La ley del Latido: el Estado de Texas prohíbe el aborto

Jueves 30 de septiembre del 2021

Columna del Imperio «Yanquis Go Home» con Juan Garda para #NoNosQuedaOtra por #la990. La ley del latido: prohíben el acceso al aborto en el Estado de Texas, EEUU; batalla legal, y la historia sobre el camino recorrido del reclamo al derecho al aborto en los Estados Unidos.

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El Estado republicano por excelencia se opone al aborto.

Tal y como adelantamos hace algunas semanas, el Gobernador del muy republicano Estado de Texas, Gregg Abbott, promulgó una ley aprobada por el parlamento estadual en mayo de 2021: la «Heartbeat Act» o ley del latido. Que introduce dos cambios fundamentales, que en la práctica, prohíben el acceso al derecho al aborto en el Estado sureño. En primer lugar porque restringe la realización del procedimiento más allá de las primeras 6 semanas (o sea, un mes y medio) y no admite excepción alguna. Y segundo, porque permite que cualquier ciudadano u organización pueda demandar a quienes practiquen abortos, tercerizando el control de la aplicación de la ley.

Y como el gobierno reaccionó disputando judicialmente la medida, dando pie a una batalla legal que muy posiblemente termine en la Corte Suprema o SCOTUS; vamos a repasar la historia del derecho al aborto en los EEUU y el rol de la Corte.

El aborto era legal cuando el país se independizó de Inglaterra, el 4 de julio de 1776. Y en aquél entonces, la salud reproductiva estaba en manos de las mismas mujeres a través de Matronas. Eran ellas quienes recibían a los bebés, recomendaban métodos anticonceptivos y practicaban los abortos. El único límite era el quickening, o el momento a partir del cual los movimientos del feto se volvían perceptibles para la madre. La prohibición vino recién en el siglo XIX, y no fue la iglesia quien tuvo la culpa. A partir de la creación de la carrera de obstetricia, hombres blancos y adinerados comenzaron a desplazar a las matronas en el cuidado de la salud reproductiva y a pujar por la prohibición con argumentos sanitarios. Aunque, cuando no, la avanzada perseguía también objetivos racistas, ya que se dio de forma simultánea con las olas inmigratorias. Y, de acuerdo al Doctor Horatio Storer, principal orador del prohibicionismo, los abortos eran desproporcionadamente mayoritarios entre las mujeres blancas y protestantes; y era mejor poblar el país con ellos antes que negros, mexicanos, católicos o indios.

Tal y como sucedió en todo el mundo, la prohibición no previno los abortos, sino que solamente los hizo más inseguros. Y el cambio comenzó a gestarse en el siglo XX, y de la mano de la iglesia, a través del Grupo Clerical de Consulta sobre Abortos, creado por un grupo de pastores y rabinos preocupados por la salud de las mujeres, que las referían con una red de profesionales religiosos que las ayudaban a concretar el procedimiento. Fue recién en la década del ’70, y gracias al movimiento feminista que logró visibilizar los horrores a los que el aborto clandestino sometía a las mujeres, que finalmente llegó la legalización de la mano de un fallo de la Corte Suprema: Roe vs Wade.

Éste caso, que enfrentó a una mujer contra (cuando no) el Estado de Texas, creó un marco legal para las leyes estaduales, partiendo de la base de que las mujeres tenían derecho a acceder al aborto en base a su derecho a la privacidad, que a su vez se desprende de su derecho a la libertad personal, consagrado por la 14ta enmienda a la Constitución. El fallo divide el embarazo en tres trimestres. Plantea que las mujeres tendrán derecho al acceso libre al aborto durante el primer trimestre, en tanto lo hayan consultado con su médico, que el Estado podrá restringir el acceso al aborto en el segundo trimestre para preservar la salud de la madre, y finalmente que los Estados podrán prohibir el acceso al aborto en el tercer trimestre, excepto cuando sea para salvar la vida de la gestante.

«los derechos de las mujeres en EEUU seguirá dependiendo de hombre blancos, sexistas, religiosos, racistas y multimillonarios»

Pero en Estados Unidos, como en Argentina, las cosas no se quedan quietas.
En 1979 el fallo de la Corte Suprema Belloti vs. Baird le dio a los Estados la potestad de pedirle a las menores de edad el permiso de sus padres y en 1980 el fallo Harry vs. McRae sostuvo que no podrían usarse fondos de programas de salud estatales, impidiendo el acceso al aborto entre los sectores mas vulnerables.

El marco legal de fondo volvió a cambiar en 1992 con un caso que se llamó Planned Parenthood vs. Casey. La Corte Suprema o SCOTUS abandonó el criterio de trimestres por el de viabilidad, o el momento en el que el feto puede permanecer con vida por fuera del vientre. El fallo admite limitaciones al acceso al aborto previo a la viabilidad en tanto no impongan un peso injusto o un obstáculo insalvable. Y permite a los Estados prohibir el aborto pasada la fecha de viabilidad fetal, a menos que se encuentre en riesgo la vida de la madre.

La presión feminista llevará a la Corte al Estado de Texas.

Pero la historia no terminó ahí y va a seguir en tanto existan los Estados Unidos de América. En 2000 hubo una pequeña victoria con el fallo Stenvert vs. Carhart, que se revirtió con otro fallo en 2007, González vs. Carhart; en el que se repite un apellido pero la diferencia estuvo en la conformación cortesana. Como podrán ver, el destino del acceso al aborto en el país del norte no lo maneja el Ejecutivo ni el Legislativo, sino la Corte Suprema. Y este es un plano en el que la pesada herencia del gobierno de Donald Trump va a sentirse por muchos años. Porque gracias a la ayuda de Mitch McConnel, lograron sentar 3 jueces en la Corte, asegurando una primacía conservadora por los próximos 20 años.

Falta poco para que la batalla por el derecho al aborto llegue una vez mas a la Corte Suprema y esta claro en qué sentido van a ir sus fallos futuros. Por lo que los derechos de las mujeres en EEUU seguirá dependiendo de hombre blancos, sexistas, religiosos, racistas y multimillonarios.