Trabajo en blanco: la urgencia de la pospandemia

Viernes 22 de octubre del 2021

Escribe: Bernardita Castearena

El vecino que corta el pasto por día, la tía que trabaja de moza y se tiene que esconder en la cocina cuando aparecen autoridades de algún ministerio, la diseñadora recién recibida que tiene que pedir por favor que le paguen -en negro, obvio- un trabajo que le llevó un mes… todos y todas somos testigos o protagonistas de una historia laboral poco feliz y precarizada.

En Argentina, la mayoría de las personas desocupadas cumplen alguna condición para recibir un subsidio, pero casi ninguna puede lograr la gran hazaña de conseguir un trabajo en blanco que garantice derechos laborales básicos, como vacaciones pagas, aguinaldos, aportes jubilatorios, indemnización, entre otros. Por eso, la firma del decreto 711/2021 significa un gran avance en materia laboral -una de las asignaturas preferidas del peronismo-, porque plantea una transformación de planes sociales en trabajo registrado para poder bajar los índices de desocupación y de precarización laboral. 

Para lograr ese objetivo, el Gobierno Nacional realizará modificaciones en el programa “Potenciar Trabajo”, del Ministerio de Desarrollo Social, y el “Programa de Inserción Laboral”, del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Estas modificaciones no sólo beneficiarán a los trabajadores, sino también a los patrones encargados de entrenarlos y de darles un trabajo. 

 

Los puntos más importantes de la nueva reglamentación:

  • La prestación se considerará parte integrante del salario respectivo en forma total o parcial, en la forma, plazo y condiciones que se determinen para cada sector de actividad. En casos particulares, en función de los montos efectivos de salario y plazos de contratación vigentes, podrá establecerse la compatibilidad entre el subsidio y el sueldo.
  • En esta conversión se realizará una reducción de entre el 90 y el 95 por ciento de las contribuciones patronales: si la persona contratada a través del programa es una mujer o persona travesti o trans, la reducción será del 95%, en el caso de que se trate de un hombre, será del 90%. El régimen sólo es aplicable para las nuevas incorporaciones.
  • El valor de dicha prestación y su duración, las modalidades y plazos de contratación y el número máximo de trabajadoras y de trabajadores que puedan ser incorporadas e incorporados bajo estos programas serán fijados en forma conjunta por ambos Ministerios (Trabajo y Desarrollo Social). En los casos de pluriempleo deberán fijarse las reglas de distribución del incentivo entre los distintos empleadores.
  • Si el contrato laboral se termina, las personas podrán elegir entre la posibilidad de reingresar al programa, o la de acceder a una prestación por desempleo. No podrán formar parte de ninguno de los Programas los empleadores que figuren en el Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL)

Capacitación:

  • Se deberá elaborar un cronograma para que, en función de las posibilidades y los requerimientos que se determinen respecto de los distintos sectores económicos, todo beneficiario y toda beneficiaria de una prestación asistencial se incorpore a una trayectoria formativa ocupacional, tanto a través de cursos específicos como de prácticas calificantes en ambientes de trabajo. En estos casos, se mantendrá el derecho al cobro de la prestación asistencial durante la vigencia del período de instrucción o se compatibilizará con el sueldo cuando la práctica implique la incorporación a la planta de personal del empleador/a.