Jueves 3 de junio del 2021

Columna del Imperio “Yanquis Go Home” de Juan Garda para #NoNosQuedaOtra por #la990. Grand Jury a Trump en Nueva York. Auditorías y numerosas acusaciones al team Donald Trump que no lo dejan acomodado frente al jurado yanqui.

Escuchá la columna completa:

Donald Trump, ex presidente de los Estados Unidos de América.

Grand Jury

Transcurridos más de seis meses de las elecciones que catapultaron a Trump fuera de la Casa Blanca y convirtieron a Joe Biden en el 46to presidente de los Estados Unidos de Norteamerica, las tensiones continúan en aumento y el enfrentamiento ha encontrado un nuevo terreno donde desarrollarse. Descartadas las movilizaciones masivas en las calles después del fallido intento de insurrección que terminó en la toma de la sede del parlamento norteamericano o capitolio, ahora la disputa se traslada al plano judicial.

Los memoriosos guardaran recuerdo del lejano pasado del mes de mayo de este año, donde hablamos de la auditoría en el condado de Maricopa, el más poblado del Estado de Arizona, tradicionalmente Republicano y donde Biden dio el batacazo pintándolo de azul. Tras dos semanas de pausa para permitir el uso del estadio donde se desarrolla la auditoría para ceremonias de egresados, han vuelto a comenzar con un proceso llevado adelante por parte de la firma “Ciber Ninjas” sin ninguna experiencia previa, con dueños que utilizan las redes sociales para difundir mensajes conspiranoicos y con controles inauditos como buscar rastros de bambú en el papel de las boletas, como supuesta prueba de que fueron producidas en China. Sobra decir que esta quinta auditoría desarrollada en el condado, calificada de recuento partidario por parte de firmas especializadas que sí cuentan con experiencia previa, no pudo demostrar ninguno de los supuestos que las llevaron a iniciar el recuento (No hay boletas con rastros de bambú, ni marca de agua secreta incluida por Trump, ni votos emitidos por gente muerta, ni más votos emitidos que gente viviendo en el condado). Pero así como con las denuncias de Patricia Bullrich y Elisa Carrió, no las frena ni la evidencia en su contra y se contagian a otros Estados.

“la ciudad que nunca duerme autorizó la creación de un gran jurado especial que podría terminar en la imputación de crímenes contra Trump”

En este caso, se trata de otro Estado tradicionalmente rojo, que en la última elección presidencial se pintó de azul: Georgia (hay que aclarar que en este país que aborrece del comunismo, el rojo es el color de los conservadores). Esta misma semana un juez provincial autorizó la revisión de 150.000 votos emitidos por correo, aunque la modalidad de la auditoría y sus objetivos, restan aún ser definidos por la autoridad judicial. Sin embargo, y tal como sucedió en Arizona, esta no es la primera vez que se revisan esos votos, ya que esta sería la cuarta auditoría que se realiza en el condado. Por supuesto, ninguna de las tres anteriores detectaron irregularidad alguna, pese a lo cual ese esfuerzo de auditar lo ya auditado continúa y ahora presentaron demandas similares en los Estados de Michigan y New Hampshire.

Pero la utilización del terreno judicial para librar la batalla no es propiedad exclusiva de los sectores conservadores, ya que Donald Trump se prepara para lo que promete ser su más ardua contienda legal desde su último impeachment, en el muy demócrata Estado de Nueva York. En base a los resultados preliminares de un trabajo de investigación de más de dos años, el Estado de la ciudad que nunca duerme autorizó la creación de un gran jurado especial que podría terminar en la imputación de crímenes contra Trump, sus empresas y empleados, y su consecuente enjuiciamiento. Las bases de la acusación comenzaron a trazarse hace más de dos años atrás y están centradas en el análisis de las diversas declaraciones de impuestos de las empresas de Donald Trump, que debieron ser obtenidas tras sendas batallas judiciales, ya que ni Trump ni sus empresas estuvieron dispuestos a revelarlas de buena gana. Y si bien todas las acusaciones se refieren a posibles crímenes cometidos antes de que Trump asumiese la presidencia, los investigadores han aclarado que ya no se trata sólo de una demanda civil, sino de un juicio penal.

Población de Nueva York pide juicio político a Donald Trump.

Lo que vuelve especial a este gran jurado, es el período de tiempo en el que sesionará. Ya que sus miembros trabajarán tres veces por semana, durante seis meses y en absoluto secreto. El alcance de la acusación no fue aún revelado, aunque se espera que se centre en el posible fraude por sobrevaloración de activos y la posible comisión de evasión fiscal (el crimen que finalmente llevó a la cárcel a Al Capone).  Para esto contarán con la ayuda del inefable Michael Cohen, ex abogado de Trump y enemistado con el ex presidente desde antes de que éste dejase la presidencia. Asimismo, el fiscal general del Estado sondeó también al CFO (Chief FInancial Officer) de la organización Trump, Allen Weisselberg. Pero como éste último se rehusó a colaborar con la investigación, se espera que parte de las acusaciones se centren sobre él, como forma de incentivarlo a traicionar a su anaranjado ex jefe.

De cualquier forma y pese a que como dice una famosa frase judicial norteamericana: “un gran jurado acusaría a un sándwich de jamón si el fiscal se lo pidiese”, no hay que olvidarse que aunque tenga un título distinto y una mayor duración, no deja de ser un jurado popular. Y con el grado de polarización que alcanzó los Estados Unidos y al apoyo que Trump aún conserva en su base electoral, puede que no lo acusen ni presentándose al tribunal chorreando sangre. Por último y como si todo lo anterior fuese poco, las grandes cadenas de noticias empiezan a anunciar el inminente comienzo de una nueva batalla judicial respecto al derecho al aborto, consagrado en los EEUU por un fallo judicial conocido como Roe vs. Wade, reafirmado y enmendado numerosas veces desde su creación el 22 de enero de 1973. Será la primera vez que la nueva mayoría republicana en la corte, nombrada por Donald Trump incumpliendo acuerdos tácitos entre los partidos, deba expedirse sobre el tema. Y el contenido de sus fallos, revelará el rumbo legal de los Estados Unidos para los próximos cuarenta años.