Qunita: Una manera de dar la bienvenida

Domingo 24 de octubre del 2021

Escribe: Natalio Pochak

Ilustra: LUKAS

Hace un tiempo escribí este artículo, se lo dejo para que lo lean:

https://www.hamartia.com.ar/2017/08/02/cancion-de-qunita-estrofas-para-el-cumplimiento-de-los-derechos/

Fue cuando la Cámara falló a favor de la implementación del plan.

En un breve resumen, afirmaba que una vez que finalice el proceso judicial se debía actuar para la restauración del plan con algunas mejoras en su implementación.

Una de la más importante, es considerarlo como parte del Sistema de Protección de Derechos de los y las recién nacidos y no como una cuestión de salud. Dándole mayor protagonismo a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, en trabajo conjunto con la ANSES y con la fiscalización de organizaciones de la sociedad civil. También, en el texto, se destacaba la idea del nacimiento como un nuevo comienzo.

Ahora, con la causa ya liberada de cuestionamientos adultocentristas, podemos pensar que las infancias son actores de conquista sobre sus derechos y nos permite valorar al plan Qunita como una de las primeras iniciativas estatales que genera aporte material no monetario que se le destina a los y las recién venidos a este mundo circundante.

Ahora, es la sociedad, en su conjunto, la que debe reconocer que para cumplir con la calidad acunada, protegida y respetada de la vida de los y las bebés debe fortalecerse al Estado y sus políticas públicas; y que la tan mentada inclusión se lleve a cabo como parte de la bienvenida que le damos al recién llegado/a.

El pedagogo Daniel Brailovsky propone el concepto de Anfitrión para describir ciertas funciones y acciones que debe cumplir la docencia en relación al cuidado, a la empatía, al hospedaje y al hacer sentir bien a otro/a que está llegando.

Jorge Larrosa, define a la educación como la forma que la modernidad encontró para dar respuesta a la llegada de los que nacen. Como si fuera una pedagogía de la ciudadanía.

Educar y cuidar son parte de un mismo proceso, siempre. La escuela cuida y educa; la familia cuida y educa; y la sociedad cuida y educa.

Pensarnos como parte de un dispositivo social de anfitriones procura mejores condiciones de existencia para la bienvenida necesaria y merecida de nuevos ciudadanos y ciudadanas; a su vez que posibilita que los adultos y las adultas cumplamos con nuestro rol de cuidar y educar.

Es comenzar a reconocernos como una sociedad que está dispuesta a plasmar y respetar la Ley de los Derechos de niños y niñas desde su nacimiento.

Ser buenos anfitriones es mucho más que repartir un kit, es, quizá, algo mucho más profundo que se relaciona con recrear un nuevo comienzo o, tomando unas palabras de Estanislao Antelo, permitirnos ensanchar el horizonte de lo posible.

Y terminar con esa idea que Mario Benedetti describió en su poema Nacimiento:

“… no sabe todavía que en la renta per cápita

omitieron la breve renta por cabecita.