COP 27: LA CUMBRE DEL CLIMA EN LA QUE POCOS CREEN

Domingo 6 de noviembre del 2022

Escribe: Mauro Fernández

La denominada «Conferencia de las Partes» (COP) es la cumbre sobre el clima más importante que se desarrolla cada año y que cuenta con la participación de la mayoría de los presidentes del mundo y de los principales líderes en materia ambiental tanto de organizaciones sin fines de lucro como así también del ámbito académico.

En este año se realizará la #27 y lo que muchos se preguntan es por qué luego de las 26 previas aún estemos como estamos y que vayamos camino a una catástrofe climática nunca antes vista. Esta cumbre, la del “club de los malditos”, se llevará a cabo en Egipto y se extenderá hasta el 18 de noviembre por que, claro está, nadie le prestaría atención si se pisara con los días del Mundial de Qatar.

No muchos creen en la COP 27. La joven estrella del rock ambiental, Greta Thunberg, anunció que no participará de la cumbre y declaró que no es más que “greenwashing” (marketing verde), una reunión de líderes mundiales que buscan mostrarse interesados en el cambio climático pero que en realidad solo velan por sus intereses económicos. Algo que Argentina podríamos denominar como “vender humo”.

A su vez, la ambientalista enfatizó en que no hay suficiente espacio para los activistas y que estos son clave para definir políticas y acciones sobre el calentamiento global. Otros han alzado su voz contra la organización de la cumbre ya que entre los sponsors se encuentra la multinacional Coca Cola, considerada la empresa más contaminante del mundo y que además gasta 2.7 litros de agua por cada litro de bebida gasificada que produce.

COP 27: ¿Cumbre de esperanza o puro “greenwashing”?

Son pocas las cumbres internacionales en general en las que se destaca algo serio y positivo para el mundo. Gran parte de la sociedad considera que la mayoría de los eventos en los que se reúnen los presidentes de los diferentes países es meramente “para la foto” y son pocas las personas que depositan esperanzas reales en que aquellos en el poder realmente puedan llegar a un punto en común que nos beneficie a todos.

De las COP previas la más memorable fue la del año 2015, en Francia, en la que se logró el famoso “Acuerdo de París”, firmado en abril del 2016 y entrado en vigencia en noviembre del mismo año. Aquel documentó fijó el objetivo de evitar un incremento de la temperatura mundial por debajo de los 2 grados y redoblar los esfuerzos a nivel mundial para limitarlo a 1.5 a finales de este siglo.

Sin embargo, y como ya analizamos en el artículo “No mires abajo”, la mayoría de los expertos aseguran que ese objetivo es completamente inalcanzable y que la temperatura sufrirá un aumento de alrededor 2.4 grados para finales del año 2030. En sintonía con esto, y según lo acordado en la COP 26 de Glasgow, sólo 24 de los 200 países que firmaron el compromiso de enviar sus planes para contribuir con el objetivo fijado en el “Acuerdo de París”, efectivamente enviaron sus avances.

Argentina es uno de los países que no envió sus planes antes del mes de septiembre de 2022 como acordado, mientras que Brasil y Bolivia son los únicos dos de la región que sí lo hicieron y ampliando el mapa podemos incluir a Guatemala y Haití. Lamentablemente, ni Estados Unidos, ni Rusia, ni China enviaron sus planes, siendo estos tres de los principales contaminantes del mundo.

El calentamiento global es, valga la redundancia, global

Cuando el virus del Covid-19 se convirtió en la Pandemia del Coronavirus, los gobiernos de turno tomaron medidas dramáticas para evitar su propagación, poniendo en jaque incluso sus propias economías. Más allá de que no hubo un consenso en el desarrollo de una cura o cuáles eran las mejores medidas de contención, todos pujaron por el mismo objetivo: terminar con la pandemia.

El calentamiento global es global, pero afecta a los países de manera diferente y muchas veces la ecuación es absolutamente injusta: en muchos casos ocurren catástrofes climáticas en países que prácticamente no impactan negativamente en el medio ambiente.

Hace poco más de dos meses Pakistán sufrió la peor inundación de su historia quedando un tercio del país bajo el agua y más de 1.500 personas fallecidas, entre ellos 600 niñas y niños. Según los expertos, las principales causas de la inundación fueron las fuertes lluvias, el aumento de la temperatura y los deshielos de los glaciares en las altas montañas. Sin embargo, Pakistán se ubica en el puesto 154 en contribución de emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que su impacto en el medio ambiente es casi nulo.

Como dijo el Secretario General de la ONU, António Guterres, “si un tercio de los países del G20 estuviera bajo el agua, quizás les resultaría más fácil acordar recortes de emisiones”. Pero como suele ocurrir en el mundo político, mientras no se pueda ver, se puede ocultar.

Así como Pakistán sufre el deshielo de sus picos helados, según un informe publicado por la UNESCO, 460 glaciares patrimonio de la humanidad serán borrados del mapa en los próximos 30 años y cientos otros se verán afectados con una gran disminución en sus tamaños, contribuyendo de manera directa con el incremento del nivel del mar y el cambio en las corrientes marinas.

Como dijo el gran pensador y escritor argentino Mauricio Macri, «hay lugares donde falta agua y otros lugares donde sobra el agua», y justamente lo que ocurre actualmente es que mientras que algunas partes del mundo sufren inundaciones fatales, en otras atraviesan sequías nunca antes vistas: partes de África sufren (o sufrieron entre el 2021 y el 2022) las peores sequías registradas desde 1820.

El denominado “cuerno de África” conformado por Etiopía, Kenia y Somalía ha puesto en riesgo la vida de 22 millones de personas a causa de la hambruna por la imposibilidad de producir alimentos debido a la sequía. Los meses sin lluvia, y sin un sistema de regado que les permita cultivar alimentos, sigue poniendo a la región al borde del abismo.

Además de las fuertes inundaciones y de las graves sequías en muchos países del mundo, más allá de los mencionados, en este año 2022 Europa atravesó una de las peores olas de calor en su historia y junto a ello una importante cantidad de incendios forestales. Este último riesgo ambiental, y como ya vimos en el informe “los incendios que lo quemarán todo”, tiende a incrementarse a gran velocidad hacia los próximos años, siendo Argentina una víctima actual y futura de incendios masivos (además de todos los que se vayan a generar de manera intencional, claro).

Volviendo a la COP 27… ¿Y Argentina?

Dicen que quieren frenar el cambio climático pero usan 400 aviones privados para viajar a Egipto a un encuentro que se podría haber hecho por Zoom”, critican algunos, como suele ocurrir en este tipo de eventos. Sin embargo, muchos expertos han analizado este tema y han aportado que resultaría inviable poner en discusión este tipo de debates mediante una videollamada multitudinaria.

Claramente la COP 27 no se va a realizar vía Zoom cuando la #26 correspondiente al año 2020 fue suspendida debido a la Pandemia del Coronavirus y postergada hasta el año siguiente. Qué mejor excusa que hacerla por videollamada en ese momento, ¿no? De modo que sí, vamos a Egipto en jet privado y sponsoreados por Coca Cola. Bueno, a no quedarse con las pequeñas cosas si es que realmente vamos a ver un cambio profundo a raíz de esta cumbre, o eso quisiéramos, ¿no?

De esta manera, el Presidente Alberto Fernández estaría viajando a Egipto para sumarse a la COP 27 junto al Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, y presentarán el denominado “Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático al 2030” que incluye 250 medidas y 180 instancias de trabajo, además de una “Estrategia de desarrollo resiliente con bajas emisiones a largo plazo de cara al 2050”.

En líneas generales, lo que se espera de nuestros representantes en la COP 27 es que hagan un mejor rol que el que hicieron el año pasado en la COP 26, ya que viajaron a Escocia con las manos vacías debido al fuerte enfrentamiento entre el Ministro Cabandié y el Secretario de Energía, Darío Martinez, sobre el rol de la producción de gas en Vaca Muerta. Llamativamente, Martinez fue removido de su cargo a principios de agosto luego de la llegada de Sergio Massa al Ministerio de Economía.

Finalmente, Alberto Fernández expuso en dicha COP 26 que «es necesario aplicar la emisión de los Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional a un gran pacto de solidaridad ambiental, que incluya a los países de bajos ingresos y renta media, y que sirva para extender los plazos de las deudas y la aplicación de menores tasas». Básicamente, pidió que nos cancelen las deudas con el FMI por invertir en energías renovables.

Son muchas las organizaciones y países del mundo que están pujando por un canje de deuda a favor de inversiones de impacto ambiental favorable. Argentina es uno de los países del mundo con superávit ambiental, o sea que tiene más recursos naturales que los que llega a consumir anualmente. Cuando analizamos este indicador a nivel mundial: el 28 de julio de 2022 fue declarado el “Día del Sobregiro de la Tierra”, es decir, el día en que se han consumido todos los recursos que el planeta es capaz de generar en un año.

La primera vez que el mundo tuvo “Sobregiro de la Tierra” fue el 29 de diciembre de 1970. Diez años más tarde la fecha sería el 03 de noviembre y para la década de 1990 promediaba mediados de octubre. El nuevo siglo llevaría la fecha hacia septiembre y desde el 2005 al 2018 se mantuvo en el mes de agosto, para luego caer en Julio (pese a una mejoría en el año 2020).

COP 27 y las últimas esperanzas

Cada año la situación es peor. Más allá de las mejoras que están implementando muchos países en materia energética, disminución de liberación de gases, sistemas de reciclado y demás, los grandes cambios estructurales aún no se han llevado a cabo y la situación ambiental a nivel global es dramática.

Entre los indicadores que ejemplifican esta situación es el de la industria del carbón, en la COP 26 de Escocia los países con alta producción minera en este rubro discutían si debían “disminuir” o “eliminar” la industria: un año más tarde el resultado es que la producción se ha incrementado.

Otros países, como Brasil, han incrementado sus niveles de deforestación en regiones clave para el equilibrio del planeta como lo es el Amazonas. En este sentido, los principales activistas ambientales han celebrado la derrota de Bolsonaro en las últimas elecciones debido a su comportamiento en dicha zona brasileña.

Al mismo tiempo, y como ya mencionamos, sólo 24 países enviaron sus planes de reducción de impacto ambiental en septiembre del 2022 como acordado en dicha COP 26. ¿Qué esperanzas podemos poner en una nueva cumbre con este antecedente tan reciente?

Algunos presidentes incluso quisieron pegar el faltazo a la cumbre de Egipto de este año debido a los problemas internos en sus propios países. Entre ellos, Inglaterra estuvo a punto de no presentarse, pero la presión mediática fue tan fuerte que se vieron obligados a cambiar de postura. Otros países, como Rusia y Ucrania, se encuentran en medio de una guerra que también los hace perder el foco en la cuestión. Al mismo tiempo, muchísimos países se encuentran endeudados y afrontando situaciones de extrema gravedad que también los lleva a posponer la mirada sobre el cambio climático.

La COP 27 es clave no sólo para el debate de cómo avanzar hacia el objetivo fijado en París 2015 y tantos otros aspectos a mejorar en materia ambiental, sino para el optimismo de la ciudadanía de cara a las próximas cumbres y a lo que los líderes mundiales puedan brindarle a los pueblos como solución a la catástrofe climática que se avecina.