Primer asalto

Viernes 3 de septiembre del 2021

Columna «Punto y Coma» de Julián Andreu para #NoNosQuedaOtra por #la990. Los márgenes con los que perdió históricamente el «kirchnerismo» en las elecciones de medio término: Néstor Kirchner, Sergio Massa, Cristina Fernández de Kirchner, Unidad Ciudadana; una oposición sin propuestas de cara a las legislativas de la próxima semana, y el ya definido cambio de Gabinete.

Escuchá la columna completa:

Punto: El oficialismo con el peronismo en el poder se encamina a tener, después de 16 años, una victoria en una elección de medio término.

Coma: Desde que Cristina arrasó en las elecciones de 2005 frente a Chiche Duhalde, cuando definitivamente Néstor se sacó de encima a Duhalde y al duhaldismo, mas allá de que siempre existieron grupos muy marginales en lo político que le respondían al ex presidente oriundo de Lomas de Zamora; el pingüino gobernó con un total manejo del poder y ejerciéndolo a pleno, algo que no siempre pasa.

Haciendo un poco de historia, el Frente Para la Victoria, hoy devenido en Frente de Todos, perdió siempre con márgenes exiguos las elecciones de medio término, me refiero mas específicamente en la provincia de Buenos Aires.

Todos recordamos, o por lo menos muchos, la elección en plena epidemia de gripe A, un 28 de junio de 2009, con unos comicios que se adelantaron algunos meses justamente por ese problema sanitario. Ese día Francisco de Narváez vencía, o no. Nunca pudimos saber si ese exiguo triunfo a Néstor Kirchner, que encabezaba la lista de candidatos a diputados por la provincia de Buenos Aires, cargo que ocupó hasta su fallecimiento, existió. La que sucedió al 54% de Cristina en 2011, me refiero a la del 2013, cuando Sergio Massa vencía al hoy intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, ese se definió por un margen mas importante. Ya en la oposición al gobierno de Macri, Cristina encabezó la elección para ocupar una banca en el Senado de la Nación. Esas PASO en el 2017 las ganó la boleta del entonces Unidad Ciudadana, pero en las definitivas cayó derrotada ante un anodino Esteban Bullrich.

Esta elección con el peronismo gobernando se encamina a ganar las elecciones PASO, y me animo a decir también que en las elecciones generales podría estirar la diferencia con respecto a una oposición que no encuentra algo que fue fundamental en las elecciones a las que nos referimos, un aglutinante comunicacional, a pesar de tener a disposición una gran gama de medios audiovisuales y también gráficos. Claro, hoy con menos artillería para generar el daño que sí generaban en décadas pasadas con esa famosa frase de las cuatro tapas de Clarín.

Pero no nada será igual en el oficialismo pos elección PASO, ya está definido un cambio de Gabinete. Hace dos semanas dije que podía no haber salidas, eso ya quedó obsoleto: habrá salidas de funcionarios, que como dijo Cristina, no funcionan, y lo que estaría casi confirmado es que llegarán nombres de peso al Gabinete, algo que también hablamos esa misma semana cuando me referí a esos cambios, Sergio Tomás Massa dejaría su función en la presidencia de la Cámara de Diputados para ocupar un lugar preponderante en el futuro gabinete. Máximo sería otro que llegaría también, a futuros Ministerios o superministerios aun inexistentes, pero que pronto verán la luz, post elección general de noviembre.

Todos estos cambios, o futuros cambios, son con la anuencia de Cristina. La relación con Alberto es totalmente fluida entre ambos, con llamados y reuniones asiduas.

Alberto y Cristina.

La vicepresidenta entiende que hay margen desde las PASO hasta las elecciones generales para mejorar la situación de las mayorías populares, única forma de sumar puntos en las elecciones de noviembre y consolidar un bloque que es absolutamente necesario en Diputados para llevar adelante reformas que ya están en carpeta. Pero también entiende que hay funcionarios que no estuvieron a la altura y ya no lo estarán. No vamos a nombrar a ninguno para no herir susceptibilidades pero esos nombres resuenan permanentemente, inclusive en medios “amigos”. Todos en el gobierno entienden y saben que ganar esta elección con una realidad esquiva como la que tuvimos en Argentina y en el mundo sería una buena señal y un excelente punto de partida para la próxima batalla política que se avizora en el horizonte, el 2023; pero claro, hay un detalle que no es menor: no habrá margen en los dos años que vienen a cometer errores, mucho menos tan infantiles como los que se cometieron.