BJORK HIPNOTIZÓ AL PÚBLICO EN EL PRIMAVERA SOUND

Domingo 13 de noviembre del 2022

Escribe: Gabriel De Milo

Este miércoles tuvo lugar la primera edición del Primavera Sound Buenos Aires. Allí Bjork se ocupó por poco más de una hora de deslumbrar a un público que hacía un rato bien largo aclamaba por su presencia en nuestro país. La cantante islandesa rompió con los esquemas – como suele ser su costumbre – y se despachó con un concierto sinfónico al aire libre para casi 50.000 personas.

Bjork, Primavera Sound Buenos Aires.

Sobre el escenario, nada de visuales en las pantallas, nada de rimbombantes luces o efectos especiales, solo ella al frente con todo su carisma, su look, mezcla de vestido con traje de flecos a todo color y una máscara de esas que usa comúnmente y marcan su estilo -. Bjork, dueña de una voz única y de un estilo tan variable que puede pasar del pop al dark cruzando la electrónica; así, dueña del escenario, del espacio y del tiempo, embajadora en su tierra, dulce y atemorizante, sensible y voraz, sonriente y desgarradora. Así, Bjork se mostraba nuevamente de visita en nuestro país y los allí presentes estábamos decididos desde el inicio a ser parte de la experiencia.

Bjork, en vivo, Primavera Sound Buenos Aires.

El concierto fue puramente sinfónico, violines, violas y cellos crearon una atmósfera única e inmersiva a cargo de la Orquesta estable del Teatro Colón – quienes al ser nombrados y elogiados por la artista unos temas antes del final, recibieron una notable ovación-, la misma estaba dirigida por otro islandés en la batuta, Bjarni Frímann Bjarnason, quien también se llevó unos aplausos a modo de reconocimiento.

Bjork junto a la Orquesta del teatro Colón, Primavera Sound.

Ahora bien, ya todos estábamos en el trance que nos propuso Bjork desde lo musical y lo estético, su traje brillaba y se bamboleaba al ritmo de los aleteos suaves con los que la islandesa acompañaba parte del setlist que lejos de los hits, fue más bien de su etapa Vulnicura (2015), una etapa de introspección y reflexión. Así una tras otra se sucedían las canciones, sin perder un segundo la precisión y la elegancia, bajo una luna llena que sellaba todo en un marco de ensueño, en una experiencia cuasi chamánica. Para el final, a modo tal vez de ofrenda llegó la despedida con el que fue posiblemente el momento más celebrado por sus seguidores de la mano de canciones como «Quicksand», «Hyperballad» y «Notget», para luego de una breve salida del escenario y volver sonriente y cerrar con «Pluto». Las luces se encendieron y las pantallas brillantes nos trajeron de regreso a este planeta, donde hubo un concierto en el que todos los que allí estuvimos fuimos parte de un momento único.