Miércoles 16 de junio del 2021

Escribe: Bernardita Castearena

“A Valentina le gustaba volar. O mejor dicho: le encantaba estar en el aire. Tirarse desde un avión, atravesar las nubes con su cuerpo, observar hipnotizada desde el cielo los cambios del paisaje de la vasta y bella Rusia, ver pasar bajo sí las llanuras, los lagos, los bosques nevados y las ciudades, para de repente ¡plop!, abrir su paracaídas y deslizarse suavemente hasta llegar a tierra firme con sus propios pies”, dice el libro infantil Valiente Valentina, a través del cual se busca mostrarle la historia de la cosmonauta rusa a los más chicos (y chicas).

Si una se toma el trabajo de googlear “astronautas famosos”, aparecen las caras de 51 personas que se dedican o dedicaron a recorrer el espacio. Ocho son mujeres. La de Valentina es la sexta cara en aparecer, y no es para menos: estamos hablando de la primera mujer en el mundo que tuvo la oportunidad de viajar al espacio. 

 

Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio

Exactamente cincuenta y ocho años atrás, Valentina Tereshkova -de apenas 26 años- se subía a una nave espacial como parte del programa soviético Vostok que había sido inaugurado por Yuri Gagarin y convertiría a la incipiente cosmonauta en la primera mujer en visitar el espacio exterior.

 

En el año 1961 la invitaron a formar parte de la pre selección y en 1962 se convirtió en la elegida: “Yo saltaba con paracaídas en el aeroclub local, porque con mis compañeros sabíamos que había que prepararse para la selección de cosmonautas. Fue un sueño que se cumplió por casualidad”, explica Tereshkova en una entrevista con el medio RT en español.

 

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—¡Helena, qué alegría! ¡Tu hija está en el espacio! —le decían a la madre de Valentina

—¿Qué están diciendo? Si ella salta en paracaídas —respondía 

 

“Todo se mantenía en gran secreto, ni siquiera mi madre, que quedó viuda a los 26 años, sabía dónde trabajaba. Le dije que había quedado suplente en el equipo de paracaidismo y me creyó, porque estaba acostumbrada a creernos a mi y a mis hermanos”, cuenta Valentina 58 años después.

 

El amor y la admiración por su madre fueron tan grandes que no duda en ponerla por encima de su hazaña aeroespacial. Cuando el entrevistador le pregunta qué sintió al haberse convertido en la primera mujer en visitar el espacio, la señora de pelo corto bien peinado y blazer con insignia de reconocimiento ruso, esquiva los halagos y responde:

 

“Mi madre es un ejemplo a seguir: su vida, su trato…éramos pobres, pero ella le ofrecía lo poco que teníamos en casa a cualquier persona que lo necesitara. Así que para mi fue todo un ejemplo”. 

 

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El viaje, que consistió en dar 48 vueltas a la Tierra en un total de 70 horas, terminó con un lanzamiento en paracaídas desde 6000 metros de altura y un estado de mareo que la acompañó desde el momento en que despegó la nave espacial. 

“Estábamos tan bien preparados y lo anhelábamos tanto que nos gustaba todo. El vuelo ocurrió sin ningún contratiempo, pero en el descenso, que tenía considerable sobrecarga, sufrimos mientras realizamos figuras en la zona de acrobacia aérea. En el momento de volver, estás hablando todo el tiempo: primero con la tierra y después con la grabadora sobre tu estado de salud y las condiciones de la nave”, cuenta.

 

Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio

De esa manera, la joven hija de proletarios rusos que abandonó la escuela para ser trabajadora textil, cumplía con los mandatos comunistas de la época, que sostenían que la primera mujer en el espacio no podía ser estadounidense y que las personas de bajos recursos podrían llegar a donde quisieran. 

Desde el momento en el que aterrizó con su paracaídas, Tereshkova no volvió a viajar por el espacio, pero sí se dedicó a seguir ocupando puestos que nunca estuvieron reservados para las mujeres: en la década del 70 se recibió de ingeniera espacial en la Academia de la Fuerza Áerea de Zhukovski y tuvo diversos cargos políticos dentro del Soviet Supremo. Además, Valentina cuenta con numerosas condecoraciones como Héroe de la URSS, la Orden de Lenin, Orden de la Revolución de Octubre, entre otras.