«Cerca de 500 mil mujeres se vieron expulsadas del sistema laboral durante la pandemia»

Miércoles 29 de septiembre del 2021

Sol Prieto, Dra. en Ciencias Sociales (UBA), integrante de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género (DNEIyG) del Ministerio de Economía, en #NoNosQuedaOtra por #la990. Las trabajadoras y sus niveles de informalidad, la jerarquización y reconocimiento de las tareas de cuidado, cómo impactó la pandemia, el programa «Registradas», y la búsqueda de incentivar el empleo formal.

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Sol Prieto, Dra. en Ciencias Sociales (UBA), e integrante de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género (DNEIyG) del Ministerio de Economía.

«Registradas»: jerarquizar el empleo doméstico

“Las mujeres, los, las jóvenes, y los trabajadores y trabajadores informales fueron el sector más vulnerado por la crisis ocasionada por la pandemia. Esto se debe a múltiples factores. Las mujeres ya tenían mayor carga de cuidados antes de la pandemia, dedicándole en promedio 6,4 horas diarias a las tareas de cuidados, a tal punto que casi el 66% de las tareas de cuidados son realizadas por mujeres, y además, tenían mayores niveles de desocupación e informalidad, y eso en gran parte se debía a la gran participación de las trabajadoras de casas particulares en lo que es el empleo femenino. Esta actividad antes de la pandemia empleaba a 1.2 millones de mujeres, siendo la principal actividad, pero se daba en condiciones de altísima informalidad, con niveles históricos que rondaban en el 75%; ahora se encuentran en el 70% pero por la destrucción de los puestos de trabajo informales de las trabajadoras de casas particulares durante la pandemia».

«En el segundo trimestre del 2020, el momento más duro de la crisis, cerca de 500 mil trabajadoras de casas particulares se vieron expulsadas del mercado de trabajo, y en la actualidad hay cerca de 300 mil que perdieron el empleo y no lo han recuperado. Durante el año pasado hubo ATP y REPRO para todos los sectores; ahora era muy importante poder apuntalar a este sector, que comúnmente antes de la pandemia, era la principal actividad de inserción laboral de las mujeres; ahora lo es el comercio, pero porque la crisis que generó la pandemia fue tan grave que cambió la estructura de empleo. Cuando recién se lanzó la Dirección en marzo del 2020, antes de la pandemia, marcábamos que cada 10 mujeres que trabajan de manera remunerada, que es importante remarcarlo, 4 de 10 se dedicaban a empleo en casas particulares, enseñanza, y Salud. Justamente 2 de cada 10 lo hacían en casas particulares. En aquél entonces era el 17%”.

«Pueden acceder a este programa manteniendo la AUH, el Potenciar, y los beneficios asociados a los sectores vulnerables»

“Antes de Registradas, debido a las particularidades que tiene este sector respecto a registración y salario, se buscó justamente generar compatibilidades para que no se desactivara el empleo formal. Este programa sigue en esta misma dirección. Pueden acceder a este programa manteniendo la AUH, el Potenciar, y los beneficios asociados a los sectores vulnerables. Lo que nos dice nuestro prejuicio sobre las trabajadoras de casas particulares es que en general tienen pluriempleo y que trabajan menos de doce horas semanales. Sin embargo, lo que nos dice la estadística es que el promedio de empleo de las trabajadoras particulares es de 22 horas semanales, y el promedio de empleo de las trabajadoras de casas particulares formales es de 36 horas semanales. Es decir, este programa a lo que apunta también, es a apuntalar esos procesos de formalización de la relación laboral y jerarquizar esa relación laboral como lo que es, que se inscribe en varias políticas que se vienen dando en este sentido como lo que fue la paritaria en junio de las trabajadoras de casas particulares. También se incorporó la antigüedad. A partir de septiembre por primera vez empezaron a cobrar un plus del 1% anual por antigüedad, que era un derecho que no estaba incorporado en el régimen laboral. El hecho de potenciar y de incentivar que haya una carga horaria más o menos intensa apunta a jerarquizar el trabajo doméstico en casas particulares”.

Foto: Twitter del Ministerio de Trabajo de la Mujer de PBA

“La jerarquización y el reconocimiento de las tareas de cuidados es una tarea que viene existiendo en todos los gobiernos peronistas. Las primeras políticas fuertes de mucho impacto y reconocimiento fueron las dos moratorias previsionales; la extensión en 2004 en la primera, y en 2003 la segunda, que justamente lo que hacían era implícitamente reconocer el trabajo doméstico y de cuidados que la mujer hizo a lo largo de toda su vida. Por algo se la conoció popularmente como la jubilación para amas de casa. Luego, en 2013, se sancionó la ley de trabajo en casas particulares. A partir de un Decreto del gobierno de facto de la Revolución Libertadora se había mantenido el régimen de trabajo doméstico como un régimen a parte de la ley de contrato de trabajo, y recién en 2013 se la empezó a considerar como un empleo más. Eso sirvió para incrementar un poco la formalización, que sabemos que es reducida. Ronda históricamente el 25%, ahora el 30% por la destrucción de trabajo que hubo durante la pandemia. Este año salió el reconocimiento de aportes por tareas de cuidados, que fue un reconocimiento explícito y me parece que esta política se inscribe en considerar a un sector de la economía y de incorporar a la mujer en el proceso de recuperación económica, y con incentivar, activamente, la registración para dotar de calidad a este empleo que es crucial por las tareas que implica. Es central para la economía. No puede haber reconstrucción económica si los niños y niñas no están bajo el cuidado de un adulto o adulta, si los adultos mayores no tienen atención, o si no estamos en ambientes dignos de ser habitados. Esto es un impulso que se inscribe en una larga trayectoria que viene de los gobiernos populares de reconocimiento de la economía de los cuidados”.