Las cosas por su nombre

Miércoles 1 de diciembre del 2021

Escribe: Bernardita Castearena

Cuarenta años después de que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos alertara al mundo por la aparición de una “neumonía asesina”, la ONU decidió dejar de hablar de Día de Lucha contra el SIDA, para empezar a nombrar al 1 de diciembre como Día Mundial del VIH – sida. Sin mayúsculas ni palabras que no pertenezcan al campo de la salud pública. En cambio, al concepto de lucha se lo reemplazó por términos como “respuesta al VIH”, “tratamiento” o “prevención”. Además, ya no se habla de “grupos de riesgo”, sino de prácticas riesgosas, que incluyen no usar preservativos ni compartir jeringas. Desde diferentes espacios, se busca generar un tipo de comunicación sobre el tema que sirva para inculcar una cultura de solidaridad y respeto, y no para generar miedo o estigmas que pueden hacer que las personas nunca se acerquen a hacerse un testeo.

La estigmatización y discriminación que sufren las personas con VIH, hace que, a pesar de tener herramientas públicas y gratuitas para detectarlo, un 17% de las 140.000 personas que se estima que conviven con el virus en Argentina -según el Ministerio de Salud de la Nación-, lo desconozcan. Es por eso que múltiples organizaciones solicitan que se realicen modificaciones en la ley 23.798, para que pase de tener un enfoque biomédico (que sirvió para atender la emergencia en los años ochenta y noventa), a contar con una perspectiva de género y derechos humanos. Para eso se presentó el proyecto «respuesta integral al VIH» que, además del acceso a un tratamiento médico, busca terminar con las prácticas discriminatorias, el impulso a la producción pública de medicamentos e insumos, la participación activa de las personas VIH+ en el diseño y aplicación de políticas, y la reparación a quienes vienen afrontando hace décadas las consecuencias de la discriminación y la falta de respuestas del Estado.

 

«La ley actual es efectiva -porque garantiza acceso a prevención, diagnóstico y tratamiento-, pero quedó desactualizada porque con herramientas biomédicas no se puede responder de manera integral a una pandemia que tiene un componente de salud física pero también social», expresó a Télam Matías Muñoz, presidente de la Asociación Ciclo Positivo

Por su parte, el director científico de la Fundación Huesped, Pedro Cahn, indicó en el mismo medio que “la desigualdad social hace que no todos los países tengan acceso al diagnóstico y tratamiento, y dentro de cada país, no todos los sectores de la población tienen el mismo acceso a las estrategias de prevención ni de tratamiento; además de hay que levantar las barreras del testeo, cualquier persona que vaya a un hospital público tiene que ser testeada, pero si no va nadie sale a buscarla, Hay que facilitar el autotesteo, usar más tests rápidos, hacer todo lo posible para que la gente pueda enterarse para mejorar su calidad de vida y no ser un eslabón en la cadena de transmisión».

 La campaña Indetectable = Intransmisible tiene como objetivo divulgar uno de los últimos descubrimientos científicos que develó que las personas con VIH que mantienen una carga viral indetectable no transmiten el virus por vía sexual. Lo que significa que el tratamiento, además de cuidar la salud de la persona con VIH, permite que no se lo transmita a otra.

En este momento, Argentina es uno de los países que está llevando a cabo el estudio Mosaico, donde se investiga la creación de una vacuna preventiva contra el VIH. Mientras tanto, desde las diferentes áreas de salud y movimientos vinculados con el tema, se sigue haciendo hincapié en la importancia de usar preservativo para evitar la transmisión tanto de VIH como de cualquier otra enfermedad de transmisión sexual.

Si tenés dudas, no dejes de testearte. Siempre es mejor saber.