.

Escuchá la entrevista completa:

Gabriel Brener, licenciado en Ciencias de la Educación por la UBA, especialista en Gestión y Conducción de Sistema Educativo FLACSO.

La falsa discusión por la presencialidad

“Lo que hay que decir, y esto dije cuando me invitaron a la Comisión de Niñez, Familia y Adolescencia, la semana pasada en el Congreso de la Nación, es que, claro, esto que está pasando afecta a los chicos, a las pibas, a los docentes: ¿Cómo suponer que lo que estamos viviendo no nos afecte? Está acosando al mundo entero y no sabemos cómo hacer o cómo prevenir o vamos haciendo la embarcación al mismo tiempo que navegamos y no somos herederos de esa lógica. Entonces esto despierta mucha incertidumbre, genera mucha ansiedad, sumado que la pandemia puso al descubierto las enormes desigualdades que tienen que ver con el sistema en el que vivimos: la verdad es que en Educación también ocurre esto, la pandemia ha puesto al descubierto la desigualdad que tenemos como país en el continente más desigual oriundo*. En ese sentido me parece que hay que pensar el rol del Estado; lo que dije es que esto afecta a los chicos y docentes, estamos en un estado de tensión. No se le puede pedir a la escuela normalidad en tiempos de excepcionalidad. Entonces, esto no solo pasa con quienes somos educadores y educadoras, pasa al conjunto de las profesiones y tareas, nadie ha visto su tarea sin afectarse“.

“Si la especulación tiene fines electorales o de hacerle la contra a tu adversario político, el problema es que lo que importa no es la educación sino el objeto de especulación”

“Ellos decían el otro día, algunas diputadas e invitados, que la escuela era lo último que se cerraba y lo primero que se abría. Me parece que la escuela es el cuerpo presente, y así cómo en el 2020 vimos cómo hacíamos con la continuidad pedagógica, al 2021 lo encaramos pensando que íbamos a volver al cuerpo presente. Pero el virus nos está marcando la cancha. El Consejo Federal de Educación se reunió, y tiene términos, criterio, rectores, epidemiológicos. Porque los educadores podemos enseñar mejor o peor el sujeto y predicado, pero no sabemos sobre epidemiología, tenemos que ser respetuosos con las decisiones de quienes, profesionalmente, tienen la autoridad para definir, por ejemplo, este semáforo epidemiológico. Yo estoy de acuerdo en que hay que ir hacia al presencialidad en la medida en que ese semáforo lo permita. El tema es cuando veo cierta especulación con la presencialidad, que es una especulación complicada y muy peligrosa, porque tiene que ver no solamente con la presencialidad sino también con el hastío, el hastío que tenemos todos. Entonces, en ese sentido no solo es seductor, sino que convence. Si la especulación con la presencialidad tiene fines electorales o de hacer simplemente la contra a tu adversario político el problema es que verdaderamente no es lo que importa la Educación sino, en todo caso, el objeto de especulación. Hay que tener en el horizonte el retorno a la presencialidad de manera permanente, pero tomando decisiones que tienen que ver con las evidencias, y las evidencias, me remito no solamente a los científicos, revistas calificadas o los países que en general vienen ponderando los propios grupos de la oposición o el gobierno porteño, sino cuál es el límite cada 100 mil para poder, en todo caso, abrir o cerrar”.

“El Consejo Federal de Educación, es el órgano decisorio de política educativa federal, porque el que manda no es Trotta. Lo que manda en Educación son las resoluciones del Consejo Federal y un país como el nuestro que es federal, y ese Consejo Federal votó de manera contundente estos criterios a los que yo aludía antes. Incluso, algunas provincias que son solidarias con la oposición en términos políticos votaron junto con el Consejo Federal. En Brasil se ha bolzonarizado la política y acá también se ha mediatizado y bolzonarizado la manera de entender algunas cuestiones. En el caso educativo y escolar diría que hay que evitar la judicialización, pero a veces uno no puede salir de allí. Hay que intentar también poder contrastar aquello que dicen con lo que vienen haciendo. Porque cuando la escuchas a Soledad Acuña coucheada es una cosa, pero después en una entrevista cuando empieza a hablar en nombre propio, poné atención porque empieza a decir lo que piensa. Queda al descubierto que hay que poder contrastar lo que ella revela cómo título con lo que vienen haciendo en Educación”.

Soledad Acuña, ministra de Educación de la ciudad de Buenos Aires.

“Si vos planteas que lo primero que abre y que lo último que cierran son las escuelas, ¿Cómo podés explicar que todo tu gobierno, incluido el de Macri en la Ciudad, fue bajando en los últimos once años 10 puntos en lo que corresponde al presupuesto general de Educación? ¿Cómo podés explicar que cerraron escuelas para adultos en horario vespertino? ¿Cómo podés explicar que vienen asfixiando a 29 instituciones de trayectoria, tradición, y prestigio centenario, para formar docentes y crean una universidad a la que le cambian el nombre por efecto del marketing -porque en UNICABA no reunía consenso en el mundo académico y educativo- y entonces le ponen universidad de la ciudad, o algo parecido? Y se comprometen a no abrir una carrera docente. ¿Cómo creerle a una ministra que, incluso, ha hecho declaraciones de enorme desprecio hacia la docencia, que lo primero son las escuelas cuando no conoce lo que es dar clases en una escuela pública o privada?“.

“¿Cómo creerle a una ministra que ha hecho declaraciones de desprecio hacia la docencia, que lo primero son las escuelas?”

“Claro que hay efectos y no es lo mismo trabajar en la escuela de cuerpo presente, de modo virtual o combinando lo virtual con lo presencial. Claramente tiene efectos, hay efectos en el estado de ánimo de los chicos, en el clima familiar en el marco del encierro, como en todos los casos. Pero me parece que lo que hay que privilegiar, que esto es lo que dije en la Comisión, es que, en este contexto extraordinario o excepcional de pandemia, es probable que un chico no pueda aprender de mejor modo el sujeto o el predicado, lo que es improbable es que a un chico le devuelvan a un abuelo que falleció por lo que implican los niveles de contagio cuando pueden evitarse en la circulación de la población, en un lugar que ha desbordado los límites del riesgo admitido por la OMS”.

“En realidad me parece que es necesario poder entender que sí hay consecuencias que lesionan la manera en la que estamos acostumbrados a trabajar en la escuela, pero tenemos que entender que, no hay que reducir de manera binaria a Salud o Educación, sino que, en todo caso, hay que establecer prioridades, y en un momento de excepción; y tampoco presencialidad sí o presencialidad no, porque incluso hay grupos de familias o de padres, algunos que se denominan “Padres por Abrir las Escuelas”, que en esa definición binaria nos dejarían a todos los demás, o por lo menos a mí, del lado de cerrar las escuelas y de no valorar las escuelas. Y es una falsa antinomia, porque no es escuelas abiertas o cerradas. Las escuelas están abiertas de dos modos distintos, como la ves de manera tradicional o sino de manera virtual o abriendo o cerrado por decisiones de carácter médico. El imperativo es, en este momento, el de la solidaridad para educadores y educadoras, especialmente en el cuidado de los otros, y en eso hay que centrar los esfuerzos en las escuelas, más allá de reconocer los costos que estamos teniendo todos, y siempre defendiendo a los más pequeños, que son aquellos a los que tenemos que cuidar, no solo como a nuestros hijos, sino porque son el futuro del país”.