El invierno no espera

Martes 29 de Junio del 2021

Escribe: Juan Pablo Godoy Jimenez

Dialogamos con Horacio Gilberto, delegado de SUTEBA La Plata y militante del Movimiento Mayo, sobre la situación actual de la infraestructura de los colegios de la ciudad de La Plata y la incapacidad de Julio Garro, el intendente actual, y de la gestión del PRO para ejecutar los fondos.

¿Hace cuánto que es un problema la calefacción en las escuelas?

H: Siempre fue un problema la calefacción de las escuelas. Desde que tengo memoria que en las escuelas hace frío. Se puede escuchar hoy en día a algunas familias que lo plantean, “en mí época se iba a la escuela igual”, “no teníamos ni pizarrón y estudiábamos”. La naturalización de esas condiciones de estudio y trabajo formó a toda una generación pensando que mientras más precaria es la condición llegar al objetivo va a ser más satisfactorio, cuando en realidad el problema es que siempre hubo (y hay) un derecho vulnerado que tenemos que dejar de naturalizar. El corrimiento del Estado no es para que salgamos más fuertes, más inteligentes, o más resistentes. El Estado tiene que brindar condiciones que equiparen a todas las personas partir lo más parejo posible y mientras había naturalizaciones por un lado por el otro había escuelas del orden privado que se equipaban con estufas, laboratorios y aulas de informática. La desigualdad no empezó ahora pero sí, gracias a la pandemia sabemos cuándo podemos empezar a dar vuelta esta situación.

Horacio Gilberto, recorriendo escuelas de la ciudad de la plata a pesar del frio.

¿Cómo ha sido el presupuesto en estos últimos años?

H: Desde el año pasado se empezaron a visualizar reacomodamientos presupuestarios que podían indicar el camino que se elegiría para gestionar. El año pasado se asignaron al consejo escolar de La Plata 62 millones de pesos para empezar a revisar las situaciones más urgentes como lo son los techos, sanitarios, conexiones de gas y electricidad. La pandemia avanzaba, los cuidados iban dando resultados que podían empezar a pensar una presencialidad y que la realidad era que había que invertir aún más dinero para cumplir con el marco que propone el Plan jurisdiccional.  La inactividad de quienes tienen que ejecutar esos fondos atentó directamente contra el derecho a la educación de nuestros estudiantes, al privarlos de poder asistir a la escuela de manera presencial. Lo veníamos advirtiendo en cada una de las reuniones, siempre cuando llegamos a junio hace frío. Entendemos que la presienta del consejo escolar, al ser inspectora de educación conoce las escuelas y sus necesidades, o por lo menos debería. Sin embargo, no se refleja en la acción política, en marzo sólo 18 escuelas empezaron por problemas de agua y en esta etapa sólo 62 escuelas pudieron empezar.

Es imperioso que se busquen mecanismos que permitan tener un seguimiento sobre cómo se ejecutan los fondos, cuánto tardan en ejecutarse y en qué ejecutarlos. Hay situaciones que todos los años se repiten en las escuelas para que haya condiciones óptimas, revisar la potabilidad del agua, que haya buen suministro de ella para que funcionen los sanitarios, elementos de limpieza, estado de las estufas, la instalación de gas y canaletas previa al comienzo y durante el otoño. Podríamos sumar la poda de árboles y allí ahorraríamos en hojas dentro de la canaleta. Que el Consejo Escolar sólo tenga 9mil pesos por escuela por mes no debería ser un freno ya que se puede articular con el municipio para llevar adelante estas obras pequeñas, pero evidentemente ni la presidenta del Consejo Escolar ni quien administra el Fondo de Financiamiento Educativo de la MDLP tienen interés en que eso pase y solamente piensan en tener los fondos casi sin gastar cómo si eso fuera algo positivo. A no ser que haya alguna intencionalidad en que las obras no se lleven adelante, habría que preguntarles a ellos.

¿Cómo han actuado las autoridades de la MLP y del Consejo Escolar?

H: Las responsabilidades son claras, hay quienes tienen el dinero para ejecutarlo y no lo hacen, hay quienes tienen que controlar que se ejecuten y no les hacen caso. Pero también está quienes habitamos las escuelas durante todo el año y decidimos que la pandemia es un punto de quiebre y no vamos a naturalizar más que se subejecuten fondos o los reasignen para otras cuestiones que no tienen que ver con la infraestructura de nuestras escuelas. Hay plata, hay decisión política para asignar fondos, las normativas son claras, entonces por qué hay problemas todavía en las escuelas después de un año donde no hubo ocupación de ellas.

Para algunos la educación pública es sólo un lugar donde caerse, lo piensan y transmiten ese pensamiento con sus (in) acciones. Desde la demagogia pelean por una presencialidad a cualquier costo, o gritan por los medios que cada día cuenta. Sin embargo, quienes peleamos todos los días por sostener esta herramienta de transformación no vamos a tolerar más que se subejecuten partidas que corresponden a nuestras escuelas, a nuestros estudiantes y a nuestras comunidades. Vamos a tener un futuro mejor porque peleamos por un presente más digno, por una sociedad más justa con mayores oportunidades y con más y mejor igualdad.