Sábado 12 de junio del 2021

Escribe: Enrique Aurelli

Enrique Aurelli nos relata la reconstrucción de la secuencia lógico-histórica de contingencia, decisiones gestiónales, cambios técnicos y organizacionales en la estructura de IMPSA. La importancia de IMPSA como herramienta clave para desarrollar un plan nacional de infraestructura energética, hidráulica, eólica o nuclear en la Argentina que potencie la economía local y regional y brinde oportunidades de trabajo calificado en el país.

Proyecto de IMPSA en el mundo, destacándose los más recientes y de mayor impato. Fuente: IMPSA.

Las históricas y reiteradas prácticas de la patria contratista hacia los estados, prácticas como refinanciar sus deudas, obtener subsidios y otros complejos mecanismos de financiarización que permitan los rulos que les dieron las bases para hacerse de grandes fortunas y cautivas porciones del mercado a costa de dineros del pueblo, a veces salen mal. Como con  IMPSA con los Estados de Venezuela, Brasil y Argentina que llevaron a la empresa a la crisis financiera actual – una de tantas- , con una deuda de 1.000 millones de dólares. Gran parte de la deuda había sido financiada por bancos argentinos, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el chileno Grupo Moneda. En 2014 la firma entró en cesación de pagos y Pescarmona perdió su posición como accionista mayoritario: Quedó solo con el 35% de la empresa, mientras que el 65% restante se repartió entre los acreedores. Banco Nación pasó a ser un accionista de peso y designó un nuevo CEO de IMPSA, luego de un un pedido de auxilio por parte de la empresa y un proceso largo y silencioso, se avanzó con la reestructuración de su deuda con una ampliación de acciones que culminó con la estatización parcial de IMPSA.

Tan intrincados y complejos mecanismos de vivir de estado se pueden reafirmar en que IMPSA siempre fue oficialista, del gobierno de turno, así lo hizo desde la junta militar al gobierno de Macri, quien articulo la reestructuración anterior, la deuda con el Banco Nación, el principal acreedor, y evitó la quiebra. Sin embargo, los problemas volvieron tras la crisis cambiaria de 2018 y la situación se tornó aún más crítica con la pandemia poniendo otra vez al estado nacional como única alternativa para el nuevo rescate, esta vez siendo parte.

El Gobierno pagó salarios a través del programa ATP, – Asistencia al Trabajo y la Producción- y luego con la empresa encararon la reestructuración de la deuda e ingreso al Programa de Asistencia a Empresas Estratégicas en Proceso de Reestructuración de Pasivos (Paerp).

La compañía debía saldar este año U$S 500 millones de capital más U$S 50 millones anuales de intereses. Sin quita de capital. Tras las negociaciones de Estado los pagos se corrieron hasta 2028 y la tasa de interés bajó a 1,5%.

Horno de crudo y vacío CH1, fabricado por IMPSA
Horno de crudo y vacío CH1, fabricado por IMPSA

Pero no nos adelantemos tanto, ¿Cómo dio el salto cuantitativo y cualitativo IMPSA? Cómo pasó esa transformación de un taller metalúrgico regional a una transnacional de alta competitividad, algunos podrán apelar al atajo de la “bendición política”, traducida en “ventajas diferenciales” con dineros públicos, o aún al comodín mediático del lavado de dinero pero vamos por parte.

Las provincias de Chubut y Santa Cruz, en Argentina; los estados de Ceará y Santa Catarina, en Brasil; y la península de la Guajira, en Venezuela, comparten un elemento común: Allí se están construyendo los parques eólicos más importantes de América Latina. Y todos tienen el sello de IMPSA Winds.

IMPSA, es una de las METALÚRGICAS FAMILIARES LÍDERES entre pocos en lo EÓLICO REGIONAL, así dice la Asoc. Iberoamérica de entidades reguladoras de energía.

“IMPSA, es una de las METALÚRGICAS FAMILIARES LÍDERES entre pocos en lo EOLICO REGIONAL”

Un poco de historia

Los orígenes de IMPSA se remontan al año 1907, cuando Enrique Epaminondas Pescarmona funda sus talleres metalúrgicos en Mendoza para la fabricación de piezas de repuestos de material de fundición de hierro, equipos para la industria vitivinícola, compuertas para los canales de irrigación y metalúrgica en general. Una mirada de largo plazo de los casi cien años de esta empresa desde su fundación permite distinguir tres grandes saltos de crecimiento físico: El primero, de 1928, con 2.700m2; la erección de la Planta 1 entre 1943 y 1946, con 27.000 metros cubiertos; y finalmente la Planta 11 en 1978-1979, que no sólo implica una nueva multiplicación de casi 10 veces de la superficie (pasaron a ser 21 ha sobre un terreno de 43 ha), la instalación de una estructura altamente automatizada (Gutierrez 2003) más contratos emergentes de la reconstrucción del terremoto de San Juan, obras públicas para el gobierno de Mendoza, y posteriormente con el ejército y otros organismos estatales en el gobierno de Perón. Se pueden citar, la construcción de tuberías de conducción y válvulas complementarias para las instalaciones del dique Uspallata, 10 grandes compuertas planas para Villa Atuel (Dto. de Irrigación de Mendoza), y Dique de Toma de La Rioja (300 tn) [DG 001/81]. También La Miniturbina de 50 KVA, reaparece a fines de los setenta (en este caso de 100 KVA), con un proyecto para el ejército argentino, y luego recientemente, como nuevo lanzamiento. [DG001/81]

En la etapa inaugurada por el inmigrante turinense Enrique E. Pescarmona, la empresa se llamaba Talleres Metalúrgicos Pescarmona hasta su cierre tras la crisis de 1929/30. El año 1936 trajo la reapertura de la empresa y la “I” Industrias, al mismo tiempo de la formación de la S.A. Aunque esta sigla se mantiene hasta hoy, la razón social o el sector de pertenencia reflejaron los cambios vertiginosos a partir de los tardíos 70’s: La empresa desplazó su autodefinición como “metalúrgica”, por la de “productora de bienes de capital de alto valor agregado”. A fines de los ’80 la firma logra el perfil de transnacional, y se presenta como: “Productora de bienes de capital de gran tamaño para el mercado internacional”. En la última década, consolidó su competitividad en el mercado mundial, al tiempo que la oferta de productos se combina con una presencia creciente en servicios complejos, y entonces aparece una “empresa de ingeniería”. Cuando en 1992 se funda el holding CARIM (Corporación IMPSA), se habla de un “conglomerado de empresas tecnológicas”. El lugar de IMPSA en CORIM, que incluye una diversidad de firmas -desde fábricas de autopartes a recolección de residuos- no siempre calificables como tecnológicas. Esta categoría le cabe en cambio a casos como IMPSAT (comunicación satelital) -en convocatoria de acreedores en EE.UU en los 2000.-, que no obstante no integraba CORIM.

En 1965, se adopta la denominación IMPSA, acrónimo de Industrias Metalúrgicas Pescarmona S.A.I.C. y F., con la cual se da continuidad a la empresa fundada a principios de siglo, y se emprende el diseño y construcción de grandes estructuras de acero y equipos electromecánicos. “Una firma que supera en tamaño a los talleres de reparación del ferrocarril” señala en su trabajo sobre la industria metalmecánica mendocina, (J. A. Borello.) “Pescarmona tenía una dotación de personal mucho menor que la empleada en los talleres del ferrocarril e inclusive por debajo (…) de otros talleres similares como Cóndor”, y luego que “entre mediados de los setenta y mediados de los ochenta multiplica su dotación de personal en cerca de veinte veces”. Plantea como probable un crecimiento aún mayor, si se toma volumen de ventas, superficie, consumos, gastos de I+D (Borello, 1997, p. 72).

La empresa encara la fabricación de componentes de las centrales de Arroyito”, Las Maderas y Cabra Corral, la central Embalse Río III, y las destilerías de la Plata y Mendoza. Pese a la intensificación de la intervención en obras públicas, entre 1978 y 1982 hay fuerte provisión de grúas y repuestos para las principales acerías argentinas, incluso el diseño y construcción de plantas llave en mano: La de Petroplast (Petrofísica de Plásticos S. A.) dedicada a fiberglass -de 3000 m2- y la mencionada acería INLASA (Laminadora de Aceros del Uruguay) dedicada al procesamiento de chatarra, la metalúrgica más grande en ese país.

Durante las décadas de 1980 y 1990, la empresa se convierte en un referente mundial en la construcción de grúas portuarias y centrales hidroeléctricas bajo modalidad “llave en mano”. Como ejemplo en 1981 podemos ver Cabra Corral, una represa en Salta que data de 1978. (DG 001/81).

IMPSA se consolida, así, en el mercado de la energía como desarrollador de proyectos hidroeléctricos, obteniendo dos importantes contratos bajo la modalidad B.O.T. (Build Operate and Transfer): Potrerillos, en Argentina, y CBK, en Filipinas. Comienzan las investigaciones sobre energía eólica.

A partir de ese momento, no paró de trabajar en desarrollos energéticos, adjudicándose majestuosas obras a lo largo y ancho de todo el planeta, como en Venezuela o Malasia, por ejemplo.

La vinculación con proyectos estratégicos bajo el poder militar de hecho puede provocar crecimientos abruptos. “En 1980 IMPSA inicia la implementación de un sistema integrado de información ‘piloto’, específico para el área de fabricación de componentes nucleares. Con su puesta en marcha se logró pasar de un procesamiento de datos ‘en lotes’ (‘batch’) a un procesamiento mediante ‘transacciones’ desde terminales del sistema; de generar grandes volúmenes de información a la emisión de informes por excepción; de la creación de varios archivos de datos, a la construcción de una base de datos; y de salidas periódicas de información, a las consultas instantáneas”. (“IMPSA: La Industria pesada en la innovación tecnológica.” Testimonios N°7, Ediciones del Banco de la Provincia. Serie Tecnológica, 1987). Las características físicas de la planta y las máquinas herramienta representaban la mayor actualización de la época para una firma argentina.

Pero no es de ningún modo suficiente para explicar el posicionamiento internacional de los 90’s y la generación de capacidades definidamente competitivas: La penetración en mercados externos altamente exigentes desde lo tecnológico y comercial, difícilmente puede atribuirse solamente al proteccionismo del gobierno militar, lo que obliga a echar mano tal vez de otras variables como la continuidad de los “negocios” por algunos de sus hombres en democracia y de otros signos políticos.

¿Hasta dónde una política económica como la del proceso, dirigida al disciplinamiento social y la estabilización a través de la apertura económica y la desregulación, pudo motorizar iniciativas activas a favor de la industria nacional?

La teoría económica clásica presenta una severa dificultad para dar cuenta de la existencia de transnacionales surgidas de economías periféricas cerradas. La premisa de un mercado libre como generador de capacidades competitivas, o inversamente la presunta imposibilidad del surgimiento de empresas competitivas a partir de la protección comercial, tecnológica y financiera vigente por décadas, implicaría el éxito de actores de mercados muy imperfectos en escenarios teóricamente opuestos.

Desde variantes ideológicas y conceptualmente opuestas como la teoría de la dependencia, la anomalía explicativa no es menor: Se supone que en el marco de economías condicionadas estructuralmente por el poder financiero y político internacional, la inserción en el mercado mundial y la inversión externa directa de firmas argentinas, sólo serían factibles en casos excepcionales por fuerza vinculados al apoyo extraeconómico en un diseño geopolítico para ocupar roles específicos en el orden mundial definido por el poder tecnológico y financiero de grupos multinacionales consolidados en áreas como la hidroenergía, sin este impulso, sería un freno prácticamente insalvable para firmas de países subdesarrollados. Sin embargo, el fenómeno de transnacionalización trasciende los casos puntuales, y la asociación con el subsidio o la protección con dineros públicos hoy vemos que tiene relación directa con el éxito (parafraseando y contrariando a Bísang et al, 1992).

La crisis inflacionaria de 1975 , manipulada por fuertes intereses coloniales y la apertura externa iniciada por la dictadura cívica, empresarial, mediática, judicial y militar va de la mano con la apertura externa y la sobrevaluación del peso entre 1977 y 1980, estos tiempos encontraron a buena parte de las industrias sin defensas frente a la competencia externa, muchas desaparecieron o pasaron a manos extrañas. Sin embargo, la alianza militar liberal inaugurada en 1976, mixtura una combinación de aperturismo y sostenimiento de renglones estratégicos con empresarios amigos, como la fabricación local de armamentos, la disponibilidad de energía, acero, petróleo, etc. Para autores como A. Canitrot, la internacionalización impuesta por la guerra fría no impidió el sostenimiento del “estatismo” – si se puede llamar así desde nuestra mirada-, lo que devino en un enfoque heterodoxo de la política de Martínez de Hoz (1983, pp. 24-25).

El mismo estado que desregula el mercado financiero, el comercio exterior y la transferencia de tecnología (Correa, 1996) genera instancias proteccionistas sobre algunas empresas – las de sus socios, o las que marcaban las embajadas: En el marco del Plan Nuclear Argentino, IMPSA celebra el despegue del contexto original, partir de 1978 contratos importantes con la CNEA, que incluyen no sólo la provisión de componentes pesados de las centrales de Embalse y Atucha II, también piezas de equipos experimentales como el reactor RA-6 y la construcción y montaje del acelerador de iones (proy. Tandar).

“El mismo estado que desregula el mercado financiero, el comercio exterior y la transferencia de tecnología genera instancias proteccionistas sobre algunas empresas, las de sus socios, o las que marcaban las embajadas”

En 1980, se firma una carta de intención con CNENENACE, que incluye un programa integral de entrenamiento de personal y adquisición de tecnologías y se hace más evidente si se toman en cuenta algunos cambios de posicionamiento: COMETARSA, que llegó a fabricar bienes de capital del porte de locomotoras diesel en los 60’s, aparecerá luego como socio menor de IMPSA en proyectos hidroeléctricos internacionales, al igual que otras grandes empresas de la región metropolitana de la época, como AFNE y ASTARSA. IMPSA disputaría en los 80’s lugares como diseñadora de turbinas hidroeléctricas, mientras algunas de las otrora líderes metalúrgicas se limitarían a la fabricación bajo licencia (Gutiérrez 2003).

Observando la evolución de obras encaradas por IMPSA, puede notarse un anclaje temprano en piezas hidromecánicas ligadas en principio a la vitivinicultura (bombas de riego, compuertas, etc.), que cambia de escala con las primeras obras públicas para el Departamento de Irrigación de Mendoza, más la destilería local de YPF. Manteniendo estos contratos luego suma grúas para los puertos y otros dispositivos, también la provisión de una planta llave en mano a la firma uruguaya INLASA. El recorrido en industria metalúrgica pesada amplía los negocios en el campo energético: La experiencia con partes nucleares resultó valiosa para la firma en términos de capacidades productivas. La relación de recursos estructurales y frecuencia de licitaciones obtenidas permite confirmar que las turbinas hidráulicas y posteriormente los grandes generadores, son pioneros de la inserción internacional sostenida. IMPSA pasó de la provisión de piezas complejas para centrales nucleares e hidroeléctricas a miembro del selecto club de proveedores de turbogrupos, y de allí a la obra completa o sistemas hidroenergéticos como un todo.

En abril de 1987, la primera etapa de exploración del mercado externo, Latinoamérica, ha dado frutos consolidados: La sucursal de Colombia encargada de los negocios del norte de América del Sur, el Caribe y América Central, maneja un 15 % de la cartera de negocios de la empresa. El paso siguiente, ingresar al mercado norteamericano, implicó concretar ocho contratos para la provisión de productos hidromecánicos. Finalmente, el desafío de vender grúas y turbinas en el mercado asiático se abre con un contrato para el puerto de Shangai. Dice Riva una nota en medios de la época: “(…) En los últimos años, alrededor de un 30% de las ventas de la compañía fueron para el exterior. Y hoy en día, prácticamente el 40% de la cartera de obras contratadas está en el exterior”, para 1987 “la proporción de ingresos desde el sector externo supera el 80%”. Hasta 2003 IMPSA, rondaba casi 600 obras realizadas por la empresa desde 1978. En Los Dueños de la Argentina, L. Majul asegura que “(…) la vida le empezó a sonreír a Pescannona, cuando asumió el Almirante Castro Madero la presidencia de CNEA” (1997, p. 293),

En forma parcialmente sincrónica al proceso de Yacyretá, y coincidente con la expansión cuantitativa de los contratos hidroeléctricos, hay una participación en el sector que será clave en la trayectoria tecnológica de la firma. IMPSA integró el consorcio contratista de los turbo grupos de Peñón del Águila (Neuquén), liderando el llamado Grupo Argentino (GA), con la participación de Cometarsa, Astarsa y AFNE (Astilleros y Fábricas Navales del Estado). Este consorcio se formó con el GA y una empresa tradicional soviética, V/O Energomachexport (EME), como socio mayoritario. La presencia soviética, que motivó en Yacyretá la reacción obstaculizante en su momento del gobierno paraguayo por motivos políticos, surgió de la presión comercial de la ex URSS para equilibrar una balanza comercial muy favorable a la Argentina a partir de la significativa compra de granos desde Moscú durante el último gobierno militar. La empresa soviética es el garante técnico ante Hídronor, comitente de esta obra y de todos los complejos del norte patagónico

Los contratos nacionales tendrían un fuerte quiebre entre 1984 y 1985. Frente al dilema de estabilizar los parámetros financieros y cambiarios mediante la renegociación de la deuda y el control monetario, el gobierno democrático optó por contener los contratos de obras públicas, aunque con una fuerte revisión del sistema de pagos, particularmente las llamadas cláusulas de mayores costos. Paralelamente, la solución del diferendo limítrofe con Chile implicó un paréntesis a las hipótesis de conflicto y los gastos militares que en su momento generaron algunas órdenes de compra.”

La puja entre el Estado y las empresas privadas tuvo alta resonancia, al punto de que se instaló en el período la calificación de “patria contratista” al sector empresario considerado responsable central del déficit fiscal. IMPSA mantuvo una pulseada con el gobierno, por la intención de la empresa de cancelar la deuda con el BID garantizada por el estado -que respondía a la inversión en la Planta II-, a través de acreencias del fisco para con la firma, por otro lado sujetas a discusión por el mecanismo de desafío, El mismo Enrique M. Pescannona publicó en el diario Ámbito Financiero una columna titulada “La Patria Contratista”, en la que rechaza las atribuciones de culpabilidad de la crisis hacia esta parte del sector privado.

Durante la crisis abierta por la convertibilidad y la apertura externa de los 90’s, que desestructurar la mayor parte de las industrias en el país, IMPSA experimentó el flujo de fondos y la protección del Estado argentino mediante múltiples mecanismos, si bien algunos afirman que permitió cortar el licenciamiento de empresas extranjeras luego de 1987, lo cortés no quita lo…. Si bien los “problemas” financieros de IMPSA, dicen que comenzaron con el proceso de internacionalización cuando desembarcó en Brasil, según explica Enrique Pescarmona, en una entrevista que dio a Perfil en 2015. Este destaca que IMPSA invirtió más de 300 millones de dólares en la construcción de parques eólicos en ese país. Instaló en Santa Catarina el tercer parque eólico más grande del mundo y el mayor de Sudamérica. “El error nuestro fue una percepción errada del Brasil moderno”, dice el empresario mientras explica que el Estado brasileño quiso rescindir el contrato, por lo que la empresa tuvo que recurrir a la justicia. Esto significó, afirma, que durante tres años la filial de Brasil no cobró por los servicios eléctricos que brindaba.  Mucho a su entender tuvo que ver con la cartelización de la obra pública y podemos ampliar el vínculo de lo que hoy, algunos investigadores afirman fue la operación de apropiación de las empresas proveedoras de los estados, por parte del imperialismo, enmascarada por el Lava Jato y Odebrecht. No podemos no mencionar que Pescarmona, sí quedó implicado en la operación local del mismo calibre, apropiación y lawfare, llamada causa de los cuadernos. Pescarmona se declaró como arrepentido.

“IMPSA invirtió más de 300 millones de dólares en la construcción de parques eólicos en Brasil”

En la misma época que comenzó a operar en Brasil, IMPSA ganó licitaciones importantes en Venezuela. Entre ellas, el contrato de provisión de las turbinas hidroeléctricas más grandes del mundo. Derrotó en esa licitación a líderes del mercado como Siemens, General Electric y Alstom.

Así llegamos a este 2021, podemos afirmar que en manos del Estado, IMPSA es una herramienta clave que puede ser el eje de un plan nacional de infraestructura energética, ya sea hidráulica, eólica o nuclear. Con ella el país posee un enorme capital humano y de experticia con capacidad de exportar tecnología de primer nivel. Si la gestiona exitosamente como el caso de INVAP. O la transforma en una Empresa sociedad del estado, impenetrable al capital privado, factor fundamental por su rol estratégico nacional e internacional. IMPSA es una de las pocas empresas en el mundo que desarrolla tecnología de turbinas hidráulica, fabrica torres eólicas, generadores para la industria nuclear así como la fabricación y colocación de grúas portuarias. IMPSA fabricó más de 100 unidades emplazadas en los puertos del planeta. En 2006, fabricó la grúa portuaria más grande existente, fue diseñada íntegramente por la compañía y colocada en un puerto de Malasia. De altura equivalente a un edificio de 26 pisos, un peso de 1.700 toneladas y un costo de fabricación de 7 millones de dólares.

“en manos del Estado, IMPSA es una herramienta clave que puede ser el eje de un plan nacional de infraestructura energética, ya sea hidráulica, eólica o nuclear”

En su capital humano que la hace tan importante está compuesto de 720 trabajadores de las más diversas áreas, de los cuales 250 son ingenieros altamente capacitados.

Argentina podría cumplir con muchos de estos objetivos sumado la capacidad del gobierno para obtener nuevos contratos internacionales que proveen de divisas a la empresa. IMPSA sería uno de los postulantes para la construcción de la represa Portezuelo del Viento en Mendoza. También puede lograr la adjudicación de obras previstas en Yacyretá, tiene oportunidades en Malasia, Paquistán y Tanzania y continúa con la fabricación y montaje de los principales componentes del reactor nuclear CAREM 25 en Argentina.

“IMPSA sería uno de los postulantes para la construcción de la represa Portezuelo del Viento en Mendoza”

Las capacidades de IMPSA ahora en manos del Estado -63% de las acciones y Mendoza tomará otro 21%- son un activo muy valioso para la economía, el desarrollo y bienestar del pueblo Argentino, una compañía que exporta y genera divisas. Es uno de los colosos en grandes obras, y demuestra, como lo hace INVAP, que la tecnología que generan lxs Argentinxs es de las mejores a nivel mundial.

Quiero cerrar estas palabras con algunas preguntas y recuerdos que surgen al discutir este tema con algunos compañeros, entre ellos, Horacio Rovelli y el Lolo, quien nos trae a la memoria que la estatización de la deuda privada de aquel entonces se hizo con los Seguros de Cambio de la mano de Domingo Felipe Cavallo, y luego Alfonsín la legitimó, al cambiar esos títulos firmados junto con Pastore -por nuevos firmados por el gobierno constitucional-.

Entre las Compañías favorecidas con la estatización de su deuda privada se encontraba IMPSA.

Comunicación del Banco Central de la República Argentina.

La disposición, tomada por los sucesivos presidentes dictatoriales y no, benefició a grandes corporaciones y grupos económicos que, hasta hoy, y pese a la intervención de la justicia, nunca fueron llamados para dar explicaciones en los Tribunales.
Según consta en la causa que investigó esta espuria maniobra, entre las firmas nacionales más importantes se encuentran Sevel, que a fines de 1983 adeudaba 124 millones de dólares; Acindar, del ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, con 649 millones; Compañía Naviera, de la familia Pérez Companc, con 211 millones; y Loma Negra, de los Fortabat, con 62 millones. También hay corporaciones multinacionales como Techint, IBM, Ford y Fiat. Y, por supuesto, el listado incluye al sector financiero: Banco Río, Francés, Citibank y Supervielle, entre otros.

La trama de esta operación fue investigada por el juez Jorge Ballesteros y quedó en la nada.
Entre las entidades acusadas de realizar esta última maniobra estaba Socma, del Grupo Macri, Cargill, Selva Oil, Sideco Americana, Suchard Argentina, Celulosa Jujuy, Ford Motors Argentina, Sudamtex, Textil Sudamericana, Renault, Cementos NOA SA y otras.
Para dejarlo en claro: Las DEUDAS de las empresas las absorbió el ESTADO, es decir TODOS NOSOTROS.

Principales beneficiados:

01 – Cogasco SA 1.348.000.000
02 – Autopistas Urbanas SA 951.000.000
03 – Celulosa Argentina SA 836.000.000
04 – Acindar SA 649.000.000
05 – Banco Río 520.000.000 06 – Alto Parana SA 425.000.000
07 – Banco de Italia 388.000.000
08 – Banco de Galicia 293.000.000
09 – Bridas SA 238.000.000
10 – Alpargatas SA 228.000.000
11 – CitiBank 213.000.000
12 – Cía. Naviera Perez Companc 211.000.000
13 – Dalmine Siderca 186.000.000
14 – Banco Francés 184.000.000
15 – Papel De Tucumán 176.000.000
16 – Juan Minetti SA 173.000.000
17 – Banco Mercantil 167.000.000
18 – Aluar SA 163.000.000
19 – Banco Ganadero 157.000.000
20 – Celulosa Puerto Piray 156.000.000
21 – Banco Crédito Argentino 153.000.000
22 – Banco Comercial del Norte 137.000.000
23 – Banco de Londres 135.000.000
24 – Banco Tornquist 134.000.000
25 – Banco Español 134.000.000
26 – Sade 125.000.000
27 – Sevel 124.000.000
28 – Banco de Quilmes 123.000.000
29 – Parques Interama 119.000.000
30 – Cía. De Perforaciones Río Colorado 119.000.000
31 – Swift Armour 115.000.000
32 – IBM 109.000.000
33 – Banco Sudameris 107.000.000
34 – First National Bank Of Boston 103.000.000
35 – Astra A Evangelista SA 103.000.000
36 – Mercedes Benz 92.000.000
37 – Banco De Crédito Rural 92.000.000
38 – Deutsche Bank 90.000.000
39 – Industrias Metalúrgicas Pescarmona 89.000.000
40 – Banco Roberts 89.000.000
41 – Banco General de Negocios 87.000.000
42 – Alianza Naviera Argentina 82.000.000
43 – Propulsora Siderúrgica 81.000.000
44 – Ford 80.000.000
45 – Astilleros Alianza SA de Construc. 80.000.000
46 – Masuh SA 80.000.000
47 – Continental Illinois National Bank 76.000.000
48 – Banco Shaw 73.000.000
49 – Pirelli 70.000.000
50 – Deere and Company 69.000.000
51 – Cemento Noa 67.000.000
52 – Banco Supervielle 65.000.000
53 – Alimentaria San Luis 65.000.000
54 – Loma Negra 62 .000.000
55 – Selva Oil Incorporated 61.000.000
56 – Macrosa 61.000.000
57 – Sideco Argentina 61.000.000
58 – Chase Manhattan Bank 61.000.000
59 – Bank Of America 59.000.000
60 – Astra Cía. Argentina de Petroleo 59.000.000
61 – Deminex Argentina 57.000.000
62 – Industrias Pirelli 56.000.000
63 – Esso 55 La Penice S A 53.000.000
64 – Manufactures Hanover Trust 53.000.000
65 – Petroquímica Comodoro Rivadavia 52.000.000
66 – Cia General Fabril Financiera 52.000.000
67 – Panedile Argentina 51.000.000
68 – Fiat 51.000.000
69 – Banco Pcia. de Buenos Aires 50.000.000
Otros 11.116.000.000
TOTAL: u$s 23.000.000.000

DOMINGO FELIPE CAVALLO

1) El 1 de julio de 1982, asume Reynaldo Bignone, el plan económico por aquel entonces consistía en transferir el endeudamiento privado de las grandes empresas al Estado y para eso lo nombran a Dagnino Pastore como ministro y a Domingo Cavallo como Presidente del BCRA, quienes entre julio y agosto de 1982, a través de los seguros de cambio, hacen que las empresas transfieran su deuda en dólares al Estado Nacional. Para completar la maniobra el Estado creaba títulos de deuda (BONEX) para pagarle a los acreedores externos (Comunicación A-163 del BCRA del 15/07/1982), con este rulo, disminuyeron sideralmente la deuda de las grandes empresas nacionales y extranjeras y se la impusieron al pueblo argentino. Cumplido ese papel es reemplazado por Jorge Wehbe (agosto de 1982 a diciembre de 1983).

Sevel (Macri) adeudaba U$s 124 millones; Acindar U$s 649 millones; Compañía Naviera Pérez Companc U$s 211 millones; Loma Negra, de los Fortabat U$s 62 millones. También hay corporaciones como Cogasco, Celulosa Jujuy Techint, IBM, Ford y Fiat, Bridas, Pescarmona, etc. El listado incluye al sector financiero: Banco Galicia, Río, Citibank, Francés, Supervielle, etc.

2) Vuelve como Ministro de Economía de Menem y ejecutó el llamado Plan de Convertibilidad. Se determinó un tipo de cambio fijo que establecía que un peso (por ley de presupuesto del año 1992 se cambio la moneda local de Australes 10.000 a un peso) sería intercambiable por un dólar. De esta manera el peso argentino se encontraba sobrevaluado, es decir, el dólar era demasiado “barato”, lo que hacía que todos los productos importados fueran también artificialmente baratos y que, al mismo tiempo, los productos argentinos fueran caros para su exportación

Para sostener esa paridad cambiaria Argentina debió recurrir en forma indiscriminada a un nuevo y mayor endeudamiento externo…

3) El modelo perverso de sustituir producción local por importaciones y financiarse con deuda colapsó en el año 2001 y estalló en las manos de Domingo Felipe Cavallo como Ministro de De la Rua. Para evitarlo planteó un megacanje de la deuda por la que el juez federal Jorge Ballestero lo procesó por incumplimiento de sus deberes de funcionario público y también pidió que se lo procesara a David Mulford quien era el Subsecretario de Tesoro de los EEUU Mediante el megacanje, el Gobierno argentino rescató bonos de la deuda pública del país por un valor de 30.000 millones de dólares. Esos bonos fueron cambiados por títulos a largo plazo con una tasa de interés más alta (del 18 al 22% anual en dólares).  Por ese entonces la Diputada Elisa Carrió, denunció la operación y la calificó como “el robo del siglo”. Según sus cálculos, el megacanje supuso un aumento de la deuda externa argentina de 52.000 millones de dólares, más de un tercio de la cifra actual.

“el megacanje supuso un aumento de la deuda externa argentina de 52.000 millones de dólares, más de un tercio de la cifra actual”

4) El gobierno neoliberal menemista (con la Dupla Cavallo-Dromi como Unidad Ejecutora) a través de sus famosos decretos de Desregulación Económica del año 1991, fue el que produjo la drástica enajenación de nuestros recursos estratégicos nacionales como sistema portuario, al igual que lo hizo con el ferrocarril, la marina mercante, los servicios públicos esenciales, hasta ese momento en manos de Empresas del Estado. Terminó su gobierno con el “corralito y el corralón” impidiendo a los depositantes sacar esos ahorros de los bancos.

Matías Kulfas, actual Ministro de Desarrollo Productivo de la Nación.

Y es acá cuando yo me pregunto, el Ministro Kulfas, ¿Habrá tenido en cuenta la deuda previa de IMPSA que pagamos todos los argentinos, en el momento de la estatización parcial? Porque no se planteó la totalidad de la empresa? ¿Por qué dejó un porcentaje al grupo familiar? ¿Se tuvo en cuenta el crédito Fondear de casi 800 millones de pesos de aquel entonces, otorgado a principios del 2015? Las respuestas quedan pendientes para futuras notas.