PERÓN, VÍCTOR JARA Y LA NOCHE DE LOS LÁPICES

Viernes 16 de septiembre del 2022

Escribe: Agustín Ortiz

El 16 de septiembre es un día triste para los pueblos latinoamericanos. La sucesión de hechos trágicos a lo largo de la historia replicados en esa fecha del calendario así lo demuestran.

En 1955, el sector gorila del Ejército perpetró lo que ellos mismos dieron a conocer como «Revolución Libertadora». El golpe de Estado lo realizaron con el objetivo de proscribir al peronismo y desmovilizar al movimiento obrero, y en consiguiente, al mismo pueblo al que tres meses antes habían bombardeado salvajemente en Plaza de Mayo. Esta masacre, ocultada bajo la alfombra por la historia oficial, significó el mayor atentado cometido en Argentina; lo paradójico es que no se trató de una invasión extranjera sino en la intentona golpista del propio ejército. La canallada continuó los años posteriores con los fusilamientos de José León Suárez, visibilizados por Rodolfo Walsh en Operación Masacre, y también por otras atrocidades como el fusilamiento del General Valle, el secuestro de los restos de Evita y la proscripción del partido y movimiento de las mayorías populares, exilio de Perón mediante.

Aviones de la Marina bombardean la Casa Rosada en la antesala del golpe de Estado.

El correr de los años nos lleva a cruzar los Andes y situarnos en el año 1973 en Chile. El 16 de septiembre habían transcurrido tan solo cinco días que los militares cercaron las alamedas por donde cruzaría el hombre libre, tomando por asalto el Palacio de la Moneda y rodeando a Salvador Allende, quien decidió pagar con su vida la lealtad al pueblo chileno.

Nos encontramos a 49 años de la cruel tortura y asesinato del cantor popular Víctor Jara quien se encontraba detenido desde el día posterior del golpe del 11 de septiembre por parte de la dictadura de Augusto Pinochet. El escenario elegido como campo de concentración para Jara y tantos otros militantes comunistas y socialistas fue el Estadio Nacional de Chile, el cual hoy en día guarda un espacio para conmemorar la Memoria, la Verdad y la Justicia. De esta manera, quedaba censurada y masacrada la nueva canción chilena pero así también el pueblo chileno en su conjunto por las botas del Plan Cóndor, organización criminal comandada desde Washington que desparramó sangre y terror por toda Latinoamérica.

Victor Jara con su guitarra.

En 1976, estas mismas botas del Plan Cóndor que castigaban a Chile desde hacía ya tres años, tuvo su sede argentina con el golpe cívico militar desde marzo, el cual dio origen al Terrorismo de Estado. Este plan sistemático de desaparición forzada de personas, tortura y muerte, en combinación con las recetas neoliberales, arrasó con el movimiento obrero organizado, y también con el movimiento estundiantil y la organización de miles de jóvenes que encontraban en las aulas de la escuela secundaria y pasillos universitarios una trinchera para combatir a la infamia golpista. Tal es así que en la noche del 16 de septiembre de 1976 los grupos de tareas de la policía bonaerense secuestraron, asesinaron y desaparecieron a estudiantes secundarios y militantes políticos en la ciudad de La Plata que reclamaban el boleto estudiantil. Un hecho histórico que se dio a conocer popularmente como La Noche de los Lápices.

Conmemoración de la Noche de los Lápices.

Los tiempos que transcurren nos encuentran sumergidos en una radicalización de la derecha a nivel global, caracterizado por la proliferación de discursos de odio, asesinatos de militantes políticos del PT en Brasil por parte de estos grupos afines al gobierno de Jair Bolsonaro e intentos de magnicidio como el ocurrido contra la figura de Cristina Kirchner. Por su parte, también se representa con el ingreso al sistema político de reivindicadores de los golpes de Estado y los planes económicos de las dictaduras argentinas y chilenas, con el factor agregado del negacionismo de los crímenes de Lesa Humanidad. La Memoria, la Verdad y la Justicia deben ser un faro para la sociedad en su conjunto en la que no debe permitirse ni un paso atrás.