Renunciar: la única salida al acoso sexual

Viernes 10 de septiembre del 2021

Escribe: Bernardita Castearena

«Una vez más, el sistema me impulsó a tomar una decisión pero, afortunadamente, esta vez se basa en mis ideales. Y, eso sí, puedo decir que me deja en calma, pero que me destroza el corazón”, escribió Bianca Tedesco en su cuenta de instagram para anunciar su renuncia. En el mundo del revés que las mujeres habitan a diario, una de las árbitras más destacadas en el básquet a nivel nacional, con participación en el Torneo Nacional y la Liga Argentina, vio en la decisión de dejar la actividad, la única salida posible al hostigamiento que sufre desde hace años por parte de los hombres con los que trabaja a la par. 

 

La carta continúa diciendo: “Tenía pensado un retiro cerca de mis 50 años, por lo menos. Pero para eso era condición sine qua non continuar silenciada, sometida, apagada y viviendo para otros. Me robaron hasta las ganas, se apropiaron de mis sueños al dormir, también me despertaron de la tortuosa realidad de la que fui parte durante casi 13 años”. Como mínimo, a la estudiante de periodismo le faltaban veinte años para despedirse de una profesión de la que fue expulsada al mismo tiempo que empezaba a crecer: “Sentí miedo (mucho) por quedar expuesta a ser  la quilombera, la atorranta, la puta, la torta resentida. También por quedarme sin mi mayor fuente de ingresos pero, por sobre todo, por abandonar el barco de la pasión que me sostuvo desde el momento en que, con mis pocos 7 años, entré a un rectángulo de juego y jamás quise salir. Incluso ahora tampoco quiero, pero no me queda otra opción”.

Tedesca habla de vivencias, mensajes, audios y situaciones de acoso sexual que naturalizó pensando que era la única manera de poder ser árbitra de basquet: “Si hoy hablo es porque no puedo más. Porque mi salud mental pasó por estados que no son directamente proporcionales con la exigencia de mi trabajo, sino con el hostigamiento y acoso sexual que recibí en un ambiente netamente machista e injusto para quienes sólo quisimos trabajar y hacerlo bien”, expresó.

 

Si bien el comunicado en redes sociales no presenta un culpable, la denuncia en la justicia logró que la Confederación Argentina de Basquet suspendiera a uno de sus miembros por acoso sexual, tal como lo comunicaron en su cuenta de twitter: «La Confederación Argentina activó de forma urgente su protocolo interno tras la acusación de la árbitra Bianca Tedesco y suspendió de manera inmediata al denunciado, sin dejar de garantizar su derecho a defensa».

El de Bianca no es un caso aislado: en Argentina, las mujeres tienen severas dificultades para desarrollarse en los ámbitos deportivos que históricamente pertenecieron a los hombres, como el básquet y el fútbol, ya sea por violencia machista o por la desigualdad estructural a la que se enfrentan a diario. En el caso del fútbol, por ejemplo, en diciembre de 2019 se creó “Futbolistas Unidas Argentinas”, un grupo conformado por mujeres que decidieron ponerle un freno a la violencia machista después de que un grupo de barrabravas -hombres- obligaran a las jugadoras de Excursionistas y Defensores de Belgrano a parar el partido por los insultos que recibían desde la tribuna y que incluían frases como “Sos horrible siete, hija de puta, la reconcha de tu madre”, o “Cerrá el orto, cuatro, sos horrible. Dale, la puta que te parió. Cállate, fea de mierda”. 

La renuncia de Bianca es triste, pero también es una muestra de lo que ya no se puede permitir. El precio de ejercer un trabajo nunca puede ser la psiquis ni la dignidad, ya sea en una oficina o en el campo de juego.