Ley de Envases: «No son los consumidores los que tienen que pagar por un daño ambiental que no producen»

Jueves 25 de noviembre del 2021

Sergio Federovisky, viceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en diálogo con #No NosQuedaOtra por #la990. Ley de envases: los residuos que se generan día a día; basurales a cielo abierto; el debate sobre la responsabilidad empresaria respecto a la materia prima que utiliza, y las políticas públicas ambientales que se prevé que tendrán lugar este año.

Escuchá la entrevista completa:

Sergio Federovisky, viceministro de Ambiente.

«Pensemos cuál es el impacto de la no existencia de una ley de envases. Y el impacto se da por lo menos en un par de datos que voy a entregar: el 25% de los residuos que se generan diariamente en la Argentina son envases, y de ese 25% casi el 90% son de plástico, y de ese total apenas el 8% con suerte se recicla, todo el resto va a parar a basurales a cielo abierto, a rellenos sanitarios, es decir se acumula como residuo y normalmente contamina. El segundo dato que es posible también gracias a la ausencia de una normativa sobre envases, es que la industria que necesita material reciclable y que lo utiliza para por ejemplo producir nuevas botellas a partir de botellas usadas, no tiene materia prima disponible en Argentina y por eso en el año 2020 y el 2021 se importaron cerca de 800 toneladas anuales de PET usado, es decir de basura procedente de terceros países, y lo que eso significa en términos de disponibilidad de dólares, etc. No tenemos la materia prima disponible porque no hay una ley de envases que indique la posibilidad de poder procederla. Esa es la percepción clara del elemento concreto que deviene de no tener una ley de envases, por lo tanto tener una ley de envases, aplicar la lógica de la responsabilidad extendida del productor, esto es quien coloca un envase en el mercado se haga cargo de ese envase cuando se convierte en residuo, va a redundar positivamente al menos en estos dos aspectos que acabo de mencionar».

Envases.

«Naturalmente jerarquizaría el trabajo de reciclado porque lo pondría dentro de una rueda, un esquema, un método de funcionamiento de un sistema que hoy claramente no funciona como tal. Con la ley de envases vigente hay dos posibilidades para el tratamiento de los envases: una es que haya sistemas de gestión privados, que venga por ejemplo una empresa y se presente con su plan de gestión de envases y diga de qué manera los va a recoger, recuperar, acopiar, reutilizar, etc, y dentro de ese sistema está necesariamente el eslabón que los separa, los limpia, los peletiza, los enfarda, que son precisamente los cartoneros. Pero por el contrario, que es la otra opción que marca la ley, si hay una decisión de no aplicarlo directamente desde las empresas puede pagarse una tasa de hasta 3% del valor de los envases y con eso el Estado va a ser el que invierta para garantizar el funcionamiento de estos planes de gestión de recuperación de envases, y allí la condición para que estos planes se apliquen es que las cooperativas tienen que estar registradas, los empleados tienen que estar en blanco, las condiciones de trabajo tienen que ser dignas».

«El 25% de los residuos que se generan diariamente en la Argentina son envases»

«El principio de la responsabilidad extendida del productor dice lo que acabo de señalar, que es que el productor se tiene que hacerse cargo del tratamiento del residuo una vez que el producto se convierte en basura. Hacerse cargo es pagar, no es decir “me voy a hacer cargo”. Es financiar el sistema de tratamiento, y de recuperación e inserción como materia prima de estos residuos, para mí es muy claro. Por lo tanto aquel que quiere no hacerse cargo lo trasladara a precios. Creo que diciendo o admitiendo que lo van a trasladar a precios están reconociendo que no se van a responsabilizar del principio de responsabilidad extendida del productor del cual dicen que se van a hacer cargo».

Ley de envases.

«Acá la pata que está faltando es la pata de los empresarios. Es la pata que ha decidido sacar los pies del plato y no hacerse cargo de su responsabilidad, porque actúan sobre la fantasía de que hoy es gratis. De que hoy el hecho de que no se traten los envases es inocuo, o al menos gratuito. Y es falso, porque lo estamos pagando en contaminación, en degradación ambiental, en esas 800 toneladas que anualmente te importan de basura procedente de otros países. Por lo tanto no es gratis, hay una externalización sistemática de los costos por parte de las empresas en lo que hace al tratamiento de sus residuos, ni más ni menos. El Estado está cumpliendo ahora con su función que es aplicar a través de una ley el principio de responsabilidad extendida del productor, y el Estado lo que está diciendo es “esto lo tienen que financiar aquellos que colocan este tipo de envase en el mercado”, por lo tanto la tasa que tienen que pagar de ninguna manera es un impuesto, de ninguna manera, quien dice esto miente descaradamente. Es una tasa ambiental como lo dice por ejemplo el artículo 41 de la Constitución Nacional en cuanto a los instrumentos que se pueden y deben utilizar para remediar un daño ambiental, criterio que además se aplica en cientos de países en el mundo. ¿Y por qué es una tasa ambiental? Porque apunta a recomponer a través de una contraprestación un daño ambiental que está provocando en este caso la industria con diversos envases».

«Está claro que, desde el momento que ese proyecto de ley de envases fue enviado con la firma del presidente de la Nación, con el aval del ministerio de la producción, con la autoría del Ministerio de Ambiente, hay un compromiso muy férreo del gobierno de defender y que no son los consumidores los que tienen que pagar por un daño ambiental que no producen. Más que un proyecto lo que nosotros tenemos que desplegar es una política pública. Una política pública consiste en una serie de dispositivos que van en una determinada dirección. En este caso, la dirección a la cual tenemos que ir es a la reducción a la generación de residuos, a la reducción a la cantidad de residuos que terminan en un relleno sanitario, a la erradicación definitiva de los basurales a cielo abierto, a una economía circular que permita reintegrar gran parte de los residuos que se generan como materia prima de la actividad industrial. Entre los dispositivos está esta ley de envases, pero también está el hecho que el ministerio de ambiente por primera vez en la historia decidió que en la conformación de esta política pública tiene que haber una inversión del Estado nacional, y nosotros lo estamos haciendo a través de un instrumento que es un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo que el gobierno anterior, en la gestión del rabino Bergman había prácticamente despreciado, no había utilizado ese dinero, y nosotros en solamente un año y poco más invertimos cerca de 100 millones de dólares y hoy tenemos 8 mega plantas en construcción con centros ambientales en Concordia, en Formosa, en Luján, en Moreno, en Quilmes, en Villa María, en Mendoza con la eliminación de los basurales a cielo abierto que allí imperan desde 50 o 60 años como en el caso de Luján o Chascomús. Eso es una política pública. Ahora bien, los resultados se van a ver en el tiempo, tienen que ser consistentes y una condición central de esa política pública es que se mantenga en el tiempo».

La ley se discute en Diputados.

En el documental “Punto de no retorno” justamente está el planteo en relación a lo poco que nos queda de tiempo para poder revertir el modelo. Si la respuesta fuese que no lo podemos revertir estamos en problemas. Es una situación muy compleja y ciertamente estamos en tiempo de descuento con un nivel de deterioro ambiental, de calentamiento global y crisis climática con cambios muy acentuados y con muchísimas consecuencias muy negativas. Estamos viéndolo en la bajante del Río Paraná, en la sucesión permanente de incendios forestales que se dan no solo en Argentina sino en otras partes del mundo, todo eso es consecuencia de un deterioro ambiental creciente que no es casualidad, sino que es fruto, está relacionado directamente con un modelo económico extractivista y de híper consumo que nos orienta a ir en la dirección contraria a la que debiéramos ir».