El Chino

Domingo 4 de julio del 2021

Escribe: David Hernán Bogado

Ilustra: Hernán Pablo González

No sé qué es peor. Antes por lo menos no te quemaba la cabeza. Estaba en su mambo. No te convidaba ni a palos. Se la tomaba solo. Quedaba re duranga en un rincón, en silencio y no jodía a nadie.

Ahora: “que dios esto”, “que dios lo otro”, “que vení, vamos con el pastor”, “que la gilada es el diablo disfrazado”.

La verdad, si me apurás un poco… lo prefería duro. Sé que está mal lo que digo, pero El Chino laburaba bocha, no paraba nunca. Está bien, se patinaba toda la guita en “La Codiciada”, como le decía él, pero no molestaba a nadie. Ahora anda re gordo, no labura, está metido en esa iglesia todo el día. Lo tienen de mulo haciendo facturas y bizcochitos de grasa todas las noches y a la mañana lo mandan al Roca a vender todo.

Está hecho un robot. Un robot cagado a palos. No tiene tema de conversación. Tiene un speech de memoria en donde tira un par de Salmos, te invita a la iglesia y te canta la canción del Señor de Galilea.

No sé, amigo, no te digo que la droga es buena. Vos sabés que tuve mis momentos y por culpa de la gilada lastimé a mi gente, pero ya me rescaté. Tomo sólo los findes y si pinta… si no con la birra y el vino estoy bien. Hay que buscar un punto medio.

Al Chino le están arruinando la cabeza y esta vez no es “La Codiciada”.

Publicado originalmente en @historiasvivas