No me hablen de retiro espiritual

Viernes 17 de septiembre del 2021

Columna «Punto y Coma» de Julián Andreu para #NoNosQuedaOtra por #la990. Lo que dicen los números de la elección PASO.

Escuchá la columna completa acá:

¿Volver a empezar? ¿O empezar a cumplir lo prometido?

Punto: En ningún gobierno peronista se dirimen las diferencias en un retiro espiritual.

Coma: Como primera medida, en esta columna se dijeron algunas definiciones: la primera era que se ganaban las elecciones PASO; claro, ese análisis tenía y tiene dos patas: la oficialista y la opositora con todas sus variantes.

Muchos, en los que me incluyo, fuimos por la pata opositora. Se podía ver que la alianza Juntos por el Cambio no exponía en el escenario electoral nada novedoso a lo que ya había hecho en el 2019, con lo cual por este lado este resultado era casi una fija: los números avalan esta hipótesis. Con respecto a la elección de 2017, esta de 2021, ambas legislativas, porque así es como se compara, el elenco amarillo perdió 2 millones de votos. Pero claro, desde el oficialismo, pata que suponíamos podía perder algunos votos, verdaderamente, fue una catastrófica fuga. Y ni hablar si comparamos, algo que no estaría bien por que fue Ejecutiva, con la elección del 2019. Pero para poder dimensionar esa sangría: fueron casi 5 millones y medio de votos. La pregunta que nos hacemos los que analizamos números es: ¿a dónde fueron?

¿Se verifica en estas PASO un abstencionismo con significado político?

El padrón electoral de 2019 era de 33.848.339 empadronados y los votantes totales fueron 25.859.967. Es decir que hubo una participación de 76,04% y una abstención de 23,96%. Este nivel de abstención (mayor al de una elección general) tiene el significado político de que, con lista única, no habría incentivos para ir a votar. No es una abstención que tenga sentido de desinterés o de protesta. El padrón electoral de 2021 es de 34.385.460 empadronados y los votantes totales fueron 23.230.194.

En las PASO de 2021 se negaron a elegir representantes, de una forma u otra, un total de 12.636.669 ciudadanos; una abstención del 36,75% del padrón en un país con voto obligatorio.

Cuando uno se adentra en los datos (y datos al margen,  nadie más que los que trabajamos en las elecciones, en las mismas escuelas y hasta en las mismas mesas, sabemos cuales son las mesas en las que ganas y en cuales perdés), con un mínimo margen de error, en las mesas de los barrios del conurbano profundo, donde se sabe que el peronismo arrasa, no hubo la afluencia de votantes histórica. Sin ir mas lejos en La Matanza, tercera sección electoral e histórico bastión peronista, votó solo el 64% y ese porcentaje sube cuando nos acercamos al primer cordón, y cae abruptamente cuando nos alejamos al segundo y tercer cordón.

Con respecto al crecimiento de Juntos Por el Cambio, es solo de 1 millón de votos con respecto a la PASO de 2019, y, el voto de Milei en CABA, no es más que un votante de extrema derecha huérfano desde la extinción de la UCEDE, que hoy canaliza casi por completo en la lista del despeinado ¿economista?

Dudo de esos slogans que dicen “los jóvenes votan a Milei”, los datos no dicen del todo eso.

El análisis de datos y números te da la posibilidad de ir a buscar a ese votante tuyo que claramente no fue a sufragar esta elección, pero se necesitan cambios. Mas allá de los cambios de Gabinete, algo que estaba previsto antes de saber el resultado, solo había y hay una discrepancia, si era antes o después de las elecciones generales. Pero lo que también queda bastante diáfano es que no se puso, sobre todo este año, lo que había que poner para que las mayorías sientan un poco de alivio sobre sus bolsillos. Ese alivio ni siquiera llegó a capas medias, cualquiera de nosotros podríamos ser un ejemplo.

Las mayorías no quieren que vuelva lo que se fue, quieren que le cumplas lo que propusiste cuando te votaron allá en el 2019. Claro que no se puede solapar la pandemia, pero este año, y lo dice Cristina en su carta, se iba a un déficit de 4,5%, llegamos a agosto ejecutando solo el 2,1%, queda un 2,4% que no llegó a esas mayorías y lo hicieron saber en las urnas. Enfoquemos los cañones, vayamos a buscar a nuestro votante que no fue y bajemos lanzas, el enemigo no está de este lado, lo tenemos enfrente y agazapado para volver a pegar el zarpazo.