La palta no debería existir

Domingo 13 de marzo del 2022

Escribe: Lucía Calvete

Amamos la palta, ya sea en ensaladas, tostadas, sushi o guacamole. Es versátil, es rica y es buena para tu cuerpo. Esta fruta tiene de todo: aceites, proteína, vitaminas C, E y K, ácido fólico, y potasio. Pero lo más sorprendente es que no debería existir.

Las plantas en general dependen de diferentes organismos/ factores para su reproducción y esparcimiento, los cuales pueden ser insectos, animales, viento, agua, o una combinación de ellos.

La palta tiene una relación muy especial con animales que hace rato ya no existen. El esparcimiento de las semillas de palta dependía de que sean ingeridas y defecadas por perezosos gigantes, armadillos gigantes, gonfotéridos (parecidos a elefantes) y toxodontes (mamíferos placentarios que no tienen ningún familiar vivo hoy en día). Todos estos animales eran enormes, y tiene sentido, ya que para que la semilla de la palta atraviese el sistema digestivo de cualquier bicho, tenían que tener unos intestinos lo suficientemente grandes. Además, al ser tan grandes, necesitaban alimento que les diera mucha energía, una simbiosis perfecta.

Ilustración del perezoso gigante (Rodolfo Nogueira / USP)

No se sabe con exactitud por qué estos animales se extinguieron, pero fue hace aproximadamente 13.000 años. Si bien se sospecha que el calentamiento global posterior a la última era glaciar haya tenido influencia en este acontecimiento, las fechas coinciden sospechosamente con la llegada de los humanos a mesoamérica, lugar originario de la palta y de la megafauna mencionada.

Al no existir más estos animales, la palta se podría haber extinto con muchísima facilidad, pero los humanos la probamos, nos gustó y decidimos cultivarla. De no ser por los granjeros prehistóricos, las paltas simplemente se hubiesen caído cerca de los árboles y sido alimento de hongos. Y aunque probablemente las paltas de hoy sean diferentes a las de hace miles de años atrás, se mantiene la semilla tan característicamente grande.

Personal agropecuario en plantación mexicana de paltas

Para cerrar, te contamos que esta maravillosa fruta recibe dos nombres en español: palta y aguacate. La palabra palta proviene del quechua, significa “bulto de carga que se lleva colgado” y se usa en Argentina, Chile, Perú, Uruguay, entre otros países. En cambio, en países como México, España, Venezuela, Colombia, etc. se la llama aguacate, palabra que significa “testículo”. Es probable que te imagines de dónde salen estos nombres, probablemente tengan que ver con su forma, textura y por la forma en la que cuelgan de los árboles.