El Mercosur y las tarifas de importación

28 de junio del 2021

Columna “No está bien, está mal” de Nicolás Dulcich para #NoNosQuedaOtra por #la990. Ex presidentes de Brasil lanzan un comunicado en respaldo al presidente Alberto Fernández respecto a resistirse a la iniciativa de Brasil, secundada por Uruguay, de flexibilizar las tarifas de importación del Mercosur en forma unilateral.

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Alberto Fernández y el cruce con Lacalle Pou.

Si entre hermanos se pelean, los devoran los de afuera

A principios de mes, los ex presidentes de Brasil, Lula da Silva y Fernando Henrique Cardoso, lanzaron un comunicando en el que manifestaron su respaldo al presidente Alberto Fernández en su decisión de resistir a la iniciativa de Brasil, secundada por Uruguay, de flexibilizar las tarifas de importación del Mercosur en forma unilateral.

El comunicado representó un hecho inédito en la política brasilera: dos rivales históricos se unieron no por amor sino por espanto ante la política ultraliberal del gobierno de Jair Bolsonaro. Sucede que Paulo Guedes, ministro de economía de Brasil (egresado de la Universidad de Chicago) busca erosionar el bloque regional a través de la flexibilización del Arancel Externo Común que impide la lluvia de productos importados. Bajo el argumento de “modernizar” el Mercosur, Guedes busca que su país pueda negociar de forma unilateral acuerdos de libre comercio con otras regiones y países sin necesitar el consenso de Argentina, Uruguay y Paraguay. Precisamente por esto, Guedes salió al cruce de Daniel Scioli, embajador argentino en Brasil, acusándolo de “haber redactado” el comunicado de los expresidentes. Además, el ministro aprovechó para denunciar que Brasil no puede permitir que el veto de un gobierno argentino pueda imposibilitar un acuerdo comercial de carácter bilateral.

Acusando recibo, el embajador respondió el ataque a través de un comunicado en Facebook señalando que las manifestaciones de las autoridades brasileras “no se condicen con el espíritu de unidad y compromiso con la integración”.

Hay que recordar que esta escalada tiene su historia. Jair Bolsonaro, formado en la Academia Militar, fue uno de los impulsores del Golpe de Estado a Dilma Rousseff, al punto de “dedicar” su voto durante el Impeachment a la memoria del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, torturador de la dictadura. Se trata de un personaje que encarna la reacción a todo aquello que podemos relacionar con un movimiento “progresivo” en Brasil durante los gobiernos del P.T.: política de DD.HH., inclusión social, bolsa familia, protección del medio ambiente, integración latinoamericana, entre tantas otras.

«Brasil y Uruguay, representantes de la derecha ultraliberal, pretenden eliminar el Arancel Externo Común y que cada país pueda negociar acuerdos individualmente»

Como si esto no fuera ya suficiente, la tensión latente entre Fernández y Bolsonaro se acrecentó luego de las desafortunadas declaraciones del presidente argentino respecto del origen “selvático” de los brasileros (a las cuales Bolsonaro respondió sarcásticamente con una fotografía a través de Twitter). Y recordemos que también hizo su parte el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, llamando “lastre” a la Argentina en el marco del 30° aniversario del Mercosur. Es que ambos gobiernos, representantes de la derecha ultraliberal, pretenden reducir o, incluso, eliminar el Arancel Externo Común con el objeto de que cada país miembro pueda negociar acuerdos comerciales individualmente. Lo que supone atacar la razón de ser del bloque y debilitar enormemente la capacidad de negociación de nuestras economías.

Basándonos en los últimos desencuentros podemos descartar escenarios de acuerdo: la cumbre de cancilleres del Mercosur pautada para el 8 de junio tuvo que ser pospuesta para el 15 de junio debido a estas diferencias. Lamentablemente volvió a posponerse, pero esta segunda vez no se fijó una nueva fecha. Este mes, además, finaliza la presidencia pro tempore de Argentina en el Mercosur y debe pasar a Brasil por los próximos seis meses. Habrá que ver cómo sigue esta novela para saber si el bloque tiene la suficiente madurez como para sobrevivir a este ataque de la derecha regional.