«La caída del sueño americano»

Jueves 9 de septiembre del 2021

Columna del Imperio «Yanquis Go Home» de Juan Garda para #NoNosQuedaOtra por #la990. El atentado a las Torres Gemelas; los ataques fallidos contra el centro mundial del comercio; la militarización de las Fuerzas Federales que derivó en una guerra sin fin; el inicio del miedo global y la caída del sueño americano.

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La caída del «Sueño Americano»

 

Jueves otra vez, y una vez más nos vamos a concentrar en el país del norte. Y, como adelantamos el jueves pasado, en esta fecha es imposible no hablar de uno de los hechos que más profundo marcó la historia norteamericana moderna y operó como separador entre los siglos XX y XXI.

A dos días de su vigésimo aniversario, vamos a concentrarnos en el segundo gran ataque a suelo norteamericano por parte de una fuerza extranjera (el primero fue el de Pearl Harbour, el 7 de diciembre de 1941, ya que si bien no fue en el territorio continental, Hawaii es uno de los 50 Estados que componen la nación). Y en este caso también se trata de un hecho que quedó marcado a fuego en la memoria de los estadounidenses. Un atentado atroz perpetrado de una forma innovadora, e inimaginable para los servicios de seguridad occidentales que fallaron en preverlo. Hablamos, claro, de los atentados contra el autoproclamado centro del comercio mundial, las Torres Gemelas de Manhattan. O, mejor dicho, al segundo atentado contra las torres. Porque en 1993 un grupo terrorista islámico -que si hubiésemos de creerle a los servicios de inteligencia norteamericanos sirvió de semilla para Al-Qaeda- puso una bomba en el subsuelo de la torre norte. La intención era que esta se desmoronase sobre la torre sur, matando a decenas de miles de personas. Pero si bien el sucedido el 9 de septiembre de 2001 no fue el único ni el primero; cambió para siempre la historia de los Estados Unidos de Norteamérica.

11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

En el plano externo los llevó a comenzar una nueva guerra, no ya contra un país, sino contra un sentimiento. La guerra contra el terror o «War on Terror», declarada por George Bush y continuada por todos los que vinieron después, se libró en por lo menos 6 naciones distintas en dos continentes (Irak, Afganistan, Siria, Yemén, Libia y Somalía). Implicó un gasto 6.4 trillones de dólares de acuerdo a la Universidad de Brown, devastó economías, destruyó sistemas políticos y tejidos sociales, e implicó el desplazamiento forzoso de entre 37 y 58 millones de seres humanos a lo largo del globo, generando un desastre humanitario sin precedentes en la historia de la humanidad. Para que puedan dimensionarlo, de acuerdo al Watson Institute, excede la sumatoria total de personas desplazadas por todas las guerras del siglo XX combinadas (exceptuando a la segunda guerra mundial). Por otro lado, la vuelta a las prácticas de guerra contrainsurgente en el campo de batalla, pero con corrección política, los llevó a inventar todo tipo de nuevos suplicios a ser aplicados sin ser acusados de torturadores en el sentido clásico. Técnicas como el submarino seco o mojado, la privación del sueño y la adopción de posturas antinaturales por tiempos prolongados, formaron parte del manual del interrogatorio reforzado y obligaron a la comunidad internacional a actualizar la definición de tortura para incluirlas.

En el frente interno, las cosas no fueron mucho mejor. Dos de los primeros efectos en manifestarse fueron la pérdida de las libertades civiles y la practica de la vigilancia electrónica masiva por parte de las agencias federales. El presupuesto total invertido en inteligencia se duplicó en los primeros 5 años posteriores al atentado. La promulgación de la Ley Patriota o Patriot Act, le dio a las Fuerzas Federales el permiso de investigar y detener personas sin una orden judicial previa -incluyendo la intercepción de llamadas, mails y correspondencia-, así como el derecho a requisar toda la información personal que cualquier empresa privada u ONG pudiera tener sobre las personas investigadas. Y de 2004 a 2021 la cobertura de cámaras de seguridad creció un 3.500%. Todo esto hizo que para junio de 2019, casi el 80% de los norteamericanos creían estar siendo espiados por el gobierno, de acuerdo a un relevamiento hecho por el Pew Research Center.

«El pánico generalizado que se apoderó del país, llevó tambien a una militarización creciente de las policías locales»

«El miedo nos hizo vulnerables», dijo alguna vez Edward Snowden. Y es difícil discutírselo. El pánico generalizado que se apoderó del país, llevó tambien a una militarización creciente de las policías locales. MRAPs (vehículos blindados diseñados para resistir explosivos improvisados o IED’s), rifles de asalto, flashbangs o granadas cegadoras, cañones sónicos, tanques y tanquetas, drones y hasta helicópteros y aviones, fueron adquiridos a precio de descarte por parte de las policías locales, utilizando excusas como temer posibles ataques terroristas en su festival anual de la calabaza (parece joda pero así lo expresaron en los documentos oficiales). Y si bien lo más notorio en este sentido tiene que ver con las transferencias de equipamiento (que totalizan 2 billones de dólares), la militarización incluyó también la profundización de la interacción entre policías locales para compartir información, jornadas de entrenamiento de combate en Israel y la creación de miles de equipos SWAT de intervención rápida para ejecutar «no knock warrants» (allanamientos tirando la puerta abajo). De todos los procedimientos de este tipo ejecutados desde el 9/11 por policías locales, el 75% fue por temas relacionados a la posesión de drogas y practicados contra minorías raciales, mientras que sólo el 1% se debió a sospechas de actos de terrorismo.

Por último, las denuncias infundadas de posesión de armas de destrucción masiva por parte de Sadam Hussein, sumadas al aumento de las tenciones raciales por los abusos de la policía, la pérdida de libertades y derechos y el desprestigio internacional de los EEUU, llevaron a un descreimiento por la política y los medios de información; que derivaron en la proliferación de teorías conspirativas y la toma del capitolio. Por todo esto que repasamos y todo lo que no tuvimos tiempo de incluir; el segundo atentado contra las torres gemelas no marcó el derrumbe del centro de comercio mundial, sino la caída del sueño americano.