Juan

Viernes 12 de noviembre del 2021

Columna «Punto y Coma» con Julián Andreu para #NoNosQuedaOtra por #la990. La historia de Juan, un héroe olvidado.

Escuchá la columna completa:

Juan, el primer astronauta argentino.

Hoy no hay punto y coma, esta historia es un coma y sigue y seguirá.

Les voy a contar la historia de Juan. Capaz muchos o algunos de los que nos escuchan la conocen, pero seguramente otros muchos no y deberíamos conocerla todos ya que es una historia que hizo historia, valga la redundancia.

Juan era un monito, pesaba solo un kilo y medio, pero no fue un animalito más que transitó por este planeta Tierra, Juan fue el cuarto ser vivo en protagonizar un vuelo espacial.

El 23 de diciembre de 1969, a las 6:30, se impulsó exitosamente el cohete sonda Canopus II con el mono Juan como tripulante en un vuelo suborbital (no entró en órbita) de ocho minutos de duración, hasta una altura de unos 90 km, rozando el límite de la atmósfera terrestre con el espacio exterior.

La experiencia fue llevada adelante por un equipo de ingenieros, biólogos y médicos, con tecnologías desarrolladas en el país donde se realizó, en el marco de un proyecto bautizado Experiencia BIO. Este proyecto estaba «a cargo del ingeniero aeronáutico Aldo Zeoli, considerado uno de los padres de la astronáutica del país donde se realizó esta experiencia, planteaba como objetivo principal la experimentación de seres vivos en lanzamientos de cohetes y, si se podía llegar al espacio, mucho mejor», relataba hace unos años a Télam Diego Bagú, director del Planetario de la Ciudad de La Plata.

El primer ser vivo probado con un cohete fue Belisario, una rata de laboratorio, una experiencia de abril del ’67 que fue exitosa.

El cohete alcanzó casi tres kilómetros de altura, muchísimo menos que llegar al espacio (100 kilómetros) pero permitió experimentar con seres vivos arriba de cohetes y sobre todo la aceleración que producen esos lanzamiento. La cuestión es que Belisario lo soportó y siguió viviendo varios años después de ese experimento.

El valiente ratón cordobés Belisario.

En esta línea con la experiencia de Belisario, este país del que hablamos se convirtió en el cuarto país en la historia del mundo en experimentar con seres vivos en el lanzamiento de cohetes después de Estados Unidos, Unión Soviética y Francia.

Volviendo a Juan, el vuelo del monito se da en un contexto donde este país del que hablamos contaba con su agencia espacial que en ese momento se llamaba Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales, y que tenía un intenso programa de trabajo en esta materia, entre éstos el desarrollo de vectores y de cohetes para lanzamientos.

Juan y su cohete, fue lanzado desde el Centro de Experimentación y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados de Chamical, en La Rioja. Luego del viaje, el mono Juan vivió durante más de dos años en el zoológico de la ciudad de Córdoba. Por supuesto que del país que hablamos es nuestro país, es Argentina, fuimos pioneros en este tipo de proezas, muy poco conocidas y difundidas.

Estas hazañas geniales de nuestro país no son contadas en las escuelas ni en los colegios, las invisibilizan, por eso me animé a decir que no muchos la conocían. Si conocemos y de toque sabemos quien es la perra Laika, pero no sabemos quien es el monito Juan, este héroe de un kilo y medio oriundo de Misiones.

Para que exista un presente como el de los Arsat, o el de los Manolitos o el del Capitán Beto, nuestros nanosatélites, existió mucho antes Juan y su exitoso viaje espacial.