Siete tesis para después de las PASO

Jueves 16 de septiembre del 2021

Escribe: Pablo Villarreal

Tesis 1: Juntos por el Cambio ganó porque mantuvo su caudal de votos

En términos porcentuales y a nivel nacional, el macrismo ganó estas PASO para diputados nacionales con holgura. Obtuvo el 40,0% de los votos y desplazó al segundo lugar al Frente de Todos, que se quedó con el 31,0%. Sin embargo, los porcentajes no permiten ver que, en términos de caudal de votos, aumentó unos 822 mil sufragios con respecto a las PASO del 2019; mientras que en relación a las legislativas del 2017 aumentó unos 456 mil votos. Esto significa que la oposición tiene un electorado fiel, por lo que mantuvo su caudal de votos y se ubicó cerca de su techo histórico (en la primera vuelta del 2015 sacó 8,6 millones de votos). Por lo tanto, no es un escenario en el que el electorado se volcó de manera masiva al proyecto opositor, sino que este ganó gracias a los votos que le son propios.

Juntos. Manes y Santilli.

Por el otro lado, la cifra que se esconde detrás del 31,0% del Frente de Todos es lo más impactante de la jornada del domingo: de las PASO legislativas del 2019 a las PASO legislativas 2021, la coalición oficialista perdió 4,2 millones de votos. ¿A dónde se fueron esos votos?, y más importante aún ¿por qué se fueron del oficialismo?

Tesis 2: El voto castigo tiene un doble significado

La baja participación en las elecciones primarias fue uno de los datos sobresalientes. El promedio de las PASO desde que se implementaron en 2011 es del 75%. El domingo pasado acudió a las urnas apenas el 68% de los habilitados para votar. Esto significa 2,6 millones de votantes menos que en 2019. Teniendo en cuenta que Juntos por el Cambio no perdió votos, y que incluso los aumentó con respecto a las elecciones pasadas, es evidente que el más perjudicado por ese ausentismo fue el Frente de Todos. No se puede decir lo mismo del voto en blanco, que se mantuvo estable con respecto al 2019 y cercano al 6,4%. El resto de los votos que perdió el Frente de Todos tuvieron salida hacia Juntos por el Cambio –probablemente hacia la lista de Facundo Manes como estrategia contra el PRO–, hacia expresiones políticas provinciales, pero sobre todo, hacia la izquierda y la derecha radical en distritos importantes.

Colas para votar en las PASO 2021.

¿Cómo se explica que a Milei le haya ido tan bien en el sur de la ciudad de Buenos Aires, dónde sacó el aproximadamente el 15%? ¿Es acaso que, de la noche a la mañana, la comuna 8 se volvió anarco capitalista? Algunos analistas dicen que Milei es un “fenómeno multiclasista”, pero es una lectura a mi parecer errada. Evidentemente, lo barrios de las comunas más pobres de la capital no se volvieron libertarios de un día para el otro, no se volvieron fanáticos de Hayek y Friedman, tampoco explican el problema de la democracia a partir del teorema de Arrow. Lo cierto es que amplios sectores de la sociedad la están pasando mal en términos económicos. Por eso, no parece ser la apatía el clima del momento, sino una frustración y desorientación que marida muy bien con un discurso anti-político típico de un populismo de derecha a la Bolsonaro o Trump. Porque no vayamos a pensar que de repente en los barrios que históricamente votan al peronismo se inclinan por reducir el déficit y romper el banco central, más bien lo que hay es un malestar general que genera un movimiento del voto hacia otras opciones por fuera del “mainstream” en la oferta electoral.

¿Y cómo se explica sino la histórica elección del FITU en la tercera sección electoral, ahí nomás, cruzando la General Paz?, ¿cómo se explica la histórica elección de la izquierda en CABA, Buenos Aires, Salta o Jujuy -dónde sacó el 23,3% de los votos-? ¿Es acaso que, de la noche a la mañana, una gran parte de la sociedad argentina se volvió trotskista? Estamos viviendo un momento de doble crisis sanitaria y económica, en la que el panorama electoral muestra la combinación de la polarización que fue creciendo desde el 2008 con una tendencia a la atomización electoral del tipo 2001 como muestra de descontento general. Por eso al menos una de las alianzas mayoritarias pudo mantener su caudal de votos; por eso expresiones políticas de menor o nulo peso histórico aumentaron su performance.

Milei saluda a los medios.

El voto castigo no es solo una respuesta a los errores y omisiones del oficialismo, tiene otro sentido que es preciso tener en cuenta. El electorado está buscando respuestas a una crisis que lleva más de 10 años, un atisbo de certeza de cómo se sale de esta situación hacia una vida mejor. Allí donde no encuentra un discurso coherente con la situación de necesidad que atraviesa, donde no encuentra un plan y una promesa de salida, no vota y castiga. Allí donde ve una respuesta concreta, una forma de reparación que no considera “más de lo mismo”, aunque no sea más que la fantasía de la parábola del viñedo –los primeros serán últimos, y los últimos serán primeros– que trastoca la jerarquía con “la casta política” o “los ricos”, allí deposita el voto.

Tesis 3: La gestión de la pandemia no suma votos, pero sí los resta

En los últimos 18 meses, la pandemia ha sido la gran crisis que arrasó con las sociedades. Arrasó también con los oficialismos, que perdieron en casi todas las elecciones que se desarrollaron en tiempos de Covid-19. El mantra “una vacuna, un voto” chocó de frente con el resultado electoral. La campaña de vacunación está dando resultados, pero luego del pinchazo, la inflación, la pobreza, la crisis laboral siguen ahí. Y esto es no es menor: la situación de doble crisis sanitaria y económica generó en la población una sensación de incertidumbre y frustración. Como respuesta a esta sensación desesperante, el resultado de las PASO nos dice, como al pasar, algo importante: la sociedad argentina nunca se acostumbró a esa incertidumbre neoliberal que proponía Esteban Bullrich. Es más, la sociedad Argentina está cansada de vivir en esa incertidumbre, la aborrece. Lo que parece quedar en claro después de las elecciones es que el deseo es el contrario, la estabilidad, aunque sea un poco de una buena vez por todas.

Pero más importante aún es señalar que ante una crisis de tal magnitud como la que vivimos, un horizonte de salida es determinante. En este sentido, el fin de la crisis pandémica se hizo visible para el votante promedio con la campaña de vacunación y empezaron a bajar los casos. Sin embargo, esto fue percibido como lo que “todo gobierno está obligado a hacer”, como algo esperable por parte del Estado. Por más que haya demandado esfuerzos fiscales enormes, es difícil para el ciudadano premiar por lo que da por sentado. Y mientras tanto, la crisis económica estuvo siempre ahí, profundizándose, cada vez más asfixiante.

Traslado de vacunas contra el Coronavirus.

La salida de la crisis sanitaria está entonces a la vuelta de la esquina, pero después de ese giro, vamos a estar todavía en ese laberinto de inflación indomable, salarios retrasados y pérdida del poder adquisitivo que lleva ya varios años. Y esto influye en el ánimo de la sociedad. Todos sabemos que estamos cerca de la salida de la pandemia, y se imponen cuestiones más importantes. El oficialismo durante la campaña habló tan solo de esa esquina que estamos por doblar y no del laberinto. Erró porque no supo hablar de lo que al electorado realmente le preocupa. No es que no encontró una respuesta o no la quiso dar, ni siquiera entendió la pregunta. Y todo esto sin contar los errores del “vacunatorio vip” y las fotos en Olivos, que quedaron marcados en el pensamiento de los ciudadanos, muchos más que el IFE, el ATP, el impuesto a los ricos, etc.

Tesis 4: La pandemia terminó el domingo

Además de una manifestación general de descontento con el gobierno, las PASO son una decisión que ha tomado la sociedad y la ha hecho saber: “para nosotros la pandemia está terminada”. Como un coro trágico nos llegan las opiniones de los votantes. Primera traducción: “no hablemos más de esto que nos pasó, hay que dejarlo en el pasado y guardar silencio. Todo hecho traumático demanda un luto. Entre la salud y la economía, elegimos la economía”. Segunda traducción: “hay que ponerse en marcha, la vida que queremos ya no puede ser pensada en relación a la salida de la pandemia, sino a la salida de la crisis económica”. Tercera traducción: “no hay margen para un nuevo encierro, no hay más cuarentena. Las escuelas deben ser abiertas y la actividad retomada. Si la situación sanitaria empeora, se le hará frente con las armas que se construyeron en este tiempo”. Tener que aceptar esta decisión de las urnas puede ser percibido como una derrota política por los simpatizantes del oficialismo, pero también le da al peronismo la posibilidad de volver a las calles, ese espacio donde se siente cómodo para dar las disputas políticas y donde ha conseguido sus mayores triunfos.

Tesis 5: La delgada cornisa es ineludible

Terminada la pandemia por decisión del electorado, al oficialismo no le queda otra opción que encarar aquello para lo que fue votado en primer lugar, la misma razón por la cual Macri solo duró un mandato: dar solución a la crisis económica. El dilema de la macroeconomía es también el dilema de las diferentes facciones dentro del oficialismo, y se sintetiza en el intento de atravesar una delgada cornisa sin desmadrarlo todo y haciendo convivir los diversos intereses: la obsesión exportadora de Kulfas como respuesta a la restricción externa, la rigurosidad fiscal de Guzmán para llegar a un acuerdo sustentable con el FMI, el deseo mercado-internista de mejores salarios y redistribución del kirchnerismo, el paraíso de la economía social de los movimientos sociales. Hacer todo al mismo tiempo demanda una capacidad de gestión y una cintura política que el gobierno actual no tiene, a menos que encare una renovación profunda del gabinete. Tampoco puede quedarse de brazos cruzados, observando y haciendo comentarios sobre lo que sucede o quejándose por la actitud de la oposición. Entonces, lo que resta es establecer prioridades y elegir un rumbo para salir de la crisis.

Martín Guzmán, Ministro de Economía de la Nación.

Para eso, es necesario evaluar a que actores socio-económicos se favorece con cada decisión. Al parecer, la obsesión exportadora de Kulfas está bien vista por los sectores económicos concentrados, aquellos que ven al salario como un costo antes que un componente de la demanda, precisamente porque el mercado al que apuntan es el externo. Por otro lado, la rigurosidad fiscal del Ministerio de Economía es elogiada por los acreedores externos que esperan poder cobrar algo al final de todo. Mientras tanto, las opciones vinculadas al aumento de los salarios, la redistribución y la economía social parecen favorecer a un actor social sin demasiado poder de lobby pero que se expresa de forma contundente cada dos años. Precisamente, los que votaron el domingo.

Tesis 6: En la oposición es el momento radical o la radicalización por derecha

Sin dudas, Horacio Rodríguez Larreta fue el gran ganador de las PASO. Su estrategia de enroque de candidatos entre CABA y provincia de Buenos Aires le dio resultados, posicionándolo como el principal heredero del liderazgo en Juntos por el Cambio. También obtuvo un triunfo importante en Entre Ríos, donde apoyó a la lista de Rogelio Frigerio. Su enemigo interno, Mauricio Macri, quedó muy desdibujado al no poder imponer sus candidatos para la ciudad y la provincia, Patricia Bullrich y Jorge Macri; pero también porque cada uno de los candidatos a los que apoyó terminaron perdiendo en las internas: Negri y Santos en Córdoba, Angelini y Granata en Santa Fe, Cano y Elías de Peréz en Tucumán.

Larreta.

Por su parte, Patricia Bullrich salió mejor parada que Macri de las PASO. Fue una de las figuras que más recorrió el interior y a quién le reconocen la estrategia en las provincias donde se eligen senadores. En domingo, el Frente de Todos perdió en 6 de esas 8 provincias, lo que puso en jaque el quorum del oficialismo en la cámara alta. Además, en Córdoba le ganó una pulseada directa a Macri, porque en las internas apoyó a la lista ganadora de Luis Juez y De Loredo.

También será importante de ahora en más la figura de Facundo Manes. En la provincia de Buenos Aires fue esencial para la victoria, aportando el 40% de los votos de la alianza con 1,2 millones de votos. Esto lo posiciona como un actor de peso y con gran poder de negociación tanto en la interna de Juntos por el Cambio como al interior de la UCR. El partido creado por Yrigoyen también puede arrogarse los triunfos en Mendoza, Corrientes, Córdoba, La Pampa, Santa Cruz, Chaco y Santa Fe, donde las listas con sus candidatos fueron las vencedoras. Por lo tanto, detrás de Manes se alinea el poder provincial del radicalismo para dar la disputa al interior de Juntos por el Cambio.

Patricia Bullrich.

Con estos resultados, y de cara al 2023, la principal alianza opositora está ante una disyuntiva. Por un lado, la posibilidad de profundizar una alianza entre el PRO y una UCR que hoy se muestra más fuerte y beligerante, sobre todo luego de la gran elección que realizó Manes y el peso de los radicales en las provincias. Larreta se va a ver obligado a pensar en una fórmula que incluya a la UCR con una considerable cuota de poder en una posible fórmula para las presidenciales. Por otro lado, se podría dar también una radicalización a la derecha tratando de incluir al frente Avanza Libertad, con un particular interés por Javier Milei. Esto es factible dado que Bullrich y Milei se saludan efusivamente cada vez que se ven, que Macri lo elogió en varias oportunidades diciendo que coinciden en la defensa de libertad, y que José Luis Espert siempre fue partidario de un frente amplio de derecha que permita confrontar con el kirchnerismo.

Tesis 7: Se abre un tiempo de debates políticos

Las palabras de Cristina Kirchner en el cierre de campaña del Frente de Todos en Tecnópolis fueron premonitorias: “(…) en esta etapa que se avecina, y en la que hay que discutir cuáles son los modelos de país, cada uno tiene que hacerse cargo de la parte que le corresponde en esta historia de este país que hoy tenemos los argentinos (…) esto más que un cierre de campaña, no tiene que ser un cierre de campaña, tiene que ser una apertura de debates en el país”.

Vicepresidenta de la Nación.

Si hay algo que le podemos agradecer a los resultados del último domingo es que sacudieron al oficialismo y lo obligaron a salir de la modorra. Para volver a tener credibilidad, va a tener que dar un debate frontal con respecto al modelo de país que pretende llevar adelante, abandonando el discurso del consensualismo ingenuo. Y esto va a demandar más de las alianzas opositoras que hasta el momento se habían quedado en el chicaneo. Al menos –esperemos que así sea–, ya no vamos a tener que ver una campaña tan pobre y vacía de argumentos como la de las PASO. Ahora todos están obligados a hablar de lo importante: cómo se sale de la crisis económica, cómo se logra el crecimiento y cómo se distribuye lo que se genera.