«El gobierno de los EUUU nunca entendió el contexto afgano»

Jueves 26 de agosto del 2021

Columna del Imperio «Yanquis Go Home» con Juan Garda en #NoNosQuedaOtra por #la990. Informe desde Afganistán y las lecciones a EEUU: millones de dólares en «reconstrucción», las muertes estadounidenses y los civiles afganos. Alianzas y operaciones militares en desprecio de la sociedad civil, y los objetivos que fueron cambiando con el tiempo de acuerdo a la necesidad del show geopolítico.

Escuchá la columna completa:

Soldados yanquis de Afganistán.

En medio de la catástrofe humanitaria que comenzó con el colapso del gobierno afgano en tiempo récord y que generó la pésima organización de los EEUU de una retirada que comenzó Donald Trump y continuó Joe Biden, el Inspector General para Reconstrucción de Afganistán o SIGAR por sus siglas en inglés, publicó un durísimo informe de 140 páginas que funciona, por un lado, como un balance de lo hecho en los 20 años de guerra, pero también como una suerte «diario del lunes», observando las lecciones que los EEUU deberían aprender de este desastre.

Los números son contundentes: 837 billones gastados en librar la guerra, 145 billones en el esfuerzo de reconstrucción, 2.443 norteamericanos muertos y 1.144 bajas en las tropas aliadas. Y por el lado de los afganos, las consecuencias son aún peores: un país destruido, una economía devastada, 66.000 soldados afganos muertos y, por lo menos, 48.000 civiles muertos y 75.000 heridos. Y el propio informe reconoce que estos dos últimos números distan mucho de ser reales.

Si el objetivo era la reconstrucción, no se entiende por qué el gasto militar quintuplica la inversión civil. Si la meta era ganar el corazón de los afganos, no se explica por qué la imposición de un gobierno ilegitimo, la alianza con señores de la guerra locales y las operaciones militares con total desprecio de la vida civil. Si la idea era quedarse y armar un régimen a su imagen y semejanza, no se entiende entonces por que hicieron todo para que el rechazo popular los forzase a irse. Pero, tal vez, lo comprendamos mejor si repasamos las lecciones que, según el informe, deben aprender los EEUU.

Informe del balance de lo hecho en 20 años de guerra, y las lecciones que los EEUU deberían aprender de este desastre.

Lección 1: el gobierno de los EEUU luchó constantemente para desarrollar e implementar una estrategia coherente para lo que esperaba lograr.

El informe marca la contradicción de querer reconstruir un país al mismo tiempo que se lo destruye y reconoce que «ninguna agencia norteamericana tenia la mentalidad, experiencia y recursos necesarios para desarrollar e implementar una estrategia tendiente a la reconstrucción afgana». Y evidencia como otro factor del fracaso el hecho de que nunca hubo un único objetivo, sino que éstos fueron cambiando con el tiempo: primero fue destruir a Al-Qaeda, después destruir a los talibanes, a continuación bajaron la vara a que solamente el país no pudiese ser usado como base del terrorismo internacional, después reconstruir el país y finalmente perseguir la corrupción de los funcionarios afganos ya que destruían la poca credibilidad que la gente tenia en el gobierno creado por los EEUU. Todos estos objetivos se perseguían al unísono y sin una estrategia clara.

Lección 2: El Gobierno de los EEUU constantemente subestimó el tiempo requerido para reconstruir Afganistán, creando plazos y expectativas poco realistas que priorizaban el gasto en el corto plazo. Estas decisiones incrementaron la corrupción y redujeron la efectividad de los programas implementados.

El informe plantea que la reconstrucción afgana no puede catalogarse como un esfuerzo de 20 años, sino mas bien como 20 esfuerzos de un año cada uno y sin conexión con los otros. Por otro lado, asegura que el esfuerzo estuvo concentrado en reconstruir Afganistán a su imagen y semejanza, desoyendo el trasfondo cultural del país y las condiciones efectivas en el territorio.

Lección 3: La mayoría de las instituciones y proyectos de infraestructura creados por el Gobierno Norteamericano, no fueron sustentables.

Sobre este punto, sostienen que, a diferencia de la ayuda humanitaria, la reconstrucción es un objetivo de largo plazo tendiente a generar las bases sobre las que debería asentarse un Estado para volverse sustentable en el tiempo. Lejos de esto, la ocupación norteamericana gastó billones desarrollando proyectos de infraestructura que los afganos no tenían el conocimiento suficiente para mantener y pertrechándolos con equipo militar que no sabían utilizar y eran demasiado costosos de operar.

Lección 4: Las políticas y prácticas del personal, tanto civil como militar, fueron contraproducentes y frustraron el esfuerzo general. Y cito textual «La inhabilidad del Gobierno Norteamericano para designar a las personas correctas, a la tarea adecuada en el tiempo requerido; fue una de las mas grandes falencias de la misión».

El personal, tanto civil como militar, rotaba de forma anual. Recomenzando la tarea de 0 cada año (el informe usa la imagen de lobotomías anuales a los organismos que actuaban como cabezas de la operación). Y el entrenamiento brindado a los afganos que colaboraban era paupérrimo (citan como ejemplos la formación de la policía haciéndolos mirar show televisivos policiales yanquies, y la producción en masa de los oficiales civiles a fuerza de pura presentación en Power Point).

Lección 5: la inseguridad persistente condicionó de forma negativa los esfuerzos de reconstrucción.

El reporte asegura que la ausencia de violencia era una precondición básica para que la reconstrucción pudiese llevarse a cabo. Pese a lo cual se desarrolló al mismo tiempo que el país estaba todavía siendo destruido por las fuerzas de la coalición. Y da el ejemplo de centros de votación que eran abiertos por los EEUU por la mañana y cerrados por la fuerza a la tarde por los talibanes, que ejercían represalias sobre cualquiera que hubiese colaborado con los norteamericanos.

Lección 6: El Gobierno de los EEUU nunca entendió el contexto Afgano y, por lo tanto, no pudo adaptar el esfuerzo de forma acorde.

El documento afirma que reconstruir Afganistán requería de un entendimiento detallado de las dinámicas sociales, económicas y políticas del país. Pese a lo cual en todo momento operaron a ciegas. Afirma que el Gobierno Norteamericano quiso imponer su modelo económico tecnocrático a un país netamente rural, que los pertrecharon con equipamiento militar que no llegaban a comprender (y mucho menos a operar), e intentaron imponer un Estado de derecho centralizado a un país donde entre el 80% y 90% de las disputas se dirimen por vías informales y tribales.

Lección 7: Las agencias del gobierno norteamericano rara vez realizaron un monitoreo y evaluacion de las acciones suficientes como para comprender el impacto de sus actos

La última lección plantea que el enfoque cortoplacista adoptado en búsqueda de resultados rápidos hizo que el monitoreo y evaluación de las consecuencias de sus acciones (e inacciones) fuese casi nulo. De hecho, el organismo responsable del informe era el encargado principal de desarrollar dicha evaluación, pero nunca le dieron ni el personal ni los fondos necesarios para hacerlo. Y esa falta se tradujo en la incapacidad de identificar falencias, o reaccionar a las que ya se habían detectado, poniendo en peligro las vidas de afganos y norteamericanos por igual y condenando a la misión al fracaso.

Como podemos ver, las conclusiones del informe son lapidarias y las perspectivas a futuro no son mejores. En palabras de uno de sus autores «No tenemos un modelo de estabilización post conflicto que funcione. Y realmente creo que si intentásemos hacerlo de vuelta, los resultados serian los mismos«.

Los parecidos con la guerra de Vietnam son tan evidentes, que ni los documentos oficiales pueden obviarlas. Tras el desastre en Asia y producto de que no había legitimidad para repetirlo en el futuro, el ejército norteamericano desmanteló instituciones y refuncionalizó a sus fuerzas especiales, dejando de lado las doctrinas de contrainsurgencia. Al tiempo que el gobierno despidió a mas del 80% del personal civil que había contratado para el esfuerzo de ganar mentes y corazones (o, como dicen ellos hearts and minds).

En este caso, proponen no repetirlo. Porque aunque el informe desaconseja volver a embarcarse en este tipo de aventuras imperiales en el futuro, reconoce que por las características mismas del régimen norteamericano, es inevitable que se repitan. Y que por lo tanto, vuelvan a depender enteramente de la improvisación que llevó al ejercito más poderoso del mundo, a ser derrotado por movimientos insurgentes que no poseían mas que unos pocos rifles y una enorme determinación.