“Este Ministerio es resultado de nuestras luchas”

Entrevista a Alba Rueda

Domingo 12 de diciembre del 2021

Escribe: Camila Sanchez
Fotos: Subsecretaría de Políticas de Diversidad de la Nación

Una agenda feminista para romper con la desigualdad

Revista Hamartia conversó con Alba Rueda, primera subsecretaria de Políticas de Diversidad de la Nación y primera mujer trans en ocupar un cargo político en Argentina. Alba nació en Salta en los años de la dictadura cívico-militar. Pertenece a esa generación de quienes vivieron el terrorismo de Estado. Viene de una familia de trabajadores y trabajadoras. Madre maestra y padre ferroviario, “típica clase media/baja trabajadora de Salta”. Migró a Buenos Aires en la década de los 90 por razones familiares, cuando tenía 12 o 13 años, en un contexto político y social muy complejo. Radicada en Buenos Aires empieza a vivir la discriminación de una manera distinta a la que vivía en Salta.

“Uno de los temas fue cuando asumí mi identidad en Buenos Aires, lo hice en la adolescencia, en el secundario, y eso significó un lugar principalmente de exclusión y mucho más marcado de lo que yo tenía hasta entonces. En Salta estaba todo mucho más marcado, quizás con la violencia física, con los insultos, con la persecución, y aquí en Buenos Aires, era la indiferencia, una de las marcas más grandes, el ninguneo”.

¿Cómo fue tu inicio en la militancia?

Tenía una participación en la escuela, en algunas actividades del Centro de Estudiantes; tenía una participación política en ese contexto, ya que me vinculé con compañeras que tenían una reflexión política al respecto y cuando empecé a estudiar filosofía sucedió esto de que esa misma situación se tradujo a un espacio universitario. No en los Centros de Estudiantes que tenían una tradición muy misógina y machista, pero sí, en la Facultad de Filosofía en aquellos tiempos; eran los cursos de género, el curso de las mujeres. Ahí estaban Diana Maffía, Dora Barrancos, María Luisa Femenías. Era todo un encuadre del feminismo académico, en ese momento, en el Departamento de Estudio de la Mujer o de las Mujeres. De hecho, el debate en aquellos momentos fue si era “la Mujer” o “las mujeres”.

Haciendo el seminario me conozco con otras compañeras feministas de antropología. Una de ellas me dice que estaba yendo al Gondolín (Hotel Gondolín. Pensión del colectivo travesti y trans) para terminar la secundaria con las pibas trans y me pregunta si no me copaba en sumarme. La primera vez dije que no, que no podía, pero después dije que sí. Para mí fue un encuentro y un descubrimiento muy profundo. Y no lo digo discursivamente. Lo que sucedió fue que inmediatamente me vinculé con compañeras como Marlene Wayar, Zoe López (actualmente integrante del Gondolín) y había otras chicas con las que simpaticé rápidamente y empecé a ir varias veces por semana y también los fines de semana. Hacían actividades que me encantaban. Conocí a Lohana Berkins en el Gondolín, porque ella hacía entregas de bolsones alimentarios y hacía reuniones y encuentros para pensar el tema judicial de las travestis.

Marlene me invita a una reunión, ya por fuera de ese ámbito a otros, donde se debatía ya la agenda LGBT. Eso para mí fue el inicio, conocer a las compañeras del Gondolín fue, definitivamente, un espacio de empatía, de reconocimiento, de autoreconocimiento también muy trascendental.

Sos la primera mujer trans en ocupar un cargo público en el Ejecutivo y Lohana fue la primera travesti en ocupar un cargo público en la Legistalura porteña. ¿Qué significa ella para vos?

Lohana. Salteña. Primera mujer en tener un cargo público cuando fue asesora de Patricio Etchegaray en la Legislatura. Yo conocí la Legislatura porque, no la conocía, con Lohana. Era el “Reino” de Lohana.

Para mí, compartir generacionalmente, fue el anclaje y una gran responsabilidad. El aporte de Lohana en reconocer una historia y una militancia travesti en Argentina, sobre todo, en términos históricos. Lohana tenía una convocatoria para las actividades muy abierta y participativa de todos los espacios de travestis y trans. Éramos muy pocas las militantes en aquel momento. Yo me sumé en una segunda ola de la militancia, ya habían pasado los códigos contravencionales, el debate en la Legislatura; ya habían criminalizado a las travestis otra vez con la prostitución. Yo me sumo después de esa situación, casi inmediatamente. De hecho, lo que te decía, en el Gondo ya había pasado la disputa de los vecinos de Palermo y lo que quedaba eran las causas de las travestis. Ahí es cuando yo me sumo; cuando ya había que disputar estas cuestiones y, en esa clave, mi trabajo fue mi militancia y la militancia de Lohana.

Primero, hacernos reconocer ese pasado que tenía una construcción política y social. Y segundo, de ese pasado, poner en valor a las travestis que, para ese entonces, no éramos el sujeto político que sucedió con la Ley Violencia de Género en adelante. Éramos un grupo dentro del movimiento LGBT, incluso muy minorizado y, además, desplazado políticamente. Hablaban por nosotras, no éramos bien recibidas por muchas feministas ni por muchas lesbianas y gays; no nos querían tanto, ni tampoco en la misma condición política, sobre todo. Entonces, hay allí un planteo de Lohana que era para que las travestis puedan tener la voz de las travestis y llevar adelante una agenda propia. Ese fue el dato más fuerte que puedo destacar de Lohana, entre otros; porque, por ejemplo, así cómo destaco eso, también destaco el buen humor de Lohana y eso en política te aseguro que es uno de los aspectos más fundamentales. Que alguien pueda todavía sonreír, ironizar como lo hizo, pero desde el buen humor, desde la buena actitud. Fue muy genial en ese aspecto. Si la vi enojada no fue con nosotras, jamás; fue siempre para el afuera. Tenía definiciones políticas, tenía sus amigas, su modo de construir. Era única. Eso fue un paso muy importante.

 

A Diana Sacayan también la conociste.

En cuanto a Diana, lo más hermoso que ella tuvo fue que nos llevó a La Matanza, nos ancló ahí. Yo conocí a Diana cuando recién había salido de estar privada de su libertad. Era piquetera, matancera, hablaba de La Matanza. Su anclaje territorial era único en ese sentido. Y fueron dos aspectos muy complementarios del planteo de Lohana y de Diana. Por un lado, una historia de lucha social política con una conciencia feminista donde nos pusimos todas el pañuelo verde apenas arrancó la Campaña. Ella siendo parte de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en aquel momento. Me encontré allá con varias travestis en el Encuentro Nacional de Mujeres en el 2004, en Mendoza, y Lohana liderando todo. Realmente un hermoso laburo de aprendizaje sobre las banderas del movimiento travesti-trans que hoy creo que tienen un anclaje mucho más amplio, mucho más transversal.
Tanto en la parte política como en el territorio, ambas (Lohana y Diana) tenían mucha conciencia de estos movimientos.

¿El epílogo de esas luchas son el Ministerio de las Mujeres y la Subsecretaría que hoy dirigís?

Estoy segura y convencida. Primero, que el feminismo popular, de las intersecciones, de los territorios, el feminismo que no piensa en la mujer en términos raciales sino, justamente, diversos, identitarios; que reconoce en los pueblos originarios, migrantes, travestis, trans y en las mujeres, la pluralidad de voces y que esa es la agenda política. Creo que el Ministerio es el resultado de luchas sociales situadas, no es solamente un planteo sobre la desigualdad, sino que es una desigualdad atravesada por nuestros territorios, por estas intersecciones. Nuestro enfoque tiene que ver con recuperar mucho de las agendas. Toda nuestra agenda es la agenda postergada de la diversidad sexual. Por eso, el cupo no lo inventamos nosotras. Fue el resultado del planteo de Diana en el 2012; en el 2015, la Ley.
El impacto también que tuvo el travesticidio de Diana y cómo cuidarnos de las violencias. Por eso, el Plan Nacional de Acción contra la Violencia cambia paradigmáticamente e incorpora por convicción a la perspectiva LGBT hasta entonces. Y todavía estamos trabajando para que en esas capacitaciones se puedan recibir a las maricas, a las lesbianas, travestis y trans dentro de los centros territoriales que abordan las violencias. Y eso lo que era el Instituto Nacional de las Mujeres, lo viví perfectamente cuando nos acercamos pidiendo que acompañen por el travesticidio y transfemicidio de Marcela Chocobar, donde no había ninguna convocatoria, ni un eco, ni nada en torno a las travestis y las trans.

Es un cambio de paradigma que un Ministerio, que el presidente, la vicepresidenta, que todos los ministros y nuestra Ministra también pongan en agenda y en palabras. No debe haber en Latinoamérica otro gobierno que tenga este compromiso con las agendas de diversidad y no hay otro país en Latinoamérica, en este momento, que lleve adelante políticas públicas con esta conciencia militante. Pero, también, política sobre los cambios culturales situados que tenemos que llevar adelante. Y esto no es mérito solamente del gobierno, sino de esa confluencia que hay entre el movimiento LGBT y gobiernos populares. Y lo digo, porque vas a ver las fechas en donde se aprobaron las leyes más importantes de la comunidad LGBT (2010, 2012, 2015, 2020, 2021) para poder saber con conciencia que son, justamente, un marco normativo que habla de etapas de gobierno de construcción colectiva. No es una agenda de gobierno solamente. Es una agenda social pero en gobiernos populares, los que conducen a la creación del Ministerio, pero, también, a la creación de agendas sociales y políticas.

¿Cómo fueron los cuatro años del macrismo?

Brutalmente excluyentes. Brutalmente liberales. El protocolo para detenciones de personas LGBT de Patricia Bullrich fue una muestra de eso. La funcionaria trans que estaba en el gobierno del macrismo tenía, nibles. Nos deo solamente, una mirada cegada sino que además, hablaba de las travestis en términos terrcía “travaplaneras”. Fraccionaban nuestra comunidad y pensaban que las travestis de nuestra comunidad pertenecían a distintas categorías. Esto fue algo absolutamente inaceptable para nosotras. Ese fue el punto de partida. Y otro de los ejes, que también hay que decir, es que hay un lugar del macrismo en tomar bandera; la creación de la Dirección de Diversidad tenía mucho de una perspectiva liberal sobre los derechos.

La primera reunión que hicieron, que fue la única de la que participé de todo el macrismo, tanto el secretario de Derechos Humanos (Claudio Avruj) como sus funcionarios, decían esto: “Los derechos no se agradecen y no hay por qué pensarlos en esa clave”. Y lo que estaban haciendo era llevar adelante estos planteos en una perspectiva por fuera de nuestras condiciones de vida. Por eso para mí, en términos personales, hablar de las condiciones de vida de las travestis y las trans, que lo hago en todos los momentos y en las notas, es el punto de anclaje; es situar ese principio republicano, como el de la libertad y la igualdad en nuestras realidades. Lo que quiero decir con esto, es que hay una realidad desigual, hay sociedades que parten desde la desigualdad. No es que las travestis nacemos y nos vemos discriminadas por nuestra identidad de género en abstracto. No es lo mismo ser una trava en Jujuy. Por eso, vos sitúas a Lohana en Salta y yo en mi narrativa, antes de asumir mi identidad, me agarraban a los cachetazos en Salta y acá en Buenos Aires viví otro tipo de discriminacion, porque son distintos nuestros territorios. Las modalidades, las instituciones actúan también de manera orgánica, pero situadas también.

En la Ciudad de Buenos Aires, que más del 90% de las travestis y trans vivan sin un contrato de alquiler, nos ubica poblacionalmente en una desigualdad estructural, porque no hay otro grupo poblacional que cumpla estas características. Ni hablar de la expectativa de vida de 40 años, con más del 80% en prostitución, que la muerte sea por razones evitables, etc. Son todos aspectos que caracterizan a una población. Es allí donde se sitúan estos aspectos y estas condiciones de vida que hacen a las travestis y a las trans. O sea, que la agenda, en términos de políticas públicas, tiene que dirigirse a responder a eso. Por eso, el cupo es un planteo que tiene un cauce en gobiernos populares, porque es una respuesta política; una política de empleo, en perspectiva de diversidad, para esa desigualdad estructural que es la falta de oportunidades laborales.

Las personas travestis y trans tenemos capacidad laboral y, además, asumimos también que esto tiene un impacto tremendo a nivel de reforzar estereotipos y formas de discriminacion. No podemos estar llevando adelante políticas públicas, no podemos estar en toda la estructura del Estado cumpliendo y creando nuestra democracia. La desigualdad de las travestis y las trans habla del Estado, no es una característica innata de las personas trans. Es una característica de la desigualdad que crea el Estado y eso es lo que hay que abordar. Por eso, el cambio de encuadre y de enfoque es tremendo con respecto, no solamente al gobierno anterior, sino a pensar la dimensión y la responsabilidad del Ministerio y de nuestro gobierno y queremos que sea de los gobiernos en Argentina. Que sea una responsabilidad del Estado romper con la desigualdad y sobre todo abordarla desde la perspectiva de género y diversidad. Es un modo de trabajar la desigualdad en nuestro país.

 

¿Qué es Noti Trans?

Noti Trans es un proyecto social y político que empezamos después de la Ley de Identidad de Género, pensando en el contexto macrista, ya que faltaba información sobre los derechos de nuestra población. Es el esfuerzo de activistas travestis y trans, que le pusimos el cuerpo a un producto, que tiene que ver con el derecho de los pueblos a la comunicación y que el nuestro tenía que ver, justamente, con aportar otro encuadre de las noticias que se estaban dando en medios hegemónicos. No contábamos con una ley de paridad en los medios, no contábamos con una perspectiva de cupo en los medios de comunicación como hoy existe en la ley.
Con lo que contábamos era con nuestras voces y herramientas. Nosotras no solamente generamos los contenidos, sino que, también, compramos absolutamente todo a lo que hace a Noti Trans; este proyecto audiovisual, que tiene algunos capítulos y que lo trabajamos, lo editamos y lo laburamos con algunas compañeras lesbianas que tenían la expertise de lo audiovisual. Pero, principalmente, lo llevamos adelante las travestis y las trans para contar nuestras historias y perspectivas, y posicionarnos frente a la desigualdad. Lo hicimos durante varios años con mucho esfuerzo, porque no había acompañamiento institucional, no había un Estado que nos aportara. Lo pudimos hacer con mucho orgullo. Por lo pronto, es esa gestualidad que busca romper la hegemonía de una mirada naturalizada de los medios de comunicación y, además, es la oportunidad de situar voces que son necesarias en nuestra democracia.

BIO
Alba Rueda. Activista Trans. Subsecretaria de Políticas de Diversidad del Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad. Integrante de Noti Trans y Mujeres Trans Argentina. Investigadora del Departamento de Género y Comunicaciones del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Integrante del Consejo Asesor del Observatorio de Género en la Justicia, Consejo de la Magistratura de C.A.B.A.

Nota publicada en el número 36 de Revista Hamartia