Recuperar a Alicia Eguren

Lunes 11 de octubre del 2021

Escribe: Agustín Ortiz

Nacida el 11 de octubre de 1925, Alicia Eguren fue una docente, poeta, ensayista y política argentina. La historiografía del campo popular, como así la militancia, tienen la difícil tarea de separar la imagen de Alicia Eguren de la de John William Cooke, en la que generalmente la ubican como <<la mujer de>>. Sin embargo, Alicia Eguren representa una figura mucho más rica e interesante que colocarla como la esposa de Cooke, aquel dirigente peronista, designado por Perón como su representante político, de gran llegada teórica dentro del peronismo revolucionario. Fue asesora de Juan Domingo Perón luego del golpe de la Fusiladora en el ‘55, llegando a organizar la Resistencia Peronista en los tiempos de proscripción. Además fue amiga personal del Che Guevara, lo cual la llevó a ser nada más y nada menos que Capitana dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Cubanas.

Alicia Eguren y Perón.

El primer encuentro de Alicia Eguren con el peronismo se dio desde muy pequeña y proveniente de su seno familiar, como decía Evita “por conciencia nacional y por procedencia popular”. Incluso, previo a la irrupción del peronismo en la vida política argentina, Alicia ya sentía afinidad por las banderas levantadas el 17 de octubre del ‘45. “Me crié en medio de un clima antimitrista y popular y ya a los catorce años me interesaba la política. Cuando apareció Perón, mi padre y yo no necesitábamos hablar. Nos hicimos peronistas antes de que existiera la palabra”. Una joven militante peronista que completó su profundización de compromiso político tras el atroz bombardeo de la Plaza de Mayo por parte de la Marina en junio del ‘55. Ese compromiso la llevó a integrar la lista negra que circulaba entre los militares de la Fusiladora. Cumplió prisión en Olmos y otras penitenciarías por más de un año y medio, siendo torturada con otras compañeras mujeres acusada de conspirar para la rebelión. Durante esos años, quien también estuvo preso por las mismas causas fue John William Cooke en Río Gallegos. De aquella ciudad patagónica, el “Bebe” escapó rumbo a Chile junto a Héctor Cámpora. Desde algún rincón trasandino, contactaron a Alicia para idear el plan de la Resistencia Peronista y posteriormente se casaron en Montevideo con esa misión unificada que escapaba a los deseos tradicionales de un matrimonio recién conformado. Durante el período de la Fusiladora y sus vejámenes contra los Derechos Humanos de todo tipo pero principalmente con los derechos sociales y políticos conquistados por el peronismo, Alicia y Cooke organizaron en Caracas el encuentro Perón – Frondizi de 1957 en donde Perón se compromete a convocar al pueblo peronista a apoyar a Frondizi. Más tarde, ya ocupando el cargo de presidente, Don Arturo traicionaría el pacto prolongando la proscripción del partido más importante de las mayorías populares.

Alicia y John.

Pocos meses más tarde, el mundo se sorprendía ante la abrupta aparición de unos barbudos en el centro de la ciudad de La Habana, en Cuba que bajaron desde Sierra Maestra tras derrotar al ejército de Batista. La Revolución Cubana había comenzado y uno de sus mentores, Ernesto “Che” Guevara, convocó al matrimonio a participar en el proyecto. Alicia Eguren encontraba en la Revolución Cubana puntos en común con las andanzas de la Resistencia Peronista. El historiador Pacho O’donnell asegura en su investigación biográfica de la figura del Che Guevara que éste como Ministro de Economía de Cuba financió uno de los intentos fallidos de regreso de Perón del exilio. Fue entonces, en la resistencia victoriosa a la invasión norteamericana de Bahía de los Cochinos, que Alicia Eguren encontró puntos en común entre la Revolución Cubana y la Resistencia peronista y en ellos la convicción revolucionaria para llevar adelante sus propuestas para el devenir peronista en el exilio. Un punto de inflexión para tomar conciencia que la vía de los países del tercer mundo eran una alternativa certera a los avances del imperialismo yanki en la región. Entendía al peronismo como la única fuerza posible en Argentina capaz de aportar la masa revolucionaria en la conformación de un frente nacional de izquierda.

La propuesta contemplaba que era la lucha contra los grandes oligopolios económicos el motor para implantar las banderas del peronismo. El pensamiento de Eguren creía que la masa revolucionaria nacional en Argentina solo la podía aportar el peronismo como una categoría abarcante de la cual por fuera del país no había nada. De esta manera, se afirmaba que ningún proceso revolucionario en Argentina triunfaría sin la figura de Perón.

Alicia Eguren. Foto carnet.

Tras la muerte de su esposo y compañero de militancia en 1968, Alicia se dedicó a publicar los escritos de Cooke y que hasta el día de hoy suelen utilizarse como material en talleres de formación peronista y revolucionaria. “Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio”; escribe Juan Domingo Perón, 24 Octubre 1967 en una de sus cartas a Cooke. Es por aquellas similitudes que algunos intelectuales tanto de izquierdas, celosos de la relación Perón-Guevara, o con intenciones de quitarle poder revolucionario a Perón, como así también los de derechas que aborrecen tanto de uno como de otro, atribuyen a la pluma de Alicia Eguren la carta en la que Perón lamenta el asesinato del Che Guevara en Bolivia.

 

Pero si de cartas hablamos, Alicia Eguren publicó la Carta Abierta a Perón con fecha del 4 de octubre de 1971, en la que si bien reconoce a Perón como líder de movimiento, comenzó a marcar ciertas diferencias. En esta carta se puede observar una crítica a la burocratización de la dirigencia del peronismo y la confrontación con movimientos de la izquierda revolucionaria como el ERP y el PRT: “La distancia, y una tan enorme distancia, la distancia en el tiempo, la imposibilidad de la convivencia, con su pueblo, las características del mundo político en un país como España, los infinitos e ingeniosos ardides del enemigo, y toda su circunstancialidad hacen no difícil, sino imposible que Ud. pueda tener una visión exacta del proceso nacional, salvo, en sus líneas fundamentales. Esto lo comprendemos pues no somos adoradores de fetiches, sino militantes que accionamos dentro de una realidad difícil pero rica. Pero creemos que esas no son razones ni suficientes ni atendibles para convalidar en nombre de una lealtad que es auténtica si es revolucionaria y que se transforme en una trampa mortal para el pueblo si es la careta de los sectores burgueses del movimiento, para computar como acertada, más aún, para explicar en nombre de una nueva ortodoxia pseudorevolucionaria una línea política que transforma a un gran movimiento de liberación en la base de maniobra de déspotas que sirven muy consecuentemente a los intereses imperiales y a los intereses oligárquicos-burgueses.”. Y en sus líneas, continúa otorgándole a Perón la responsabilidad de conducir los intereses de la patria en clave revolucionaria: “Creo que se ha avanzado demasiado en el error, pero no tanto como para que sea irreversible, pues el país, paralelamente, no ha conocido otro período de tan altas posibilidades revolucionarias. En sus manos está acelerar el proceso revolucionario en el país y en el Continente o truncarlo y desviarlo y multiplicar sus dificultades. Es una responsabilidad y un privilegio muy grande. Si el general Perón hace limpieza, el peronismo, ahora más que nunca lo seguirá y al peronismo toda la juventud revolucionaria del país, todos los actores progresistas, antiimperialistas, pro socialistas”.

Estas palabras Eguren describen con minuciosidad la antesala a las aberraciones posteriores de la derecha peronista hechas en nombre de Perón como la masacre de Ezeiza y las llevadas a cabo por los grupos de tareas de la Triple A. En el ‘73, luego de la muerte de Perón va a fundar el Partido Peronista Auténtico, rompiendo con el Partido Justicialista comandado por Isabel Perón. Ese partido es declarado ilegal el 24 de diciembre del 75’, algo que sirvió a la triple A y la dictadura como padrón para desaparecer a sus afiliados.

Una vez instaurada la dictadura cívico militar que derrocó a Isabel Martínez de Perón, Alicia Eguren es detenida y llevada a la ESMA el 26 de enero de 1977. Testigos aseguran que fue arrojada al Río de la Plata, en uno de los vuelos de la muerte, pasando a engrosar las tristes filas de los 30.000 compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos.

Alicia Eguren es una de las figuras más importantes del pensamiento nacional, capaz de pensar estrategias revolucionarias como de poner el cuerpo cuando la lucha lo indicara, es decir, una figura completa que sintetiza tanto la teoría como para la praxis. Junto con la mente de su esposo John William Cooke son dos pensadores trascendentales. Recuperar a Alicia Eguren es fundamental para el pensamiento nacional y popular, una mujer de gran importancia dentro de la Resistencia Peronista y de los esquemas de los movimientos revolucionarios de los ‘70.