“Pakapaka es el trabajo más hermoso que tuve en mi vida”

Domingo 12 de septiembre del 2021

Escribe: Francisco Figueroa

Desde febrero de 2020, Cielo Salviolo, comunicadora y gestora cultural, es la directora de Pakapaka, la señal pública infantil. Ya lo había sido entre 2007 y 2012, cuando el canal daba sus primeros pasos en el corazón de los chicos y las chicas de nuestro país.

En el pasado mes de abril, Pakapaka dio a conocer los nombres de los chicos y chicas que formarían parte del primer “Consejo para niños y niñas” de un canal público en América Latina. Esta experiencia inédita y novedosa, sumado a diversos premios y nominaciones, marcan el gran momento de la señal pública infantil después del terremoto macrista. Cielo Salviolo, nos cuenta del pasado, presente y futuro de Pakapaka.

Cielo Salviolo.

En entrevistas pasadas hablás de una “refundación” del canal a partir de 2020, ¿por qué? ¿En qué condiciones encontraron en el canal luego de la gestión macrista?

Cuando asumimos la gestión en comienzos del 2020 encontramos un canal debilitado, con poca producción, equipo y presupuesto, y nos parecía más pertinente pensar en refundar que en revivir, porque no es que no estaba vivo, sino que lo que queríamos era reponerle el sentido educativo que le había dado origen y fue la razón de su existencia. Volver a llenar la pantalla de color, de vida y de esa diversidad que es característica del canal: de contenidos, de personajes, de narrativas, de historias… eso se había perdido, porque cuando vos producís tan poco, inevitablemente es menos lo que podés abarcar en esa diversidad.

Entonces esa refundación tenía que ver con su centro educativo, y con devolverle también su sentido político: hemos dicho siempre y lo repetiremos que Pakapaka es un “proyecto político” en el mejor sentido del término, que tiene ver con visibilizar a las infancias, sus conflictos, sus dificultades y sus voces. Esa presencia de las infancias en la pantalla interpela en lo que a ellos les pasa, lo que piensan, dicen, y también interpela a los adultos y eso es político. Que los adultos y adultas nos sintamos interpelados por las cosas que dicen, piensan y hacen las infancias, es política.

A diferencia de los primeros años de vida del canal, hoy los chicos y las chicas cuentan con infinidad de propuestas distintas en las nuevas plataformas y en las redes sociales, ¿cómo hacer para que los chicos y las chicas sigan viendo Pakapaka?

La refundación también tuvo que ver con hacer un nuevo contrato con nuestras audiencias, porque la realidad es que el canal había perdido audiencia. No estábamos en la grilla básica de Cablevisión, volvimos el año pasado a ser parte de ese abono básico, que para nosotros era re importante. Y también efectivamente en estos once años de existencia que tiene Pakapaka los consumos culturales cambiaron. Los chicos y las chicas consumen narrativas en formatos más cortos, algunos lo miran en la tele y otros en YouTube, y no había cuando nació Pakapaka la cantidad de redes sociales que hay hoy, la diversidad de contenidos e historias que uno puede encontrar en el mundo digital. Pero aun así hay muchos chicos y chicas que nos miran en la tele y hay todavía muchos lugares en la Argentina donde el único canal que tienen disponible es Pakapaka. Nos pensamos como un ecosistema, que tenemos el compromiso de tener en la pantalla contenidos de calidad, diversos, respetuosos de las infancias, con distintas estéticas.

¿Qué significa “tener en la pantalla contenidos de calidad”?

La calidad es un concepto que adquiere distintos significados y que no para todos es lo mismo. Nosotros pensamos que un contenido de calidad es un contenido respetuoso y representativo de las distintas miradas de las infancias sobre los temas, un contenido apropiado y pertinente a estas edades, pero que también es relevante en el sentido de lo que le importa a los chicos y a las chicas. La relevancia está no por lo que yo creo que ellos quieren, sino por lo que efectivamente ellos y ellas quieren.

Desde el canal tenemos también una apuesta de factura técnica que nos ha hecho posicionarnos, y no es menor. La belleza, la calidad artística del producto también es importante para instalar tan fuerte una experiencia como se instaló Pakapaka. Por eso para nosotros tiene que estar bueno, tiene que ser lindo, le tiene que gustar a los chicos y a las chicas y tiene que ser muy respetuoso de sus miradas.

“Zamba es una síntesis de la búsqueda de Pakapaka”

¿Qué lugar ocupa Zamba en la historia de Pakapaka? ¿Y en la actualidad?

Zamba es un personaje icónico. Es la representación de lo que para nosotros es la televisión educativa, es la síntesis. Un personaje muy fuerte, muy querido y empático que cuenta contenidos que son un aporte significativo para la vida de los chicos y las chicas, vinculados con la historia, la cultura, la ciencia… con una narrativa muy del mundo de la televisión infantil, una estética muy viva y brillante en el sentido de atractiva.

También es una síntesis de la búsqueda de Pakapaka: que el personaje sea un niño de Clorinda, Formosa, que tiene el guardapolvo blanco, que se aburre en la escuela y lo dice sin problema, y para quien la historia es una aventura maravillosa, tiene mucho que ver con las formas en que nosotros entendemos un contenido educativo, que tiene que ser una aventura, y cómo tienen que ser los personajes en la televisión pública: tiene que tener esta diversidad, no ser solamente los de clase media urbana, sino ir en búsqueda de otro tipo de historias y de personajes.

 

Durante el gobierno de Mauricio Macri, la figura de Zamba fue atacada tanto desde los medios hegemónicos como por funcionarios públicos, hasta el punto de aparecer rotos los muñecos de sus personajes en el parque de Tecnópolis, ¿cuál crees fue la razón de tanta agresión?

Primero creo que la potencia enorme de ese personaje y de ese recurso educativo incomoda. Además de su enorme llegada, sobre todo, a los sectores populares…. Zamba es un personaje que atraviesa todo: edades, clases, y tiene una potencia que no lo ha tenido ningún otro personaje en la historia de nuestra televisión desde el punto de vista educativo, porque aun sin tener pantalla siguió vivo en las escuelas y los chicos y las chicas lo siguieron buscando.

A la vez creo que incomoda cuando hay un proyecto político que pone a los chicos y a las chicas en un lugar de protagonismo, que les da la palabra y cuando les da la palabra genera cosas que incomodan. Habilitar la palabra es re contra importante, pero si no hay escucha no tiene mucho sentido, entonces hay que habilitar la participación y después hay que bancarse lo que eso genera. Eso también revoluciona, que haya un personaje infantil que pueda mirar la historia con ese desparpajo, ese desprejuicio… pero me parece que lo más sensible es su enorme potencia, que es una herramienta política y educativa y está asociada a una gestión, y es inevitable, porque nació en una determinada gestión, no en otra. Zamba tiene una potencia enorme que a nosotros nos sigue maravillando y sorprendiendo. Lo que no entendió la gestión que vino después es que era una herramienta pública, por eso todos los intentos de hacerlo desaparecer.

“El consejo de niños y niñas es una experiencia inédita”

¿La creación del “Consejo de niños y niñas” es parte de ese “darles la palabra” a los chicos y a las chicas?

Es una experiencia inédita. Hasta donde sabemos no hay antecedentes en el mundo de un consejo acompañando a un canal de televisión, es un ejercicio de participación ciudadana para pensar los medios públicos. El “Consejo de niños y niñas” es un espacio integrado por 16 chicos y chicas de distintas partes del país que desde abril trabajan con el equipo que hace Pakapaka. Es una invitación a pensar la pantalla, los contenidos, los personajes y las narrativas. Han hecho un gran trabajo en lo que va del año, redoblan la apuesta todo el tiempo, proponen cosas… tenemos un espacio de encuentro con ellos cada veinte días en el que pensamos contenidos y pensamos la pantalla. Es un laburo precioso, al equipo nos tiene maravillados y diciendo “guau, ¿cómo tardamos tanto en hacer una cosa así con lo valioso que es?”.

¿Qué inquietudes y propuestas presentaron los chicos y las chicas a lo largo de los encuentros?

Pidieron por ejemplo trabajar la violencia entre pares. Trabajamos durante dos meses ese tema y ese proceso hermoso terminó con el diseño de unos stickers que están disponibles para todos: son stickers sobre malos y buenos tratos, que ayudan a los chicos y a las chicas a generar empatía con otros pero que también está bueno contar cuando sucede algo que no. También trabajamos en la confección de un personaje nuevo, que tiene preocupación por las cuestiones del cuidado del medio ambiente, en un contexto de pandemia donde todo lo que tiene que ver con el ambiente tiene una relevancia enorme para todos y para los chicos y las chicas especialmente.

Ellos nos pidieron seguir profundizando cuestiones relacionadas con la pandemia, porque les sigue preocupando. Nos impusieron temas de agenda y sobre esos temas nosotros fuimos trabajando, algunos los teníamos, como las cuestiones del ambiente, otros son nuevos y los tuvimos que incorporar, como esta cuestión de trabajar sobre la violencia entre pares. Y ahora nos están ayudando a pensar algunos contenidos que la pantalla no tiene.

“Ninguno de los que estamos acá les da lo mismo hacer Pakapaka”

¿Tomaron como referencia otras experiencias a la hora de dar los primeros pasos con Pakapaka?

A todas las experiencias las seguimos mirando, como la BBC por su contenido en CBBC o CBeebies. En Latinoamérica fue donde más nos apoyamos: vimos mucho la experiencia de Mi Señal, que es la franja infantil de Señal Colombia, con quien tenemos mucho vínculo histórico para producir y pensar juntos; Once Niños, de México, que fue la primer franja infantil que tuvo un canal público en la región; TV Cultura en Brasil, el Consejo Nacional de Televisión de Chile, o Cuba que también tiene una historia larga de contenidos infantiles.
Fueron todas experiencias que nos anteceden y nos sirvieron como referencia, con quienes tenemos además un vínculo muy estrecho a lo largo del tiempo. A su vez, Pakapaka fue en los últimos once años referente de otros que vinieron después, como IPe el canal infantil en Perú, VeoVeo en Ecuador, NTV en Chile o Eureka, una experiencia de televisión pública en Bogotá. Todos ellos vinieron después y claramente también marcados e influenciados por Pakapaka.

¿Cómo nació tu interés de trabajar en contenidos para chicos y chicas?

Estudie comunicación social, trabajé muchos años en televisión, pero siempre me interesaban los temas vinculados con las infancias. De hecho mi formación fuera de posgrado tiene que ver con educación y primera infancia, con cuestiones vinculadas a los derechos del niño. Y empecé antes a trabajar cuestiones relacionadas con la comunicación y la infancia, no desde la tele sino desde la gráfica, o desde algunos organismos como UNICEF, o el Consejo de los derechos.

Pakapaka de alguna manera juntó dos cosas que tenía por separado: todo el camino vinculado con la televisión y todo el vinculado con las infancias, desde un lugar más de la militancia, de la promoción y la protección de derechos, que es lo que me preocupó desde siempre y empecé a hacer desde hace 30 años. A la vez Pakapaka juntó dos cosas que me interesan mucho, la comunicación y la infancia, y me permitió crear contenido específico para chicos, que es de las cosas más lindas que hay, sino la más linda.

En todo ese trayecto, ¿qué fuiste aprendiendo y como fue cambiando tu rol como comunicadora?

Creo que trabajé mucho mejor la escucha, entender qué les pasa a los chicos con lo que hacemos y poder anticipar qué les va a gustar y qué no y escuchar las razones de eso, que no es fácil. También cuando pasa el tiempo una se anima a explorar más, a explorar algunas narrativas más innovadoras que quizás en los primeros tiempos no nos animábamos.

Creo que también aprendí a profundizar el vínculo con las audiencias: desde un lugar que no es fácil, porque cuando uno hace contenidos para chicos es muy difícil correrse de lo que uno cree que tiene que hacer, el “deber ser”, y cree que uno apela a su niño interno, y no… nada de eso es. Correrse de esos lugares es dificilísimo y se da con el tiempo. Todos así, porque es inevitable que uno apele a lo personal para empezar, pero el ejercicio de escuchar, preguntar, estar atento, pasar más el tiempo con chicos y chicas en distintos espacios te va ayudando a correrte de esos lugares. Lo otro es entender sin miedo que no hay certezas: existen caminos recorridos, cosas probadas, pero certezas con los chicos y las chicas no hay nunca. Y está buenísimo, porque todo es sorpresa.

¿Qué es lo que más lindo de ser directora de un proyecto como Pakapaka?

Yo amo este canal. Antes de ser madre (tengo mellizos de seis años), siempre decía que lo más parecido a un hijo era Pakapaka en mi vida. Después, siempre digo el mismo chiste, me di cuenta que era mucho más fácil hacer un canal de televisión que tener mellizos. Me cuesta decir una sola cosa porque es el trabajo más hermoso que tuve en mi vida, el proyecto más lindo en el que participé. Pasan los años y me sigo emocionando, me sigo conmoviendo cuando nos escribe un pibe o una piba como nos pasó la semana pasada invitándonos a conocer su casa en Abra Pampa, o como el videíto que nos compartieron en Facebook de un nene que en 15 minutos en un programa contó toda la historia de San Juan.

Este proyecto es tan hermoso, tan impactante y tan potente en la vida de cada uno de los que lo hacemos que cada vez que estrenamos un programa nos emocionamos, nos llega un primer editado de algo y todos como locos lo queremos ver. Hay una pasión, un amor, una sensibilidad, un compromiso puesto en esta tarea que tiene el equipo que hace una diferencia, ninguno de los que estamos acá les da lo mismo hacer Pakapaka que hacer otra cosa. Incluso uno podría decir “los sueldos del estado son más bajos” de lo que se gana en la industria televisiva de los canales privados, pero a ninguno de los que estamos acá nos da lo mismo, y creo que eso es lo que tiene de lindo.

¿Qué crees que significó y significa Pakapaka para los chicos y las chicas?

Se me ocurren palabras sueltas: belleza, derechos, ternura. Hablando menos con palabras sueltas y por ahí más con los pies en la tierra, creo que es el proyecto más potente desde el punto de vista cultural para las infancias que tuvo nuestro país en las últimas décadas.