La navidad de Joe

Jueves 10 de octubre del 2021

Columna del Imperio «Yanquis Go Home» con Juan Garda para #NoNosQuedaOtra por #la990. Problemas de consumo en EEUU: demoras en importaciones, y las semanas que deben esperar los ciudadanos y ciudadanas norteamericanos para recibir productos. Faltantes de chips de computadora, puertos saturados, aumento del flujo de barcos, y una solución que solo profundiza la desigualdad comercial.

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Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, de cara a las ¿navidades?

Esta semana nos vamos a ocupar de otro tema candente para los EEUU. Uno que está horadando la imagen de Joe Biden, aún más que la retirada de Afganistán, porque se mete con la más norteamericana de todas sus tradiciones: el consumo.

En medio de una nueva ola de COVID por Delta, en pleno inicio del otoño y con las fiestas de fin de año a pocos meses de distancia, los EEUU están sufriendo demoras sin precedentes para obtener los ítems que importan de otros continentes, principalmente de Asia. Por lo que los productos que los consumidores norteamericanos acostumbran a recibir en 24hs están tardando semanas. Esto es producto de una crisis en la cadena de suministros, que esta determinada por un montón de factores que vamos a desarrollar. Pero hay una causa que es común a todos los problemas que sufren, y es la pandemia.

«Hay un faltante de chips de computadoras en EEUU, las cuarentenas produjeron un pico de demanda de artículos electrónicos», Juan Garda

En primer lugar, porque hay un faltante mundial de chips de computadora por el COVID. Y no, Raúl, no es porque todos los chips se hayan utilizado para ponerlos en las vacunas, sino porque hablamos de un mercado altísimamente cartelizado, producto de los años de investigación y millones en inversiones necesarias para producir chips. Las cuarentenas produjeron un pico de demanda de artículos electrónicos. Recordemos que, a diferencia de los que vemos en nuestro país, en EEUU todo tiene un chip y una computadora. Desde dispositivos electrónicos hasta bicicletas, pasando por todos los artículos de línea blanca.

Pero los problemas no se agotan en los faltantes por el aumento de la demanda, sino que se agudizan tan pronto como los productos intentan tocar suelo norteamericano. Esto sucede porque los puertos por donde esos bienes deberían entrar, tienen un retraso récord producto del aumento del flujo de barcos.

Éstos puertos, fundamentalmente el de Los Ángeles, por donde entra un tercio de todas las importaciones norteamericanas, tienen desde hace meses un promedio de 30 barcos containeros diarios anclados frente a la costa, esperando para descargar. Previo a la pandemia, el promedio de barcos esperando era de entre 0 y 1. Y el tiempo de espera es también larguísimo: el promedio es de 7 días, con un máximo de 13 días de espera frente a las costas californianas.

«Actualmente se registran alrededor de 30 barcos containeros diarios anclados frente a la costa, esperando para descargar», Juan Garda

Las demoras comenzaron cuando las tiendas empezaron a escalar sus ordenes de compra intentando reemplazar el inventario vendido durante las primeras olas de la pandemia. Esto llevó a un pico en el tránsito marítimo en febrero, donde llegaron 177 barcos cargando 800.000 contenedores, que implicó un crecimiento del 33% en barcos, pero un 49% más de contenedores recibidos, evidenciando otro problema: los barcos se vuelven cada vez mas grandes. Y esto, que trae ventajas de eficiencia a las empresas por transportar mas contenedores trajo aparejado el problema de que los puertos no estaban listos para el aumento de mercancías.

Para algunas empresas como Pelotón, la respuesta es simple. Y no hablamos de la serie bélica de los ’70, sino de la marca más popular de bicicletas fijas inteligentes. La compañía anunció inversiones por 100 millones de dólares para destrabar la situación, incluyendo el transporte de sus bienes por avión y no por barco. Y Wallmart se sumó, pero no con los envíos aéreos sino comprando sus propios barcos para tratar de descargar en otros puertos que no estén tan congestionados. Pero esto, que representa una solución para los consumidores enojados que no están dispuestos a esperar una semana en vez de 24hs, refuerza la desigualdad comercial, y hunde a las pocas tiendas independientes que aún subsisten, y profundiza la concentración de las ventas en los grandes distribuidores. Y, como si fuera poco, todo esto no sólo implicó mayores demandas. Porque cuando sube la demanda sin que la oferta acompañe, lo que sube es el precio. De un costo de 1200 dólares por conteiner en 2020, escaló a 4500 dólares por conteiner en 2021. Un aumento de casi el 400%. Pese a lo cual, los puertos pasaron entonces de recibir 10 barcos diarios a 15, un aumento del 50% en el tráfico.

Joe Biden, presidente de los Estados Unidos de América.

Y si bien Joe Biden anunció ayer que de ahora en adelante el puerto de Los Ángeles empezará a trabajar de noche y también los fines de semana, no está claro que esto pueda destrabar el conflicto, fundamentalmente, a causa del faltante de camioneros entrenados para sacar esos containers de los puertos, y porque los centros de distribución se encuentran inundados de bienes que se ven impedidos de distribuir. Las demoras no sólo impactan en los consumidores, ya que Distritos Escolares a lo largo de todo el país reciben a tiempo menos del 10% de los productos alimenticios que ordenan, teniendo que recurrir a cadenas de comida rápida para dar de comer a los chicos y chicas; principalmente, pizza.

Por supuesto la sociedad entiende las dificultades y se está comportando de forma razonable, ¿no? «Well, not in America», dirían ellos. Porque los medios de comunicación no se limitan a visibilizar la situación, sino que agitan masivamente una campaña del miedo a una navidad sin regalos. Y así como al principio de la pandemia lograron impulsar picos en la demanda que produjeron faltantes de productos básicos como papel higiénico (clave en un país que nunca aceptó el uso del bidet), ahora están recomendando que los estadounidenses comiencen ya mismo con sus compras navideñas, agudizando la crisis y complicando su solución.

Parece entonces que en el imperio del norte la navidad de este año será blanca. Pero no por la nieve que el cambio climático puede hacer escasear, sino porque la abundancia, una vez más, será sólo para quienes puedan pagarla, dejando millones de familias con nada más que arboles y mesas vacías.