El Mercosur a prueba

Lunes 13 de septiembre del 2021

Columna «No está bien, está mal» de Nicolás Dulcich en #NoNosQuedaOtra por #la990. Uruguay explora un acuerdo bilateral a espaldas del Mercosur y China avanza en su estrategia de dividir y conquistar nuestra región.

Escuchá la columna completa:

Luis Alberto Aparicio Alejandro Lacalle Pou, presidente de Uruguay.

Meses atrás charlábamos sobre la “iniciativa” de Bolsonaro, secundada por Lacalle Pou, de flexibilizar las tarifas de importación del Mercosur en forma unilateral. Entonces, el ministro de economía de Brasil, Paulo Guedes (egresado de la Universidad de Chicago) buscaba erosionar el bloque regional a través de la flexibilización del Arancel Externo Común que impide la lluvia de productos importados. A esta jugada desestabilizadora tuvimos que sumarle las desafortunadas palabras de Alberto Fernández respecto del origen “selvático” de los brasileros y las fuertes declaraciones del mandatario uruguayo que caracterización como “lastre” a nuestro país en el marco del 30° aniversario del Mercosur.

Una tensión creciente

Como consecuencia de estos desencuentros, se pospuso la cumbre de cancilleres del Mercosur pautada, originalmente, para el 8 de junio y, lamentablemente, volvió a posponerse sin fecha alternativa. Pero hay más, en junio finalizó la presidencia pro tempore de Argentina en el Mercosur y pasó a Brasil, por lo que Bolsonaro dirigirá formalmente el bloque durante los próximos seis meses, con una mirada abiertamente contraria a los ideales del organismo. En este contexto, Luis Lacalle Pou anunció el avance de acuerdos bilaterales con China. Dijo «si esto genera un poco de incomodidad, va a ser nada más y nada menos que un poco de incomodidad» ¿Qué hay en concreto? China manifestó su intención de realizar un estudio de prefactibilidad para fin de año. De llegar a un resultado positivo, la fase siguiente sería la redacción de un Tratado de Libre Comercio. Esta noticia impacta de lleno en una institución que brega por la unidad regional, por lo que el asunto deberá tratarse en la próxima reunión del Consejo del Mercosur (máximo órgano del bloque) entre el 22 y 23 de septiembre.

Esta actitud generó malestar debido a que la normativa del bloque impide a sus socios negociar acuerdos comerciales con terceros países de forma unilateral. La normativa es muy clara: los acuerdos se hacen en conjunto. Por eso, el canciller argentino Felipe Solá, en un intento por bajar la tensión de la escalada regional declaró que “está muy bien” que Uruguay pueda tener conversaciones con terceros países y ratificó que “hay muy buena comprensión respecto a la posición” del país vecino. Aunque remarcó que no estamos “siempre de acuerdo en todo”. 

China en el contexto regional

China es, desde hace años, el principal destino de las exportaciones de Uruguay. Sólo entre 2013-2018 dicho país aumentó sus exportaciones hacia China en un 17,3%. Los principales productos son Carne, soja y celulosa. Es decir, materias primas.

Para entender el asunto, alcanza con ver algunos antecedentes. China ya firmó Tratados de Libre Comercio en Sudamérica, específicamente con Chile y Perú. De acuerdo con un estudio de la CEPAL, desde la firma de estos acuerdos, ambos países efectivamente aumentaron su saldo comercial con China. Sin embargo, existe un lado oscuro: el “libre comercio” sometió a dichas economías a una dependencia de las importaciones de China al consolidar un patrón de intercambio basado en la venta de materias primas y manufacturas basadas en recursos naturales a cambio de bienes con alto valor agregado. China se queda con los puestos de trabajo, consigue nuevos mercados y diversifica sus fuentes de commodities al tiempo que Chile y Perú primarizan su matriz productiva y quedan atados a una relación evidentemente desigual.

Es famosa la máxima romana divide et imperia: dividir para conquistar. Evidentemente el gigante asiático está familiarizado con la estrategia y parece estar cómodo con su implementación en América Latina. Habrá que ver cómo sigue esta novela para saber si el Mercosur tiene la suficiente madurez como para sobrevivir a este avance externo apoyado por la derecha regional.