POLARIZACIÓN Y SEGUNDA VUELTA

Miércoles 5 de octubre del 2022

Escribe: Agustín Ortiz 

Las elecciones del día domingo en Brasil cumplieron con las expectativas del común de las encuestadoras. Habrá segunda vuelta el domingo 30 de octubre y Lula sacó más votos que Jair Bolsonaro. Entre ambos candidatos, la suma de votos alcanza el 91% de la primera vuelta, lo que indica un nivel de polarización sin precedentes.

Lula saluda a su militancia en la noche del domingo. Imagen: Lela Beltrão

A diferencia de lo estipulado por las principales encuestadoras en cuánto a la intención de voto del actual presidente hubo una sorpresa y la brecha fue mucho más corta que los más de diez puntos que predecían. Por ejemplo, Datafolha que en algún momento llegó a deslizar un triunfo lulista en primera vuelta, fijaba un piso de 47% y en Bolsonaro una intención de voto máxima del 36%. Sin embargo, el electorado brasileño fue el fiel reflejo de que las encuestadoras ya no sirven como método eficaz de predicción de resultados ni como parámetro de intención de voto. Más bien funcionan como una herramienta más dentro del sistema de medición y análisis.

De todos modos, los cinco puntos de diferencia entre Lula da Silva y Jair Bolsonaro señalan una inmensa diferencia entre ambos de cinco millones de votos. Pese al segundo puesto obtenido, las elecciones dejaron al descubierto que existió una subestimación de la relación de fuerzas de Jair Bolsonaro por medio de distintas encuestadoras, solo desmentidas por el seno más ligado al presidente arrojando otros números, también erróneos y parciales, que lo mostraban como ganador.

En términos generales se hablaba de segunda vuelta por no alcanzar Lula el 50% más que por un giro del electorado de otros candidatos, y de posibles votantes de Lula hacia la figura de Bolsonaro. Lo mismo ocurrió con la gran cantidad de indecisos que se estima que se inclinaron por el voto al presidente a última hora o el voto vergüenza, como lo ha denominado algunos medios de comunicación. No revelar la identidad del voto aludiendo ser secreto, con el trasfondo de negar públicamente sus preferencias por Bolsonaro para luego hacerlo en silencio en el cuarto oscuro.

Bolsonaro contento por ejercer la democracia.

Pero bajo ningún aspecto debe subestimarse la intención de voto a un presidente en funciones y la elección de 2019 en Argentina, puede funcionar como diario del lunes. Por otro lado, la construcción del liderazgo de Jair Bolsonaro en estos cuatros años lo ha consolidado como un líder fuerte, pese a los más de treinta millones de brasileños bajo emergencia alimentaria, la hiperprecarización del mercado de trabajo tras la reforma laboral, la catástrofe que significó el desmanejo de la pandemia y a la violencia policial. Es decir, que en tanto autoritarismo, neoliberalismo y antidemocracia, su capacidad de liderazgo ha crecido exponencialmente. Para ello, se encargó de fortalecer sus lazos con sectores evangélicos, el agro y la policía. También con miembros del Poder Judicial. Los motivos del apoyo popular radica en que la derecha brasileña es muy identitaria en términos culturales, es decir que la mayoría de sus votantes ven en Bolsonaro la representación de todos sus intereses.

Pichetto apoyando públicamente a Bolsonaro. Imagen: @MiguelPichetto Twitter.

En cuanto a Lula, ha hecho una excelente elección, cumpliendo con las expectativas correspondientes a la primera vuelta. Pensar en un Lula vencedor en primera vuelta realmente era una utopía. De acuerdo a los votos, arrasó en el nordeste, su histórico bastión electoral, pero perdió en los Estados de San Pablo y Río de Janeiro, que debido al arraigo de Lula con los paulistas significó una sorpresa. Esto último es el resultado de la desindustrialización desde hace años que produjo un cambio en el electorado. Antes el grueso del voto lulista eran los cordones obreros industriales, hoy ya no lo es y por ello perdió en el principal reducto industrial del país. A su vez, este fenómeno explica el voto al PT en el nordeste, sectores empobrecidos que han visto durante los años de Lula la transformación radical de toda sus formas de vida: escuelas y hospitales de última generación en dónde antes no había nada. Estos sectores reclaman para sí la presencia del Estado en esos ámbitos y respuestas que den soluciones a la alarmante situación de hambre.

Militancia Petista en la avenida Paulista. Imagen: EFE

La conformación del Congreso

El ganador de la noche del domingo en el ámbito legislativo fue Jair Bolsonaro, también en la de gobernadores. Es un detalle no menor para tener en cuenta a la hora de buscar apoyos de cara a la elección de segunda vuelta. El Partido Liberal de Jair Bolsonaro tendrá el bloque mayoritario en el Congreso, debido a que obtuvo 99 de los 513 escaños en juego. En tanto elección para Cámara de Senadores, Bolsonaro también salió victorioso, obteniendo mayoría entre el Partido Liberal y partidos satélite que alcanzan 14 de las 27 bancas. Algunos de los nuevos senadores afines a Bolsonaro son: el exfutbolista Romario, el vicepresidente Hamilton Morão y ex ministros de Bolsonaro: el astronauta Marco Ponte, Damares Alves, Tereza Cristina y Rogério Marino. Además, desde el Estado de Paraná se votó el ingreso de la impunidad a la Cámara Alta: el también ex ministro de Bolsonaro, Sergio Moro, responsable del lawfare a Lula a quien condenó sin pruebas.

El Chapulín junto a Bolsonaro. Imagen: Agencia Senado

¿Qué esperar para la segunda vuelta?

La elección de segundo turno, como llaman los brasileños, se desarrollará el domingo 30 de octubre. Lula obtuvo más de 55 millones de votos y quedó a 1,7% de alcanzar la victoria el domingo pasado. Para el caso de Bolsonaro, precisará que el 80% de los votos a los otros candidatos se inclinen por su figura. Esta cifra indica entonces que deben votarlo 8 de cada 10 electores nuevos. Parece difícil más no imposible teniendo en cuenta la maquinaria de Bolsonaro.

En torno a esta definición, los votos de Simone Tabet y de Ciro Gómes serán claves ya que entre ellos alcanzan un 7%. Este último es un ex gobernador del Estado de Ceará y ex ministro de Lula que aunque desde hace años se haya convertido en un opositor a su figura, él y su electorado presentan ideas mucho más cercanas al PT que a Bolsonaro, incluso siendo muy críticos del presidente. Si bien su apoyo sería tácito, Lula debe conseguirlo, ya que en 2018, tras perder en primera vuelta, Gomes no apoyó al candidato del PT para el segundo turno. Por su parte, Simone Tebet se ubica en la centro derecha y su electorado sería más cercano al de Bolsonaro. Es una exalcaldesa de Tres Lagoas una pequeña ciudad de Mato Grosso do Sul, un bastión bolsonarista. Al día de hoy, respecto a cómo será el viraje de dichos votos es toda una incógnita.

Ciro Gómes, un posible caudal de votos para Lula. Imagen: Reuters.

Lula, por su resurgir 

No deja de sorprender la elección de Luiz Inácio da Silva. Por su edad y su poder de resiliencia, sobre todo. Se trata de uno de los líderes políticos más influyentes del siglo XXI, quien dejó el poder hace más de una década tras gobernar ocho años ininterrumpidos y que hoy en día tiene serias chances de retornar al Palacio de Planalto.

Segunda vuelta el 30 de octubre. ¿Casualidad?. Imagen: Maradona oficial

Pese a las campañas en su contra superó un 48%, sacando más de 55 millones de votos y consiguiendo 6 millones de diferencia al presidente en funciones. La carrera para el 30 de octubre será vertiginosa pero falta menos de un mes, de convencer Lula y sus militantes del PT a ese 1,7% restante, será nuevamente presidente de Brasil.