«En Perú hablan de fraude pero no han mostrado ninguna prueba»

Viernes 9 de julio del 2021

Marco Teruggi, sociólogo, periodista, y corresponsal para Página/12 y Sputnik, en #NoNosQuedaOtra por #la990. El triunfo de Castillo en Perú y la derrota de la derecha peruana; la falta de ayuda de Estados Unidos al fujimorismo.

Escuchá la entrevista completa:

Pedro Castillo, el hombre que lucha por asumir como presidente de Perú.

Perú y el ganador de las elecciones

“Lo que se está esperando en Perú es que el Jurado Nacional de Elecciones diga oficialmente que Pedro Castillo ganó, que será el próximo presidente del país y que comenzará su gobierno el 28 de julio. Durante este mes tuvo una estrategia muy fuerte el fujimorismo, encabezado por Keiko Fujimori, la candidata derrotada, con una cantidad de actores políticos y económicos que hicieron lo posible, y lo siguen haciendo, para no permitir el triunfo de Pedro Castillo. Eso significó desconocer los resultados, impugnar centenares de actas, ir hasta la OEA, pedir auditoría internacional; es decir, una serie de mecanismos para que la elección no diga lo que dijeron las urnas, que es que Castillo ganó. Fue un momento muy tenso, hubo cartas de ex militares que dijeron que no iban a reconocer al presidente si era Castillo, pero lo que va viéndose hasta el momento es que esa cantidad de intentos no han logrado que las elecciones digan otra cosa. Hablan de fraude y no han mostrado ninguna prueba”.

«Desde Estados Unidos no hubo una respuesta favorable al pedido de acompañamiento al desconocimiento de las elecciones»

“Creo que hay una cuestión nacional y otra internacional. A nivel nacional el problema es que la candidata era Keiko Fujimori, y el fujimorismo es una fuerza política, primero, con todo un antecedente sobre el padre de Keiko Fujimori: recordemos todos los años ’90, cuando estaba con Vladimiro Montesinos, que era el hombre de la Inteligencia: eso fue corrupción, contrabando, venta de armas, cierre de Congresos, y reivindica todo eso que está en tramas de corrupción. Fujimori no es una figura de consenso, era más bien un problema. Denunció un fraude sin pruebas, se hizo muy evidente, y después apareció Montensinos, desde el penal de máxima seguridad de la Marina, aparecieron audios de Montesinos diciendo cómo había que robar las elecciones, y allí se fragmentó ese bloque. Pero el punto central es que desde Estados Unidos no hubo una respuesta favorable al pedido de acompañamiento al desconocimiento de las elecciones. O sea, el departamento de Estado dijo que las elecciones habían sido un modelo democrático para la región; en consecuencia, Luis Almagro de la OEA, que son una correa de transmisión de esta política, dijo que no hubo irregularidad, y todo este intento y pedido del fujimorismo no encontró respuesta internacional. Estoy seguro de que, si por parte de la OEA, el departamento de Estado en este momento, hubiera habido una respuesta favorable diciendo “efectivamente hay sospechas de que hubo algún tipo de fraude”, el escenario sería otro. La pregunta que hay que hacerse es, ¿por qué Estados Unidos no avaló ni acompañó el intento de golpe en Perú y sí lo hizo hace dos años en Bolivia?”.

El futuro gobierno de Castillo

“Castillo no tenía ninguna posibilidad de llegar a segunda vuelta, finalmente fue el candidato que más votos tuvo y, por lo tanto, tuvo que preparar sobre la marcha una estrategia de segunda vuelta y preparar, sobre la marcha, una estrategia de gobierno y en este escenario. Ganó y enfrente empezó una estrategia para impedirle a full que asuma. En ese plano Castillo tuvo que salir primero a reunirse con muchos actores del mundo de la economía, de la política, y a nivel internacional también. Se vieron alianzas con Alberto Fernández o Luis Arce, por ejemplo. Pero bueno, ha ido construyendo una serie de interlocuciones para ver qué sigue después del 28 de julio, en un plano donde lo que propone como eje central es abrir una Asamblea Constituyente, o sea, refundar el Perú como bien dice, con lo cual cuenta con un gran apoyo popular, un nivel bastante alto de organización, no tanto de organización en Lima, pero sí en algunas zonas de provincia como se dice acá, pero él no proviene de ningún tipo de élite, ni política, ni económica, ni geográfica. Él es, si se quiere, un hombre del norte andino peruano, campesino y maestro. Es un sector que nunca tuvo la dirección política del país. Entonces tiene que sentarse a hablar con interlocutores de la economía, porque, además, hay una campaña feroz que trata de decir que Castillo va a estropear todo masivamente, que el país se va a derrumbar, y que se van a ir los capitales. Creo que parte de la estrategia del fujimorismo y sus aliados, en caso de no lograr el golpe, es ir preparando el escenario ya de desconocimiento del gobierno de Castillo y de hacer desde adentro y desde afuera. Él tiene que ver cómo consolida algún tipo de posibilidad de manejar la situación por lo menos en el primer momento, cómo hacer para sostener el país y que a la primera de cambio no se le tiren encima con una disparada de dólares, una fuga de capitales o lo que fuera”.

Mauricio Macri entre los actores del golpe en Bolivia

“No es que Mauricio Macri, el gobierno de Macri y en particular Morales, se enteraron del golpe cuando hubo un golpe, fueron par de la trama previa al golpe. La visita de Ivanka Trump a Jujuy dos meses antes tiene que ver con eso y eso es un hecho. El gobierno estuvo en la antesala y en el desarrollo. Apoyó después ya al gobierno de facto con materiales para la depresión. Acá hubo una articulación continental para respaldar el golpe de Estado en Bolivia. Fue muy claro diplomáticamente, nadie de la derecha salió a poner en duda el gobierno de facto. Los gobierno de Ecuador y Argentina colaboraron con materiales para la represión, eso es lo que se sabe de forma pública. Ahora, también el gobierno de Brasil estuvo en esa trama, y sospecho que falta poco para que se termine de saber qué hizo el gobierno de Chile en esa estructura, que vino a hacer un golpe de Estado en América Latina el siglo XXI”.

Ivanka Trump junto al gobernador jujeño, Morales, en la visita de la empresaria a Jujuy.

“La derecha no tuvo ninguna noción de cómo gobernar Bolivia, subestimaron a los movimientos y organizaciones. El ministro de facto del anterior gobierno se cansó de amenazar a la gente que se movilizaba y la respuesta fue inmensa con la gran victoria de Luis Arce. Mientras Mauricio Macri enviaba materiales para reprimir en Bolivia, el gobierno de Alberto Fernández que estaba por asumir, estaba coordinando para ver cómo sacar a Evo Morales de Bolivia para luego recibirlo en Argentina. Creo que es una fotografía que pone en las antípodas no solo cómo se jugó en Bolivia sino qué rol jugó cada uno en la política nacional e internacional”.