El pueblo habló

Miércoles 15 de septiembre del 2021

Escribe: Álvaro Erices (*)

“Los pueblos difícilmente se equivocan” (Juan Domingo Perón)

Aunque duela, la fuerza del pueblo expresada en las urnas el pasado domingo 12 de septiembre lanzó un mensaje claro: “esto no fue para lo que votamos al Frente de Todos, tenemos la capacidad de sacarlos y si esto no cambia lo haremos en 2023”.

Frente de Todos.

Si bien votó aproximadamente el 66,2% del padrón nacional, datos como la disminución notoria de votos a favor del peronismo en la 3° sección electoral del conurbano bonaerense respecto de la elección de 2019, son de mínima preocupantes y urge hacer algo al respecto.

Pero esto no debe desorientarnos, por mucho que la pandemia sea un obstáculo determinante para cualquier gobierno oficialista del mundo. A esta elección legislativa se la debe tomar tal y como es: una compulsa democrática que se hace cada dos años.

Ahora, ¿significa esto que el pueblo argentino adscribió a un sentido neoconservador y que el surgimiento de personajes como Javier Milei anuncian el fin del peronismo? Sinceramente, es difícil que sea así. Juan Perón sostenía que los avances del pueblo en el camino político pueden desandarse en un día, pero lo que se adelante en el terreno social no retrocede jamás. De 2015 a 2019 se vio patente la primera parte de dicho aserto, pero las nociones y conciencia de Justicia Social logradas de 1945 a 1955 -con la Constitución de 1949 como pináculo- y continuadas de 2003 a 2015 se mantienen hasta hoy y nosotrxs somos sus herederxs y predicadorxs.

Este cachetazo a la dirigencia política del Frente de Todos tiene muchas aristas. Desde una mirada positiva demuestra que la democracia argentina está fortalecida y que toda demanda, incluso liberal conservadora de cosmovisión golpista, hasta el momento ha sido canalizada a través de las urnas. Eso, como militantes integrales y de la democracia debemos saber verlo y cuidarlo cueste lo que cueste.

Desde una observación negativa, lo cierto es que las PASO fueron originariamente impulsadas por el kirchnerismo y resulta que el adversario es el que mejor las sabe utilizar. Lo hicieron en 17 provincias, solucionaron divisiones hacia adentro, se jactaron de “no elegir los candidatos a dedo” y hasta se dieron el lujo de plantear una lista estratégica en CABA y que fue la de Ricardo López Murphy. En la lógica de coalición política “es un error el planteo de lista única o muerte”, expresó Agustín Rossi en referencia al significado de las primarias como herramienta.

El Pro.

Sin dudas, a tres días del resultado es prematuro aventurar de forma taxativa cuál o cuáles fueron los motivos exactos del mismo. Sin dudas la bronca se siente en el aire y es comprensible la puteada catártica. Hubo errores y muchos. Sería una ceguera imperdonable y sin ningún tipo de sentido negar que se han impulsado políticas con ausencia total de tacto social (como la medida que aplicó una deuda retroactiva para monotributistas y que posteriormente tuvo que ser eliminada en el Congreso) o retrocesos sin épica que se pagan caro si no se toman decisiones soberanas como en el tema Vicentín y el Río Paraná.

Esto sumado al festín mediático pletórico de puestas en escena inverecundas como las de Clarín y su denuncia grandilocuente de “terrorismo feudal” en Formosa contra las embarazadas y, por otro lado, errores estúpidos propios con los que se le dio de comer gratuitamente a la oposición: el llamado “Vacunatorio VIP” o las negligentes declaraciones del presidente diciendo que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros, los argentinos, llegamos en los barcos de Europa” o la foto del cumpleaños en Olivos luego de haber decretado que no era posible reunirse por razones sanitarias, etc.

Todas razones que nutrieron al discurso opositor para instalar en un sector del inconsciente colectivo que el peronismo está conformado por una caterva de “inmorales”, lo cual no es así. Recordemos las palabras de CFK: “El poder no se cuestiona a sí mismo, cuestiona al pueblo en sus errores”.

Vota Alberto.

Pero sería injusto no mencionar lo bueno que se ha hecho: ahorro de 35.000 millones de dólares por el acuerdo con acreedores privados, leyes tributarias que tienden a la progresividad, medidas de emergencia socioeconómica para sectores postergados, reconstrucción del mercado de deuda pública, más de quince leyes económicas que le dan una mano a trabajadorxs y empresarixs, una robusta política de vivienda implementada desde el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat de la mano de Jorge Ferraresi, etc.

¿Es suficiente? Claramente no. ¿Qué hacer? Cualquier cosa menos dar un paso atrás. Es momento de una táctica ofensiva. Hay que salir y predicar peronismo. Hacerles saber a todxs, incluso a lxs propixs y desorientadxs, que la posibilidad de que Horacio Rodríguez Larreta o cualquier candidatx de Juntos por el Cambio sea presidente o presidenta en 2023 es real y que si sucede eso el retroceso no será solamente político sino social, y que de ahí… pueden pasar treinta años o medio siglo hasta volver al gobernar los destinos de la Argentina desde una cosmovisión heredera de Néstor y Cristina y de Evita y Perón.

Recordemos que el objetivo del adversario es eliminar al peronismo de la historia universal y de la faz de la Tierra. Por lo que una buena línea política es estar convencidxs de que el modelo económico peronista fue, es y será garantía de la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación. Es momento de que el Gobierno Nacional le demuestre al pueblo argentino que cree en la producción, el trabajo, los salarios altos, el consumo, el aumento de la demanda agregada, la educación pública y el asado del domingo en familia. Es decir, que cree en una política económica con sentido nacional.

Basta de parsimonia para agradar al FMI, lo que necesitamos es un presidente militante, ministros y ministras militantes que recorran el territorio del país. Por eso fue acertada la decisión de la gobernadora de la provincia de Santa Cruz Alicia Kirchner de pedirle la renuncia a todo su gabinete. Alberto, ese teléfono es para vos, el recambio es ahora.

Por eso también es acertada la decisión de CFK de orientar a los ministros más cercanos a su línea a que presenten su renuncia: eso es escuchar el mensaje del pueblo argentino; es una forma de poner las convicciones sobre la mesa. Quienes se rasgan las vestiduras y vociferan un “golpe institucional de Cristina contra Alberto” son lxs mismxs que dijeron que en vez de vacunas los aviones traían “veneno”, lxs mismxs que posibilitaron la deuda externa más infame de la historia argentina.

¿Votó Macri?

Este mensaje del pueblo hay que tomarlo como una oportunidad para modificar todo lo que está mal y profundizar el peronismo sin darle bola a la agenda política y mediática del adversario. ¿Dónde está el nuevo Ministerio de Comunicación Pública? Necesitamos una entidad estatal que le de la pelea a los multimedios hegemónicos y también que detenga los millones y millones de pesos en pauta oficial que estos utilizan para destruirnos engañosamente bajo la bandera de la “libertad de expresión”.

Basta. Es imperioso impulsar políticas contundentes esta misma semana post elección: salariazo, suba de retenciones al campo, medidas muy populares, cambiar el gabinete y poner ministros que hagan recordar a los buenos años del kirchnerismo y que todavía están en el ruedo. Esto es posible sólo si hay decisión política, si Alberto Fernández tiene noción de que el juicio de la historia es implacable y le preocupa cómo será recordado por las generaciones futuras. Aunque en eso te jugás la vida (Néstor Kirchner es el ejemplo más claro) y no es para cualquiera. Veremos.

Vota CFK.

La política es hacerse cargo del lugar en el que uno decide militar. Perseverar, mantener los principios y convicciones, aunque el contexto no sea favorable. En las buenas están todxs, pero en las malas se ven las esencias y valores humanos. Hay que estar donde esté CFK. Ella expresa al peronismo en el presente y es la lideresa histórica de nuestro tiempo.

Desde las Organizaciones Libres del Pueblo dotaremos de musculatura al Movimiento siguiendo su brújula. Por eso se debe interpretar el mensaje del pueblo argentino como un llamado de atención, se debe actuar con ética y responsabilidad y militar fuerte de cara a noviembre. Pero eso no será suficiente. La dirigencia política debe reaccionar ya mismo.

De abajo hacia arriba, la unidad nos dará la fuerza y la solidaridad nos dará la cohesión. Esa es la base de la organización. Sepamos que el 14 de noviembre será una gesta patriótica. En palabras de Juan Perón: “Lo importante es comprender que todo este espíritu de solidaridad hay que imponerlo. Hay que ir persuadiendo, si es preciso de a uno, para que cada uno sepa sacrificar un poco de lo suyo en bien del conjunto. Predicamos con el ejemplo, que es la mejor de todas las prédicas”.

Por eso salgamos y demos una demostración de conciencia popular. No nos quedemos esperando un milagro. Luchemos, porque vienen por nuestros sueños y por el futuro de la Patria.

(*) Referente del Grupo Ongaro.