Mesa albertista

Viernes 26 de noviembre del 2021

Columna «Punto y Coma» con Julián Andreu en #NoNosQuedaOtra por #la990. Alberto envalentonado de cara a la próxima elección a pesar de la derrota; el séquito de la mesa chica del presidente; estrategias e internas; Beliz; la CGT; el silencio de Cristina, números que muestran recuperación, y un partido que ya se juega de cara al 2023.

Escuchá la columna completa:

Punto: las elecciones generales del 14 de noviembre, lejos de amedrentar al séquito del presidente Alberto Fernández, lo envalentonó camino a una reelección.

Coma: Hablo del séquito que también lo podría enmarcar en una mesa, la mesa chica de Alberto que empezó ya la misma noche de las generales, y con los resultados publicados, a repensar la estrategia para estos dos años de mandato que le quedan al presidente.

Sería muy obtuso dejar pasar las internas que se cocinan dentro de la coalición de gobierno. Los medios que abrevan del otro lado de la grieta ven en los discursos y las cartas de Cristina una señal de ruptura y en los silencios de la vice también una señal en el mismo sentido. Lo que queda mas que claro al llegar a esta mitad de mandato que de ninguna manera habrá una ruptura, esta sociedad política sabe que tendrá vida y futuro mientras mas se fortalezca, con discursos o con silencios.

Cuando hablo de futuro hablo de la continuidad hacia y posterior al 2023, partido que obvio ya se está jugando, no solo en el gobierno también en la oposición.

Gustavo Beliz.

La mesa que se estaría formando tiene nombres ya conocidos. La espada que sigue siendo importante dentro del riñón albertista, Gustavo Béliz, es la persona por la que pasan muchas decisiones antes de que el presidente ponga su firma; Julio Vitobello; Héctor Daer empieza a tomar una preponderancia en ese mesa, por supuesto no en soledad, sino en representación de los gordos de la CGT. No fueron pocas las operaciones surgidas vaya a saber uno de donde, que hablaban de un apoyo de la CGT a una ruptura entre Alberto y Cristina. Sabemos todos y todas la mala relación que existe entre la ex presidenta y algunos sectores del sindicalismo más tradicional, una relación que a mi entender melló bastante el último gobierno de Cristina, y aún no está saldado. Pero estas versiones de apoyos y rupturas, por ahora no salen mas allá de algunos quirófanos que huelen a rancio.

La otra espada más que política, jurídica, ladera casi inseparable, es Vilma Ibarra, la cual también sufrió operaciones en su contra; a mi entender inamovible en ese cargo.

Uno que se fue, o podríamos decir que no terminó de irse definitivamente, y esto parece un skecht de Pepe Biondi aunque se llame igual: el inefable Biondi. El renunciado sigue entrando muy seguido a la Casa Rosada ¿Tendrá otra vez un puesto o solo de visita estará yendo?

Por supuesto un gran jugador que sigue manteniendo su preponderancia es Juan Manuel Olmos otro de los que estaría pidiendo una silla en la mesa.

Los ánimos dentro del elenco más allegado al presidente cambiaron radicalmente con los números de la elección general, y a pesar de la derrota, por el acortamiento en la provincia de Buenos Aires. Más allá del número en si, el análisis que se hizo fue sobre las medidas políticas, no solo las económicas que son casi fundamentales pero no las únicas. El clima que se vislumbró, un cambio en la iniciativa política que emana desde Balcarce 50 y que se terminó de visualizar en el acto del día de la militancia. No tanto por lo interno, sino mucho más por lo externo, el nerviosismo que generó en la oposición se pudo percibir sin ser un gran analista, traspasaban las pantallas de sus propios medios amigos.

El corrimiento de Cristina del centro de la escena política le abre a Alberto su propio escenario, y mucho más lo perciben sus allegados. Entre ellos se desliza la frase “cuando Cristina se ausenta, Alberto toma vuelo” no se si definitivamente es asi, pero si algo de esto hay y también la vice lo sabe, nada es casualidad.

Pero hay hechos que también son tangibles, los números de la economía muestran una recuperación mucho mas rápido y mejor de la esperada.

Además hay algo que traté la semana pasada en esta misma columna, la “victoria” entre comillas de la oposición les generó un descalabro interno y lo que parecía que venía de manera natural hacia la candidatura de un presidenciable, me refiero a Rodríguez Larreta, no ocurrió.

Macri.

No está bien autoreferenciarse, pero desde este espacio vengo remarcando algo que para el gobierno es una muy buena señal y que va tomando cada vez y desde el 14 de noviembre más preponderancia: la figura de Macri irrumpiendo con fuerza dentro del espacio de Juntos por el Cambio. Es clave y el oficialismo debe utilizarlo, pero no con el chupetín de madera judicial, sino dentro del escenario político, y no como única medida y a hacer la plancha.

Es sustancial para mantenerse en el gobierno y volver a ganar en el 2023 seguir mejorándole la vida a las grandes mayorías, para eso votaron a esta gestión, la de Alberto y de Cristina, premisa fundamental de todo gobierno peronista.