Lacalle tiró la piedra y escondió la mano

Miércoles 22 de septiembre del 2021

Escribe: Agustín Ortíz

La VI cumbre de la CELAC del pasado sábado 18 de septiembre en el Palacio Nacional de la Ciudad de México dejó unos tensos y picantes cruces como también críticas a la OEA. El enfrentamiento más relevante ocurrió entre Luis Lacalle Pou, presidente de Uruguay, y los presidentes de Venezuela y Cuba.

Primero fue el uruguayo quién encendió la mecha aunque tras las respuestas de los mandatarios en cuestión se quedó sin palabras.

Lacalle Pou.

El cruce se dio tras el discurso del presidente uruguayo mediante el cual cuestionó duramente a los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Dentro de ese contexto como contrapartida recibió las debidas respuestas de Nicolás Maduro y luego Miguel Díaz Canel.

En su discurso, Lacalle Pou arremetió con los tapones de punta a lo volante central uruguayo: “Cuando uno ve que en determinados países no hay una democracia plena, cuando no se respeta la separación de poderes, cuando desde el poder se usa el aparato represor para callar las protestas, cuando se encarcelan opositores, cuando no se respetan los derechos humanos, nosotros en voz tranquila pero firme debemos decir con preocupación que vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, en Nicaragua y en Venezuela”.

Por supuesto, sus palabras despertaron el enojo de los líderes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Cuba, respectivamente. Asimismo,el presidente paraguayo
Abdo Benítez también entró en ese juego, interviniendo más corporativamente como vocero en función de los intereses de la OEA que con capacidad discursiva para el debate y afirmó: «no existe sentido alguno para el reconocimiento al gobierno de Nicolás Maduro».

Nicolás Maduro.

El cruce fue aumentando su temperatura y Maduro decidió responder, tanto al líder uruguayo como también al paraguayo. Entonces, el líder venezolano desafió: “Nosotros creemos profundamente en el diálogo de diversos, y yo le digo al presidente de Paraguay: ponga usted la fecha, el lugar y la hora para un debate sobre democracia en Paraguay, en Venezuela y en América Latina, y estamos listos para darlo. O lo digo un poco más, si me permiten la pasión: ponga usted, presidente Lacalle, la fecha, el lugar, para un debate”

Más tarde llegó el turno del presidente cubano, el primero en llegar a ese cargo como <<hijo de la Revolución>>. Sus palabras además de defender los principios revolucionarios y la situación actual de Cuba, se encargó de responderle a Lacalle Pou: “El coraje del pueblo cubano se demostró por seis décadas ante la agresión y el bloqueo a Estados Unidos, obstáculo fundamental para avanzar en nuestro desarrollo y que el presidente Lacalle no mencionó. Escuche usted a su pueblo que juntó más de 700.000 firmas contra la LUC (Ley de Urgente Consideración). El monroísmo y la OEA es lo que acaba de defender usted”. Además, le sugirió: “Escuche usted a su pueblo que recogió más de 700.000 firmas contra su paquetazo neoliberal”.

Díaz Canel.

No tardó en arrimarse la respuesta de Lacalle Pou, quien aceptó desde un un primer momento jugar en ese marco de debate: “El presidente de Cuba utiliza argumentos de mi nación que no comparto y no son ciertos. Sí hay algo que es cierto: en mi país, por suerte, la oposición puede juntar firmas y tiene resortes democráticos para quejarse. Esa es la gran diferencia con el régimen cubano”. Y a su vez, continúo citando una frase de la canción «Patria y Vida» que representa al nuevo movimiento con sede en Miami para despertar las protestas en Cuba.

Pero el contragolpe del cubano Díaz-Canel sería el decisivo para dejar KO al uruguayo: «la mención a Cuba que hizo el Presidente Lacalle denota su desconocimiento de la realidad». Continúo, además, chicana mediante: «Parece que el presidente Lacalle tiene muy mal gusto musical. Esa canción es una mentira y una construcción de algunos artistas en contra de la revolución cubana”. Los dichos del presidente cubano sentenciaron el debate y tras sus palabras, Lacalle Pou ya no volvería a intervenir.

Por otra parte, la VI Cumbre no contó con la presencia de Alberto Fernández ni de Jair Bolsonaro. En ese sentido, la respectiva presencia argentina tuvo la particularidad de la ausencia también de Felipe Solá, quien se bajó de la misma estando en México cuando se enteró de su reemplazo como canciller. En su lugar acudió Juan Carlos Valle Raleigh, subsecretario de Asuntos de América Latina tras la repentina salida de Solá del gabinete. De parte de los demás representantes de los Estados americanos, el gobierno argentino recibió tanto apoyos como críticas y acusaciones. El discurso del presidente cubano Díaz Canel expresó: «Reiteramos el apoyo irrestricto a Argentina en su demanda de soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. El apoyo de Cuba no es casualidad, ya que el gobierno cubano con el argentino mantienen buenas relaciones, de hecho Carla Vizzotti visitó la isla e hizo llegar un cargamento de jeringas en desuso y abandonadas por el gobierno anterior para que Cuba garantice su campaña de vacunación.

Sin embargo las críticas llegaron por parte de la representación nicaragüense quien acusó al gobierno argentino de sumarse como «instrumento del imperialismo norteamericano» y que por ese motivo no apoyarán la Presidencia Pro Tempore de la CELAC, asegurando que el presidente Alberto Fernández y su (ex) canciller Felipe Solá «trabajan en conjunto con los Estados Unidos para resolver la situación en Nicaragua». Así lo expresó su ministro de Relaciones Exteriores, Denis Moncada Colindres. En ese sentido, Valle Raleigh, respondió: «Uno de los pilares de nuestra política exterior es justamente la no injerencia. Siempre hemos sostenido que cada país debe encontrar su camino».

Juan Carlos Valle Raleigh, subsecretario de Asuntos de América Latina.

La cumbre de la CELAC arrojó varios detalles interesantes. La presencia de Pedro Castillo por Perú y de Guillermo Lasso por Ecuador, flamantes presidentes sudamericanos. Y también dejó en claro dos posturas en los mandatarios de la región, por un lado están críticos a la OEA y por otro los consecuentes con su acción. Así como Lacalle Pou y Abdo Benítez funcionaron como voceros del organismo con sede en Washington, no solo fueron Cuba, Nicaragua y Venezuela quienes marcaron el rumbo contra el organismo internacional: Luis Arce de Bolivia, por el conflicto iniciado desde que la OEA legitimó el golpe de Jeanine Añez y Andrés Manuel López Obrador de México, quien desde hace un tiempo sostiene que se debe reemplazar al organismo por uno que sea neutral e independiente de los Estados Unidos. Sin embargo, pese a las claras diferencias de posturas, la CELAC llegó a la conclusión de asumir el compromiso de seguir trabajando por la integración regional.