«Necesitamos recuperar el borde costero y contar con espacios verdes para mitigar las inundaciones»

Lunes 29 de noviembre del 2021

María Eva Koutsovitis, ingeniera civil, investigadora del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, e integrante del Frente Salvador Herrera de la CTA Autónoma Capital; parte de «El Movimiento: la Ciudad Somos Quienes la Habitamos”, en #NoNosQuedaOtra por #la990. Inundaciones en la Ciudad de Buenos Aires: malas decisiones, un plan hídrico obsoleto e ineficiente; el Pro cementando espacios verdes; la urgencia por cambiar la infraestructura de la Ciudad.

Escuchá la entrevista completa:

“En primer lugar, Ciudad de Buenos Aires enfrenta dos amenazas de origen natural que son: las inundaciones y las olas de calor. Por eso, la verdad, no podemos de ninguna manera plantear que la Ciudad de Buenos Aires no va a inundarse más. Eso sin duda es contrario a cualquier política en relación al manejo del riesgo hídrico. Justamente, plantear que la Ciudad no se inunda más cuando sabemos que va a inundarse, lo que hace es invisibilizar el riesgo hídrico y, además, no generar un conjunto de intervenciones necesarias para poder mitigarlo. La realidad es que la Ciudad de Buenos Aires se inunda, va a continuar inundándose, y de seguir adelante las políticas urbanas que se vienen llevando a cabo, cada vez va a inundarse más. En primer lugar, porque las obras que se han proyectado en la Ciudad: esos mega túneles que requirieron de esas grandes tuneleras, eran obras de infraestructura Que se ejecutaron con registros de precipitación que llegaban hasta la década del ’90, y además con criterios técnicos que tienen más de casi un siglo”.

“Lo que está sucediendo es que las precipitaciones se vienen modificando. En la Ciudad de Buenos Aires tenemos lluvias más cortas y más intensas. Para este tipo de eventos, lluvias cortas e intensas, la verdad es que esos sistemas de conducción denominados sistemas de desagües fluviales son muy poco eficientes, por más grandes que los ejecutemos. Hace varias décadas que las ciudades más importantes del mundo han abandonado estos paradigmas en materia de infraestructura para el control de inundaciones, y están yendo hacia paradigmas vinculados a lo denominado: la infraestructura azul, la infraestructura verde, soluciones basadas en la tecnología. Es decir, lo que están haciendo las grandes ciudades del mundo, en lugar de hacer conductos cada vez más y más grandes, es gestionar las aguas de lluvias donde caen: ¿de qué manera? Potenciando los procesos de infiltración y de retención, es decir, poniendo en valor las superficies verdes, y, además, acompañándola con otro tipo de intervenciones como podrían ser: sistemas de retención temporal de aguas de lluvia, la utilización de hormigones porosos o permeables, la utilización de veredas verdes. La verdad es que este modelo de infraestructura que nos presentaron como tan virtuoso es un modelo que atrasa muchísimas décadas. Por otro lado, no hay una mirada integra. Porque por más grandes que vos hagas los túneles para conducir los excedentes de agua de lluvia, si seguís destruyendo las superficies verdes absorbentes no vas a poder mitigar la problemática de las inundaciones en la Ciudad de Buenos Aires”.

“Por supuesto que lo que nos está pasando es que, un evento de precipitación que posiblemente hace unas décadas atrás no nos inundaba, hoy, nos inunda. Esto tiene que ver con este proceso de haber ido progresivamente cementando la Ciudad. Esta semana está en discusión la aprobación de tres importantes proyectos: uno es el proyecto de Costa Salguero, otro es el proyecto de Costa Urbana, y otro es un proyecto de 11 convenios urbanísticos que consiste en la construcción de mega torres en diferentes barrios de la Ciudad de Buenos Aires. La realidad es que necesitamos recuperar el conjunto del borde costero en el marco de la crisis climática, para, justamente, poder contar con superficies verdes absorbentes que nos permitan mitigar las inundaciones, que también nos permitan mitigar las olas de calor, que son otras de las amenazas que tenemos en el marco de la crisis climática. Y por supuesto, de avanzar con la construcción de un nuevo Puerto Madero en Costanera Sur, y de avanzar con la cementación de un sector de Costanera Norte en Costa Salguero, lo que vamos a generar es una serie de impactos ambientales irreversibles en la Ciudad de Buenos Aires, además de aumentar la frecuencia de inundaciones. Por eso es que necesitamos una política hídrica integral. Lo que necesitamos es contar con una política hídrica que de manera integral planifique una ciudad más resiliente. Lamentablemente, la Ciudad de Buenos Aires, desde las últimas décadas, viene en sentido absolutamente contrario a lo que viene sucediendo en otras ciudades del mundo que recuperan superficies verdes, que piensan en sistemas descentralizados para el control y manejo de las temperaturas, que recuperan sus entornos rivereños para poder mitigar eventuales ascensos en el nivel de las aguas”.

Macri al grito de «No se inunda más». Todos ríen.

“Lo que nosotros necesitamos es generar un biocorredor verde en nuestro entorno ribereño, que nos permita que los vientos ingresen desde la costa hacia la ciudad para, justamente, recambiar el aire que respiramos, y mitigar este efecto de isla de calor urbana que solamente se va incrementando. La Ciudad de Buenos Aires viene aumentando sostenidamente su temperatura desde la década del ’60 a la fecha. A la par que vamos destruyendo nuestras superficies verdes absorbentes. Por otro lado, recuperar en conjunto el entorno rivereño nos permitiría de manera progresiva, ir desentubando desde las desembocaduras hacia las nacientes nuestros arroyos. Sin duda que, desentubar los arroyos nos permite, en primer lugar: visibilizar el riesgo hídrico en la Ciudad de Buenos Aires; en segundo lugar, un mejor manejo en relación a la problemática de las inundaciones, y por supuesto recuperar la biodiversidad asociada a nuestros cursos naturales. Esto es lo que viene sucediendo en muchas ciudades del mundo. A contramano de lo que nos plantea la agenda climática, la propuesta es: continuar cementando la Ciudad de Buenos Aires, ocupando definitivamente el borde costero y seguir ejecutando obras de infraestructura como lo hacíamos hace un Siglo atrás. Por supuesto que esto tiene una lógica. Es la lógica de los grandes negocios: los grandes negocios asociados a las tuneleras, los grandes negocios asociados a los emprendimientos inmobiliarios. Luego, todo ese pasivo ambiental, queda trasladado al conjunto de la ciudadanía porteña, que frente a un evento de intensidad moderada, como ha sido el evento de ayer, colapsa”.