Con la cola entre las patas

Jueves 2 de septiembre del 2021

Columna del Imperio «Yanquis Go Home» de Juan Garda para #NoNosQuedaOtra por #la990. Con la cola entre las patas: Huracán Ida, las calles de Nueva York convertidas en ríos, la quiebra de PERDUE FARMA, el Estado de Texas se pinta de celeste, y el operativo de evacuación en Afganistán.

Escuchá la columna completa: 

Estados Unidos apretado.

Esta semana pasó de todo en los EEUU

El huracán Ida impactó en la costa este produciendo destrozos a su paso y temporales e inundaciones en los Estados aledaños. Todos vimos las fotos de Nueva York con sus calles convertidas en ríos. Y solo falto el domador de reposeras gritando «No se inunda maaaaaas».

Perdue Farma, propiedad de la familia Sacler, productores de OxyContin y uno de los mas grandes responsables de la epidemia de opiáceos que azota desde hace años a los EEUU; alcanzó un acuerdo de pago por 4.5 billones de dólares para compensar los daños causados y se declaró en bancarrota. Pero aunque no te lo vayan a contar así, no es una buena noticia. Porque la cifra es insignificante en comparación con las ganancias logradas por los dueños de la empresa, no alcanza ni de cerca a cubrir los perjuicios que Perdue ocasionó a la sociedad norteamericana y sus ciudadanos, y porque gracias a la bancarrota la familia Sacler queda blindada de cualquier reclamo judicial posterior. Una nueva forma de bailout a los ricos, a las que EEUU nos tiene tan acostumbrados.

El muy conservador Estado de Texas se pinta finalmente de celeste

El gobernador de Texas, Greg Abbot se vengó finalmente de los demócratas fugitivos. Desde hace varias semana venimos siguiendo el caso de los congresistas demócratas tejanos, que escaparon de su Estado para negar el quorum necesario, para que la bancada republicana pasase un proyecto de ley que restringe el acceso al voto de las minorías. Finalmente, los republicanos no sólo lograron aprobar ese proyecto de ley, sin modificación alguna en su texto original; sino que de yapa, terminaron prohibiendo de facto el acceso al aborto en el Estado, ya que las nuevas limitaciones impiden las interrupciones a los embarazos por fuera de las 6 primeras semanas de gestación, en las que muchas mujeres ni siquiera saben aun que están embarazadas. Y no admite excepción alguna, ni por desconocimiento del embarazo, ni por causas de salud mental y ni siquiera en los casos de violaciones. La oposición demócrata presentó un recurso ante la corte suprema, que recordemos cuenta con mayoría republicana gracias a Donald Trump y Mitch Mconnel, que -como era de esperarse- fue denegado. Así que el muy conservador Estado de Texas se pinta finalmente de celeste.

Pero aún con todo esto dando vueltas y a dos días de que despegase el última C-17 del aeropuerto internacional Hamid Karzai, vamos a hablar una vez más de Afganistán. Y probablemente no sea la última, ya que el próximo jueves vamos a estar a dos días del aniversario del evento que marcó el inicio de esta guerra, la mas larga invasión protagonizada por los Estados Unidos de Norteamérica. Seguida de cerca por otra, que terminó de forma tan catastrófica como ésta y con la que es imposible no establecer comparaciones.

El operativo de evacuación

Ya visibilizamos como la imposibilidad de crear, en más de 20 años de conflicto, un mecanismo de extracción para aquellos que optaron colaborar con las tropas invasoras llevó a que muchísimos de ellos, e incluso también cientos de ciudadanos norteamericanos quedasen atrás. Ya repasamos las lecciones que, de acuerdo al organismo creado para coordinar la «reconstrucción» de Afganistán, debían aprender los EEUU de este nuevo desastre. Y este jueves vamos a centrarnos en el operativo de evacuación.

Éste estuvo a cargo del CENTCOM o Central Command. Uno de los 11 Comandos de Combate Unificados que coordinan las acciones de las diversas ramas que componen las Fuerzas Armadas Norteamericanas. Pero ojo, el «Central» en el nombre de éste comando no quiere decir que de él dependen todos los demás, sino que es el que se ocupa del «centro» del planeta, ya que en su afán de dominar al mundo, los EEUU crearon un comando conjunto de fuerzas armadas para cada uno de los continentes y el subcontinente suramericano, e incluso uno hasta para el espacio. De hecho, la bandera de cada uno de éstos organismos, muestra al águila calva norteamericana sobrevolando el mapa de cada una de las regiones del globo que deben supervisar. Central Command es la que tiene a su cargo Medio Oriente y, por lo tanto, comandó la operación de extracción aérea civil mas grande de la historia. Airlift, como les dicen ellos, o más precisamente NEO (Non-combatant Evacuation Operation). Ésta comenzó el 14 de agosto y se extendió hasta el 31, tal y como había sido negociado con los talibanes. Que no dieron lugar a prórroga alguna ya que aún ellos mismos tuvieron problemas para lograr que las facciones mas extremas de su movimiento respetasen la tregua.

La orden de evacuación fue emitida por Joe Biden el día 14, cuando todavía el ejército afgano combatía y se estimaba podría resistir varios días e incluso algunas semanas. Menos de 48 horas mas tarde y el colapso de las FFAA afganas de por medio, la retirada organizada había devenido en una estampida caótica en medio de un clima hostil de creciente tensión, por el que tuvieron que aerotransportar 5.000 soldados para asegurar y mantener el aeropuerto al tiempo que abrían canales de diálogo con los talibanes y trataban de organizar a la población civil que se acercó en masa intentando huir. De acuerdo al general a cargo de la operación, Kenneth Mckenzie, los talibanes se mostraron pragmáticos «Ellos nos querían echar y nosotros queríamos irnos. Así que ese objetivo en común nos permitió llegar a un entendimiento, aunque fuese momentáneo«. El operativo se extendió por un total de 18 días, que incluyeron 16 días completos de evacuación con un promedio de 7.500 personas transportadas por día y picos de 19.000 en una única jornada. 3 unidades militares se ocuparon de mantener el perímetro y llevar a cabo las extracciones: 82nd airborne, 10th mountain y dos cuerpos especiales de marines.

La operación no se centró exclusivamente en el transporte de aquellas personas que lograron llegar hasta el aeropuerto en los primeros días, ya que el acceso al mismo fue cortado por los talibanes después de las primeras jornadas e interrumpido también por los norteamericanos después del atentado de ISIS-K, que mató 13 soldados; sino que fue complementado por diversas maniobras de extracción. 3 de ellas fueron realizadas en helicópteros, que se acercaron a puntos prefijados en la capital y permitieron el transporte de 121 ciudadanos norteamericanos y 21 alemanes. Y un numero no especificado de extracciones por tierra llevadas a cabo por fuerzas especiales que permitieron la evacuación de 1064 norteamericanos, 2017 afganos y 127 ciudadanos de países aliados.

Entre todas las fuerzas de la coalición, lograron extraer a lo largo de los 18 días de la evacuación a un total de 123.000 personas, que incluyen tanto a civiles como a militares.

Relatado de esta manera y siempre de acuerdo a la versión oficial norteamericana, pareciera una operación exitosa. Un logro sin precedentes en la historia de la humanidad. E incluso, se sostiene esa visión si la comparamos con su antecedente, la operación «viento frecuente» que se organizó para evacuar personal norteamericano ante la caída de Saigón, que después pasó a llamarse Ho-Chi-Min City. Pero convengamos que la guerra de Vietnam había dejado la vara muy baja.

Evacuando un conflicto que los mismos encargados de evacuar construyeron.

Pero aún con estos números grandilocuentes, el propio gobierno norteamericano debió admitir que dejo atrás, abandonados en Afganistán, a varios cientos de ciudadanos norteamericanos y miles de afganos. Y esos números no están claros porque la exactitud con la que relatan cuanta gente evacuaron, o cuantos aviones quedaron Kabul (73), se acaba cuando se trata de reconocer a cuanta gente abandonaron.

El General Mckenzie se cubre diciendo que terminó la fase militar del operativo y ahora empieza la ofensiva diplomática para sacarlos. Pero por mucho que intenten esconderlo pintando un panorama exitista, no tienen forma de maquillar el hecho que dejaron un país mas destruido del que encontraron y, tras 20 años de guerra, se van con la cola entre las patas.